El pequeño inversor da un paso de gigante con el private equity

MADRID 20 May. –
La forma de invertir está cambiando. Durante años, las carteras tradicionales se apoyaron casi exclusivamente en acciones y bonos cotizados, pero el nuevo escenario económico ha llevado a muchos inversores a mirar más allá.
En este proceso, los llamados activos alternativos han ganado protagonismo como una vía para diversificar, reducir la dependencia de la volatilidad bursátil y acceder a nuevas oportunidades de crecimiento. Entre todas estas alternativas, el capital privado (‘private equity’) se ha convertido en uno de los grandes protagonistas.
El ‘private equity’ se basa en invertir en empresas que todavía no cotizan en bolsa, en negocios con potencial expansión, transformación o mejora. Pero, ¿por qué hacer esta apuesta financiera? En primer lugar, da acceso a oportunidades que antes solo estaban al alcance de grandes fondos e inversores.
La estabilidad que da quedarse al margen de los vaivenes diarios de los mercados es otro de los beneficios de este tipo de fondos, sobre todo, en épocas de cambios rápidos e inestabilidad geopolítica. Construir valor durante años poniendo el foco en el largo plazo es la clave de esta apuesta financiera.
Por último, se encuentra un beneficio que va más allá de lo económico: la ayuda que se presta a empresas que buscan crecer, aumentar su rentabilidad y mejorar su organización.
Este tipo de apuestas a largo plazo tuvo su momento de democratización con la llegada de la Ley 18/2022, conocida como Ley ‘Crea y Crece’, que facilitó el acceso del inversor minorista al capital privado. La reducción del importe mínimo de inversión -de 100.000 a 10.000 euros para clientes asesorados- abrió la puerta a un mercado que hasta hace poco parecía inaccesible para la mayoría de los ahorradores.
Este movimiento legal marcó un antes y un después en el escenario financiero global: el pequeño inversor dio un paso adelante hacia las inversiones a largo plazo, diversificadas y conectadas con la economía productiva, un ámbito que hasta ese momento estaba reservado para los grandes inversores.
En este contexto, Renta 4 Banco ha lanzado el Fondo de Capital Riesgo (FCR) ‘Renta 4 Private Equity Selección I’, un vehículo que permite a los inversores minoristas acceder por primera vez de forma diversificada y profesional al universo del ‘private equity’ global desde un importe mínimo de 10.000 euros y con contratación 100% online.
El nuevo fondo de Renta 4 funciona como un fondo de fondos, al invertir en una cartera seleccionada de alrededor de diez vehículos de ‘private equity’ de primer nivel mundial, con una estrategia centrada en operaciones de ‘buyout’ en empresas ya consolidadas de Estados Unidos y Europa. La elección de estas gestoras se basa en un historial sólido y demostrado de rentabilidad a lo largo de distintos ciclos económicos, con el objetivo de mitigar la dispersión de resultados.
‘Renta 4 Private Equity Selección I’ cuenta con una clase A cuya inversión mínima es de 10.000 euros, no aplica comisión de suscripción y fija una comisión de gestión del 1,40%, con una captación objetivo de, al menos, 15 millones de euros y un horizonte temporal recomendado de diez años. El vehículo se encuentra actualmente en fase de captación de patrimonio y se dirige a clientes que buscan incorporar activos alternativos a largo plazo a sus carteras de inversión.
Según ha explicado el director de Desarrollo de Negocio de Renta 4, Juan Carlos Ureta Estades, el valor de la propuesta reside en realizar una selección «rigurosa» de gestoras y ofrecer un vehículo «robusto y diversificado» que permita acceder a rentabilidades consistentes en el tiempo. Además, ha subrayado que la «obsesión» de la entidad es construir la cartera con calidad, ser muy transparente y mantener la cercanía con el cliente, apoyada en el servicio de atención especializada que caracteriza a Renta 4.
CL11
