La violencia eleva a un récord el número de desplazados en Haití


GINEBRA – Un número récord de casi 1,5 millones de personas se han visto forzadas a huir de la violencia de las pandillas en Haití, debiendo buscar refugio en distintas regiones del país, indicó este viernes 5 la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
En lo que va del año, la violencia relacionada con pandillas ha dejado al menos 2310 muertos, 1106 heridos y 99 secuestros, y 699 personas, principalmente mujeres y niñas, han sido víctimas de violencia sexual, según la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh).
Solo en mayo, más de 18 000 personas se vieron obligadas a huir de Cité Soleil, una gran y empobrecida barriada de unos 300 000 habitantes en el oeste de la capital, Puerto Príncipe -que cuenta aproximadamente un millón- y en el departamento del Sudeste otras 5000 fueron desplazadas tras distintos hechos de violencia.
El Sudeste se consideraba una de las pocas zonas seguras respecto de la violencia que a lo largo de esta década ha azotado al país caribeño, de 27 700 kilómetros cuadrados, con 11,5 millones de habitantes y que comparte con República Dominicana la isla Hispaniola.
Haití es el país más pobre del hemisferio occidental.
“La crisis ya no se limita a barrios o regiones específicas. A medida que la violencia se extiende a zonas que antes se consideraban seguras, cada vez más personas se ven obligadas a huir repetidamente, a menudo sin tener adónde ir”, dijo en esta ciudad suiza el jefe de la misión de la OIM en Haití, Grégoire Goodstein.
Los ataques armados ya no se limitan a los focos de tensión tradicionales; cada vez afectan más a comunidades que antes servían de refugio, dejando a las poblaciones vulnerables con cada vez menos opciones seguras.
Para la OIM, las cifras “históricas” de desplazamiento reflejan un empeoramiento de la crisis humanitaria en el país, en el que la mitad de la población está urgida de atención en alimentos, salud y refugio, según Europa Press de las Naciones Unidas.
La creciente crisis de desplazamiento se agrava por los retornos forzados. Desde comienzos de 2026, más de 110 000 haitianos han sido retornados forzosamente al país, desde la vecina República Dominicana y desde Estados Unidos, incluidas mujeres, niños y otros grupos en situación de vulnerabilidad.
A su regreso, muchas personas llegan sin recursos y con un apoyo limitado, a menudo a comunidades que ya enfrentan grandes dificultades para absorber nuevas llegadas o a zonas afectadas por la actividad de grupos armados.
Entre las personas retornadas siguen predominando perfiles altamente vulnerables, como niños no acompañados, mujeres embarazadas o en período de posparto, que con frecuencia son recibidas en condiciones precarias e inseguras, con acceso limitado a servicios básicos y mecanismos de protección.
En los sitios de desplazamiento y en las comunidades de acogida, las personas reportan una escasez crítica de alojamiento, alimentos, agua potable, atención de salud y apoyo psicosocial.
Las condiciones de hacinamiento y el acceso limitado a servicios incrementan los riesgos de protección -incluidas la explotación y la violencia- y dejan a miles de personas expuestas a condiciones humanitarias cada vez más deterioradas.
La violencia, entretanto, no se detiene, y las fuerzas policiales han dado parte de distintos enfrentamientos, con saldo de decenas de víctimas, en las últimas semanas, en la periferia de la capital y en el departamento de Artibonite, hacia el noroeste.
La policía haitiana recibe apoyo de una “Fuerza de seguridad global”, respaldada por la ONU y que se integra escalonadamente con contingentes policiales extranjeros -principalmente africanos-, así como de contratistas privados que atacan principalmente con drones los principales escondites de las pandillas.
Hace un mes el Buró Integrado de las Naciones Unidas en Haití reportó que solo entre enero y marzo de 2026 al menos 1642 personas murieron y 745 resultaron heridas por la violencia en ese país, y que las fuerzas de seguridad causaron dos tercios de las víctimas.
En ese clima, se espera que en algún momento de 2026 puedan celebrarse elecciones presidenciales y parlamentarias, con el 30 de agosto como fecha prevista, pero bajo fuertes dudas de que la situación permita la celebración de los comicios.
Haití ha tenido solo gobiernos provisionales desde el asesinato en julio de 2021 del presiente Jovenel Moïse -y desde entonces arreció la violencia- y actualmente gobierna como primer ministro el empresario Alix Didier Fils-Aimé.
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