El auto trata de demostrar que la muerte del dueño de Mango no fue un accidente


La magistrada destaca en el auto de prisión provisional las contradicciones en las tres declaraciones que ha prestado Jonathan Andic sobre cómo sucedieron los hechos. Considera que planificó el presunto homicidio porque estuvo tres veces antes en la misma semana en la montaña de Montserrat, algo que se supo por la localización del vehículo, y no por él. La huella que se encontró en el lugar de la caída descarta un resbalón accidental. Los simulacros que han hecho los Mossos solo contemplan la posibilidad de que Isak Andic fuera empujado de forma deliberada. Las lesiones que se reflejan en la autopsia también desechan prácticamente el accidente. Otro indicio son las dos versiones diferentes que da a los servicios de emergencia cuando llama pidiendo ayuda. Tres meses después de la muerte de su padre, Jonathan cambia de móvil y borra el contenido del antiguo, coincidiendo con la reapertura del expediente judicial. La jueza se refiere a la mala relación padre e hijo agravada por la obsesión de Jonathan por el dinero, que vio peligrar cuando su padre quiso cambiar el testamento. El padre, en un intento de reconciliación, aceptó la excursión a solas con su hijo por la montaña.
