Aumentan los riesgos en América Latina debido al calor


BRASILIA – Los riesgos que ya afectan la salud, el agua, la agricultura y los medios de vida en toda América Latina y el Caribe se están incrementando con el aumento de las temperaturas, la alteración del ciclo del agua y el deshielo, advirtió este lunes 18 la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
“Las señales de un clima cambiante son inequívocas en toda América Latina y el Caribe, desde la reducción acelerada de los glaciares y el aumento del nivel del mar hasta la rápida intensificación de los ciclones tropicales, el calor extremo, las crecidas y las sequías”, dijo la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
El informe “Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025” expone que el agua, la salud y la agricultura de la región vivieron en 2025 uno de los años más extremos de los que se tiene constancia.
Estuvo marcado por calor sin precedentes, sequías persistentes, lluvias torrenciales, ciclones devastadores y el retroceso acelerado de los glaciares andinos.
Señala que 2025 fue uno de los ocho años más cálidos jamás registrados en la región. Las olas de calor fueron recurrentes e intensas, con temperaturas muy por encima de los 40 grados centígrados (°C) en amplias zonas de América Central y del Sur.
México experimentó algunos de los episodios más extremos, con el ritmo de calentamiento más rápido de la región.
En la ciudad de Mexicali, frontera noroeste de México con Estados Unidos, los termómetros alcanzaron 52,7 °C, un récord nacional, mientras que múltiples olas de calor elevaron las temperaturas por encima de los 40 °C y 45 °C en distintas partes de Mesoamérica.
En Sudamérica, Brasil registró 44 °C en Río de Janeiro, y Paraguay alcanzó 44,8 °C en Mariscal Estigarribia, en el corazón del Chaco, en el noroeste de ese país.
El calor extremo también está generando una presión creciente sobre los sistemas de salud pública.
Según el informe, tomando datos de 17 países, se estima que entre 2012 y 2021 murieron unas 13 000 personas al año por causas relacionadas con el calor. Sin embargo, la OMM advierte que la cifra probablemente está subestimada debido a las limitaciones en los sistemas de registro y atribución de mortalidad.
Desde que comenzaron los registros en 1900, el período 1991-2025 muestra la tendencia de calentamiento más intensa en la región.
El informe describe un ciclo del agua cada vez más extremo, con lluvias torrenciales más intensas y períodos secos más prolongados.
Las precipitaciones extremas y las inundaciones dejaron más de 110 000 personas afectadas en Perú y Ecuador, mientras que en México las inundaciones de octubre causaron 83 muertes y amplios daños en infraestructura.
Junio de 2025 fue además el mes más lluvioso jamás registrado en México.
En los últimos 50 años las lluvias en América Latina y el Caribe se han vuelto más extremas. Ahora se oscila entre episodios de sequía y lluvias torrenciales en el marco de períodos secos más prolongados y episodios húmedos más intensos.
Las precipitaciones fuertes han aumentado en América Central y en el norte de América del Sur, en particular en Colombia, Venezuela y la franja amazónica. En el sur de Brasil, Uruguay y el norte de Argentina también se han incrementado las precipitaciones anuales y las crecidas son más frecuentes.
Al mismo tiempo, la sequía alcanzó niveles severos en distintas zonas del continente. En su momento más crítico, hasta 85 % del territorio mexicano se vio afectado por condiciones de sequía, y partes del Caribe enfrentaron una grave escasez de agua.
En áreas del extremo sur del continente se registraron déficits de precipitaciones superiores a 40 %, lo que agravó las pérdidas agrícolas y elevó el riesgo de incendios forestales.
La región amazónica también mostró señales preocupantes, con temporadas secas más largas, eventos de lluvia más intensos y sequías más frecuentes en la Amazonía meridional y oriental.
Uno de los episodios más destructivos del año fue el huracán Melissa, el primero de categoría 5 (la más elevada) registrado en tocar tierra en Jamaica.
El ciclón dejó 45 muertos y pérdidas económicas estimadas en 8800 millones de dólares, equivalentes a más de 41 % del producto interno bruto del país.
El informe señala que el calentamiento oceánico favorece una rápida intensificación de los ciclones tropicales, mientras el aumento del nivel del mar incrementa los riesgos para las comunidades costeras.
En algunas zonas del Caribe y del Atlántico tropical, el nivel del mar está aumentando más rápido que el promedio mundial.
Por otra parte, los glaciares andinos están perdiendo masa a un ritmo acelerado, y aproximadamente 41 % de toda la masa perdida desde 1976 desapareció solo en la última década.
Eso representa una grave amenaza para la seguridad hídrica de unos 90 millones de personas que dependen de esas “torres de agua”.
Los glaciares suministran agua para consumo humano, agricultura, generación hidroeléctrica e industria a lo largo de la cordillera andina. Sin embargo, el deshielo se está acelerando en países como Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina.
La OMM advierte que la combinación entre pérdida acelerada de hielo, aumento de la demanda de agua y limitada capacidad de adaptación convierte la seguridad hídrica andina en uno de los mayores desafíos climáticos de la región.
Además, se registraron olas de calor marinas extremas en el golfo de México, el mar Caribe y frente a las costas de Chile, cambios que amenazan ecosistemas marinos, arrecifes de coral y actividades pesqueras de las que dependen millones de personas.
Aunque el informe describe una región cada vez más expuesta a fenómenos extremos, también destaca avances en preparación y gestión del riesgo que están ayudando a reducir pérdidas humanas.
“En este informe se evidencia el incremento de los riesgos, pero también el aumento de nuestra capacidad de anticipación y de actuación para salvar vidas y proteger medios de subsistencia”, dijo Saulo.
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