Bruselas reforma su acción humanitaria para maximizar su impacto frente a los recortes de otros donantes como EEUU

BRUSELAS, 27 May. –
La Comisión Europea ha presentado este miércoles una reforma de su acción humanitaria diseñada para maximizar el impacto de sus fondos en un momento en que el sistema internacional de ayuda se encuentra al límite debido a necesidades récord y a los recortes de financiación por parte de otros grandes donantes como Estados Unidos.
Ante la previsión de que 239 millones de personas necesiten asistencia en 2026 –una cifra que se ha multiplicado casi por ocho desde 2006, según datos de la Comisión–, Bruselas ha propuesto un nuevo modelo de su logística humanitaria basado en la optimización de cada paso del envío de ayuda, desde su origen hasta destino, dando mayor protagonismo a actores locales y reforzando los canales humanitarios diplomáticos.
La estrategia se articula en tres ejes: garantizar la entrega segura de ayuda mediante diplomacia y protección de trabajadores humanitarios; mejorar la eficiencia de las cadenas de suministro y los mecanismos de financiación; y ampliar las asociaciones con actores privados e instituciones financieras para reducir la fragilidad estructural.
Según ha explicado la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, en declaraciones remitidas en un comunicado, la Unión Europea reafirma así su posición como «principal donante humanitario mundial», con cerca de 2.000 millones de euros comprometidos en 2026.
«La Unión Europea sigue defendiendo la dignidad de quienes lo necesitan, así como la de quienes arriesgan sus vidas para ayudarles. Con este paquete, garantizamos que la ayuda salvavidas se entregue de forma más eficiente, incluso en los entornos más difíciles», ha asegurado la jefa de la Comisión Europea.
Por su parte, la Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, ha defendido que con este «nuevo enfoque de la diplomacia humanitaria», se aprovechará «mejor» todas las «herramientas» al alcance de la Unión para salvaguardar la entrega de ayuda, garantizar el acceso humanitario, proteger a la población civil y asegurar el respeto del Derecho Internacional humanitario.
«En un sistema humanitario global que enfrenta recortes y déficits, la UE y sus Estados miembro siguen siendo los donantes más importantes y fiables del mundo», ha proseguido la jefa de la diplomacia europea, reivindicando que asimismo esta reforma contribuirá a que las cuestiones humanitarias ocupen «un lugar central» en la acción exterior de la UE.
«CADA EURO DEBE RENDIR MÁS»
La comisaria de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, ha justificado este paquete de medidas argumentando que la ayuda debe llegar a las personas en situación de necesidad desesperada, «sin obstáculos, sin excepciones», y que para ello se debe «defender el Derecho Internacional humanitario».
«(Debemos) utilizar el peso político de Europa para abrir puertas cuando la ayuda está bloqueada y los civiles están atrapados. Garantizar que un camión cargado de alimentos pueda pasar un puesto de control, que los niños tengan un techo sobre sus cabezas, que un hospital tenga electricidad para mantener las luces encendidas», ha detallado en una rueda de prensa desde Bruselas.
También ha subrayado la importancia de que el sistema humanitario de ayuda «funcione bajo presión, especialmente con menos recursos», ya que a medida que las necesidades siguen aumentando, «la financiación se queda cada vez más atrás».
«Por eso tenemos que cambiar la forma en que trabajamos: cada euro debe rendir más, pero también más rápido. Por eso estamos reformando las cadenas de suministro humanitario. La logística representa entre el 60 y el 80 por ciento de todo el gasto humanitario, y necesitamos eliminar el despilfarro y ahorrar dinero», ha explicado la comisaria.
Según su lógica, «cada euro que se ahorre en logística es un euro que se puede gastar en un pan o en una vacuna para un niño», por lo que ha indicado que la idea es copiar el sistema de otras organizaciones que utilizan «su propio transporte, sus propios almacenes y sus propios proveedores».
Eso sí, ha constatado que la mejor forma de mejorar la eficiencia de la ayuda humanitaria es apostar porque no sea necesaria: «Si queremos reducir las necesidades humanitarias a lo largo del tiempo, no podemos limitarnos a responder. Debemos conectar mejor la acción humanitaria con el desarrollo y con la paz».
239 MILLONES DE PERSONAS NECESITAN ASISTENCIA
Según ha explicado Bruselas, las necesidades humanitarias «están en su punto más alto», ya que 239 millones de personas en todo el mundo necesitan asistencia, pero la financiación humanitaria global actual «solo puede atender a menos de la mitad».
«El número de crisis y su duración aumentan, mientras que los recortes de financiación y la inseguridad dificultan cada vez más la entrega de ayuda», constata la Comisión.
El número de personas desplazadas forzosamente o solicitantes de asilo se ha duplicado en la última década, alcanzando 117,3 millones en 2025. La UE y sus Estados miembro aportan el 35% de la financiación humanitaria mundial, todo ello en un contexto en el que el 91% de los ciudadanos europeos considera importante que la UE financie ayuda humanitaria, según un Eurobarómetro publicado en 2024.
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