Pago a ejecutivos crece 20 veces más rápido que a los trabajadores


LONDRES – Los directores generales de las mayores empresas del mundo disfrutaron de un aumento salarial de 11 por ciento en términos reales el año pasado, mientras que el salario real de la persona trabajadora promedio solo aumentó 0,5 por ciento, reveló un informe de la coalición internacional contra la pobreza Oxfam.
Según el estudio, realizado junto con la Confederación Sindical Internacional (CSI), el director general (en inglés CEO, Chief Executive Officer) promedio se embolsó 8,4 millones de dólares en salario y bonificaciones el año pasado, en comparación con los 7,6 millones que obtuvo en 2024.
Una persona trabajadora promedio tardaría 490 años en ganar la misma cantidad.
El análisis abarcó 1500 empresas de 33 países con los salarios más altos, que tienen información disponible de la remuneración de sus directores generales en 2025.
Cuatro empresas, entre ellas Blackstone, Broadcom y Goldman Sachs, informaron que pagaron a su director general más de 100 millones de dólares en 2025.
Los 10 directores generales mejor pagados ganaron en conjunto más de 1000 millones de dólares.
La brecha salarial de género entre la plantilla de estas 1500 empresas es, en promedio, del 16 %, lo que significa que estas mujeres trabajadoras, en la práctica, trabajan gratis a partir del 4 de noviembre de cada año.
La creciente brecha entre la remuneración de los directores generales y el salario promedio de las personas trabajadoras forma parte de una tendencia a largo plazo en la que los ejecutivos y los accionistas se están quedando con una porción cada vez mayor del “pastel económico” mundial.
Luc Triangle, secretario general de la CSI, dijo que “vemos un círculo vicioso liderado por las megacorporaciones: socavan la negociación colectiva y el diálogo social, mientras que los directores generales milmillonarios se apropian de la riqueza generada por las mejoras en la productividad”.
“A continuación, los superricos utilizan enormes recursos para financiar proyectos políticos antidemocráticos”, según Triangle, para quien el estudio “pone al descubierto el golpe de Estado de los milmillonarios contra la democracia y sus costos para la clase trabajadora”.
En informe Oxfam-CSI afirma que los salarios reales (salario nominal ajustado por la inflación) de las personas trabajadoras han caído 12 % desde 2019.
Eso significa que, en la práctica, han trabajado 108 días sin paga entre 2019 y 2025 (31 días gratis solo el año pasado).
Mientras tanto, la remuneración de los directores generales se ha disparado -de una media de 5,5 millones de dólares en 2019 a 8,4 millones en 2025-, lo que supone un aumento de 54 % en términos reales.
Por otra parte, el análisis sobre las participaciones accionariales revela que los superricos están recibiendo importantes pagos de las empresas que controlan.
Cerca de 1000 milmillonarios cuyas carteras de inversión fueron identificadas, recibieron colectivamente 79 000 millones de dólares en dividendos en 2025, lo que equivale a unos 2500 dólares por segundo.
El milmillonario promedio ganó más en dividendos en menos de dos horas que lo que la persona trabajadora promedio ganó en salario en todo un año.
Algunos de los mayores pagos de 2025 fueron a parar a Bernard Arnault, propietario de la marca de lujo LVMH, que se embolsó 3800 millones de dólares; y a Amancio Ortega, propietario de Inditex (Zara), que recibió 3700 millones de dólares.
La riqueza de los milmillonarios ha alcanzado máximos históricos en 2026. En solo 12 meses, han ganado cuatro billones (millones de millones) e dólares, lo que eleva su riqueza a 1,5 billones más que la de los 4100 millones de personas más pobres.
Hay 400 milmillonarios más en comparación con el año pasado, y 45 de estos nuevos milmillonarios han amasado sus fortunas en inteligencia artificial.
En 2024, Oxfam presentó una denuncia formal ante las Naciones Unidas contra las violaciones sistemáticas de los derechos humanos por parte de las firmas estadounidenses Amazon y Walmart, orientadas al consumo masivo.
“La desmesurada riqueza y el poder de estas multinacionales en la economía les han permitido reprimir los esfuerzos de sindicalización y la organización colectiva”, asienta el informe, y advierte de que “los milmillonarios también están aprovechando su riqueza para comprar influencia política”.
Oxfam estima que los milmillonarios tienen 4000 veces más probabilidades de ocupar cargos políticos que la gente común. Muchos políticos milmillonarios han intentado socavar los derechos de las personas trabajadoras, recortar los servicios públicos y aplicar recortes fiscales a los más ricos.
Los proyectos que adelantan “achacan la creciente desigualdad a grupos marginados, como las personas migrantes, las mujeres y las minorías, para desviar la atención de los verdaderos culpables: sus ricos benefactores”, expuso Triangle.
Por ello “dividen a la clase trabajadora mientras desmantelan y socavan las instituciones democráticas y promueven políticas que permiten a los superricos enriquecerse aún más, a costa de los derechos, la seguridad y los medios de vida de las personas trabajadoras”, según el dirigente sindical.
“Atacan a las organizaciones democráticas como los sindicatos y bloquean cualquier vía para la reforma, asegurándose de que el vicioso ciclo antiobrero continúe”, abundó.
El director ejecutivo de Oxfam International, Amitabh Behar, sostuvo que “no podemos seguir permitiendo que un puñado de personas superricas se apropien de las recompensas del trabajo que pertenecen a millones de personas”.
Los gobiernos “deben limitar la remuneración de los directores generales, gravar de manera justa a los superricos y garantizar que los salarios mínimos se actualicen al ritmo de la inflación y aseguren una vida digna”.
Y las personas trabajadoras “deben poder ejercer, sin miedo ni obstaculizaciones, sus derechos a organizarse, a la huelga y a la negociación colectiva. Son ellos quienes generan la riqueza de la sociedad; deberían poder reclamar, por justicia, lo que les corresponde”, concluyó Behar.
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