Cuando la presión arterial de la madre condiciona el corazón del hijo

MADRID, 18 May. –
La salud cardíaca futura de un niño puede verse parcialmente influenciada antes de su nacimiento, según un nuevo estudio de Northwestern Medicine (Estados Unidos) que ha descubierto que las complicaciones durante el embarazo están relacionadas con una peor salud cardiovascular en la descendencia más de 20 años después.
El estudio, publicado en ‘JAMA Network Open’, revela que los adultos jóvenes cuyas madres padecieron hipertensión durante el embarazo (ya sea hipertensión asociada al embarazo, preeclampsia o eclampsia) presentaban más signos de daño arterial temprano, mayor presión arterial, mayor índice de masa corporal y mayor nivel de azúcar en sangre que sus pares.
Los autores afirman que el estudio se suma a la creciente evidencia de que el riesgo cardiovascular puede transmitirse de generación en generación a través de una combinación de factores biológicos, ambientales y conductuales.
«Eso significa que debemos asegurarnos de que las personas mantengan una buena salud desde la infancia hasta la edad adulta temprana, para que, si alguien llega a ser padre o madre, transmita a sus hijos la mejor oportunidad de gozar de buena salud», destaca el doctor Nilay Shah, autor principal del estudio y profesor asistente de medicina en la división de cardiología de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern.
Shah y sus colaboradores evaluaron a casi 1.350 parejas de madres e hijos del estudio ‘El futuro de las familias y el bienestar infantil’, que incluyó a madres e hijos al nacer entre 1998 y 2000 en 20 ciudades de Estados Unidos. Posteriormente, se realizó un seguimiento de los niños hasta la edad adulta.
Utilizando los registros de hospitalización por parto, los científicos de Northwestern identificaron primero si las madres experimentaron complicaciones durante el embarazo, como presión arterial alta durante el embarazo, diabetes gestacional (nivel alto de azúcar en la sangre durante el embarazo) o parto prematuro (antes de las 37 semanas de embarazo).
Posteriormente, el equipo de investigación analizó la salud cardiovascular de los descendientes a los 22 años, utilizando mediciones de la presión arterial, análisis de sangre, evaluaciones del índice de masa corporal y ecografías de la arteria carótida para buscar signos de daño arterial.
Finalmente, los científicos compararon a las participantes con y sin exposición a cada complicación del embarazo y ajustaron los resultados según factores como los ingresos, la educación, la diferencia en el peso al nacer y el tabaquismo durante el embarazo.
Alrededor de los 22 años, los participantes cuyas madres tuvieron presión arterial alta durante el embarazo presentaron: índice de masa corporal más elevado (+2,8 puntos de IMC); presión arterial diastólica elevada (+2,3 mm Hg); niveles elevados de azúcar en sangre (+0,2% HbA1c); paredes arteriales más gruesas (*0,02 mm).
Aunque la diferencia en el grosor de la pared arterial pueda parecer pequeña, los autores del estudio indicaron que corresponde a aproximadamente tres a cinco años de envejecimiento vascular adicional. Esto significa que las arterias lucían más viejas y menos saludables de lo esperado, lo que aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas en el futuro.
Otras complicaciones del embarazo también mostraron algunos efectos a largo plazo. La exposición a la diabetes gestacional se asoció con una peor presión arterial y cierta evidencia de engrosamiento arterial. Asimismo, nacer prematuramente se asoció con niveles más altos de azúcar en sangre.
Ante el aumento de las complicaciones durante el embarazo, Shah subraya que el estudio proporciona pruebas convincentes de que mejorar la salud antes y durante el embarazo podría ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas en la próxima generación.
«Hay evidencia de que la salud de ambos padres al momento de la concepción y durante el embarazo influye en la salud del niño», declara. Por lo tanto, añade, «promover la salud desde temprana edad, como hacer ejercicio regularmente, comer sano, no fumar y dormir lo suficiente, no solo beneficia al individuo, sino que también puede ayudar a que las futuras generaciones sean más saludables».
«La buena noticia es que la mayoría de las enfermedades cardíacas son prevenibles. Si usted tuvo presión arterial alta o niveles altos de azúcar en la sangre durante el embarazo, o si su hijo nació prematuro, no significa necesariamente que su hijo tendrá peor salud en la edad adulta. Pero le recomiendo que preste atención ahora a los hábitos de salud de su hijo», matiza.
CL11
