El océano Pacífico bajo presión y su región finalmente respaldada con pruebas

SUVA – Durante generaciones, los pueblos del Pacífico han entendido el océano no como un recurso, sino como una fuente de identidad, sustento y supervivencia. Hoy, esa relación se pone a prueba de maneras que la ciencia apenas comienza a comprender plenamente.
Por primera vez en la historia de la región, cada país insular del Pacífico cuenta con una visión clara y basada en datos sobre las consecuencias del cambio climático para sus aguas y su propia Zona Económica Exclusiva (ZEE).
Este cambio representa más que un hito científico. Es un punto de inflexión en la forma en que el Pacífico puede comprender, gestionar y defender su océano en un clima que cambia rápidamente.
De los promedios regionales a las realidades nacionales
La evaluación actualizada, con el título de “Implicaciones del cambio climático para la pesca y la acuicultura en la región de las islas del Pacífico”, se basa en un estudio de vulnerabilidad realizado hace 14 años. Pero, a diferencia de su predecesora, esta versión va más allá de las tendencias regionales generales.
Profundiza en las realidades específicas de cada país.
En una región donde los territorios oceánicos superan con creces la superficie terrestre, esto es crucial. El Pacífico controla alrededor de 27 millones de kilómetros cuadrados de océano, pero solo cerca de 2 % de este es tierra firme. La pesca no es solo una industria: es la columna vertebral de las economías, las culturas y los sistemas alimentarios.
“Esto es realmente asombroso», afirma Marie Lecomte, especialista en desarrollo de proyectos sobre cambio climático de la Comunidad del Pacífico (SPC, en inglés), refiriéndose a la capacidad de evaluar los impactos climáticos a nivel de la ZEE.
La SPC es una comunidad intergubernamental está integrada por 27 países, 22 de ellos conformados por la Oceanía insular y con una de sus dos sedes en Suva, la capita de Fiyi,
“El océano es inmenso y las masas terrestres diminutas… siempre ha sido muy difícil adaptar los modelos oceánicos a una escala que sea útil para los países”, añade Lecomte.
Ahora, esa brecha comienza a cerrarse.

Por qué esta ciencia es importante ahora
Para los líderes del Pacífico, la crisis climática no es abstracta. Se negocia en foros globales, se defiende en salas de políticas y se vive a diario en las comunidades costeras.
Sin embargo, un desafío persistente ha sido la falta de evidencia.
Este informe comienza a cambiar eso.
Proporciona:
- Datos científicos actualizados sobre las condiciones oceánicas
- Proyecciones nacionales del declive de la pesca
- Una comprensión más clara de cómo el cambio climático repercute en cascada desde los sistemas oceánicos hasta las economías y los medios de subsistencia
De este modo, transforma la ciencia en algo práctico:
- Una herramienta de diagnóstico que muestra lo que nos depara el futuro
- Una guía de planificación para la adaptación
- Una herramienta de negociación para la defensa global
Para una región a menudo descrita como la voz moral de las negociaciones climáticas, esta evidencia refuerza esa voz.

Lo que revela la ciencia
Los hallazgos son alarmantes.
El aumento de la temperatura del océano y los cambios en la química marina ya están transformando los ecosistemas marinos. El informe describe, con una claridad sin precedentes, una reacción en cadena: el calentamiento de las aguas altera la biología de los peces, lo que provoca la disminución de las poblaciones de peces y, en última instancia, repercute en el sustento de las personas y en las economías nacionales.
En el centro de esta crisis se encuentran los ecosistemas costeros, es decir, los arrecifes de coral, los manglares y las praderas marinas, pilares ecológicos de la pesca en el Pacífico.
Estos sistemas están sometidos a una intensa presión tanto por el cambio climático como por la actividad humana.
“En el caso de los manglares, también se ven afectados por el desarrollo de infraestructuras”, explica Lecomte. “Si se construye un nuevo hotel, se destruye el manglar”, añade.
En todo el Pacífico, los riesgos no se distribuyen de manera uniforme.
Las naciones insulares de baja altitud, que ya enfrentan el aumento del nivel del mar y fenómenos meteorológicos extremos, están doblemente expuestas. Su dependencia de la pesca para su alimentación e ingresos les deja poco margen de maniobra ante el declive.
Las consecuencias son graves:
- Menor seguridad alimentaria
- Disminución de los ingresos
- Mayor vulnerabilidad de las comunidades costeras
Sin embargo, incluso en este panorama desalentador, el informe se resiste al fatalismo. En cambio, ofrece un marco para la adaptación y la resiliencia.
Sin embargo, en el Pacífico, la situación no parte de cero.
Durante siglos, las comunidades han gestionado la pesca mediante prácticas tradicionales como zonas prohibidas, vedas estacionales y gobernanza comunitaria.
El informe refuerza estos enfoques a la vez que introduce nuevas estrategias:
- Acuicultura climáticamente inteligente
- Diversificación de especies objetivo
- Mejora de las cadenas de valor (obtener mayores beneficios con menores capturas)
- Protección y restauración de los ecosistemas costeros y marinos
También pone de relieve una dimensión crucial, aunque a menudo ignorada: las contribuciones de las mujeres en los sistemas pesqueros y acuícolas, desde la captura hasta el comercio, que siguen sin ser reconocidas a pesar de su papel fundamental.

Ciencia, poder y política de supervivencia
Quizás la implicación más poderosa del informe trasciende la ciencia: se sitúa en la política.
A pesar de ser uno de los sectores más afectados por el cambio climático, la pesca está prácticamente ausente de las negociaciones climáticas mundiales.
Es aquí donde las conclusiones trascienden el ámbito de un informe: se convierten en una herramienta de presión.
Con las discusiones previas de las Conferencia de la Partes (COP) sobre cambio climático y la COP31 a celebrarse en Turquía en el horizonte, los países del Pacífico cuentan ahora con algo que necesitaban desde hace tiempo.
“Si las delegaciones del Pacífico pueden llegar a la preCOP afirmando que cuentan con los últimos avances científicos… y que todos coinciden en cómo quieren actuar, con la estrategia regional de cambio climático para la pesca costera ya aprobada”, dice Lecomte, “será una oportunidad única para destacar la importancia de la pesca como parte del nexo océano-clima”.
Más allá de los datos: Un llamado a la acción
Este informe no solo documenta el cambio, sino que también exige una respuesta.
Conecta mundos:
- Entre la ciencia y la narración
- Entre la política y la experiencia vivida
- Entre las negociaciones globales y las costas de las aldeas
Para los científicos, ofrece el conjunto de datos más completo hasta la fecha sobre el Pacífico y su ZEE; para los responsables políticos, es una hoja de ruta; para las comunidades, es una confirmación de lo que ya saben.
Que el océano está cambiando y nosotros también debemos hacerlo.
Pero en ese cambio reside algo poderoso. Por primera vez, el Pacífico no solo habla desde la experiencia, sino que habla con evidencia científica.
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