Por qué cumplir años es el mejor remedio para dejar de culparse por el pasado

MADRID, 8 May. Agencias –
Equivocarse es humano, pero saber perdonarse parece ser una cuestión de tiempo. Un estudio de la Universidad de Tilburg publicado en la revista ‘Emotion’ revela que, aunque los jóvenes y los mayores fallan por igual, los adultos de más edad han desarrollado una ‘coraza emocional’ que les permite recordar sus errores sin la ira o la frustración de la juventud.
EL ARREPENTIMIENTO ES UNIVERSAL, PERO CAMBIA CON LA EDAD
Un estudio publicado por la Asociación Americana de Psicología, realizado por expertos Universidad de Tilburg en los Países Bajos revela que los adultos mayores reportan menos arrepentimientos recientes que los jóvenes.
Además, si bien ambos grupos reportan un número similar de arrepentimientos a largo plazo, los adultos mayores experimentan menos ira y frustración al recordar esos errores y oportunidades perdidas. La investigación destaca cómo la edad y el paso del tiempo influyen en nuestras respuestas emocionales ante decisiones pasadas. La investigación se publica en la revista ‘Emotion’.
«Los remordimientos son increíblemente comunes. Casi todos experimentamos grandes remordimientos en nuestra vida personal y profesional, desde casarnos con la persona equivocada hasta no terminar la universidad», afirma la autora principal, Julia Nolte, doctora de la Universidad de Tilburg en los Países Bajos. «La buena noticia es que, para muchos de nosotros, la experiencia del remordimiento parece volverse menos negativa con la edad».
LOS MAYORES RECUERDAN LOS ERRORES CON MENOS IRA Y FRUSTRACIÓN
En el estudio, los investigadores encuestaron a 90 adultos estadounidenses de entre 21 y 89 años, pidiéndoles que enumeraran hasta cinco arrepentimientos recientes (del último año) y cinco arrepentimientos a largo plazo.
Posteriormente, les pidieron que se centraran en su arrepentimiento a largo plazo más significativo y en su arrepentimiento reciente más significativo, describiéndolos y calificándolos en detalle. Los participantes calificaron los arrepentimientos según factores como el tiempo transcurrido desde que ocurrieron, las emociones que les provocaron y el grado de control que sentían sobre ellos: cuánto sentían que podían hacer para gestionar el arrepentimiento, ya sea cambiando su decisión o su forma de sentirse al respecto.
Los participantes también describieron cómo estaban afrontando estos arrepentimientos y cómo podrían manejar situaciones similares en el futuro.
LAS “OPORTUNIDADES PERDIDAS” PESAN MÁS QUE LAS MALAS DECISIONES
Los investigadores descubrieron que los adultos mayores reportaban menos arrepentimientos recientes y de menor intensidad emocional. También hallaron que tendían a lamentar más las «oportunidades perdidas» (momentos en los que no actuaron) que las decisiones equivocadas.
Según Nolte, es necesario seguir investigando para comprender con exactitud por qué el envejecimiento modifica la experiencia del arrepentimiento o si las diferencias reflejan cambios generacionales en lugar de diferencias de edad. Añade que también se podría explorar si el arrepentimiento cumple la misma función psicológica en adultos jóvenes y mayores.
«Se suele asumir que el arrepentimiento nos ayuda a tomar mejores decisiones en el futuro.- Pero los adultos mayores pueden obtener otros beneficios del arrepentimiento, como la oportunidad de reflexionar o buscarle sentido a la vida», concluye Nolte.
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