Se conforma con 3 años de cárcel la detenida en Valladolid con casi 10 gramos de cocaína en un «calcetín usado»

VALLADOLID 30 Abr. –
La mujer de origen colombiano Amelia T.M, detenida en enero de 2024 en el barrio de Las Viudas de Valladolid con casi 100 gramos de cocaína por valor de más de 5.000 euros ocultos en un «calcetín usado», ha reconocido dedicarse al tráfico de drogas y ha aceptado este jueves una condena de tres años de cárcel y el pago de una multa de 10.000 euros.
La ‘camello’ confesa, a la que se aplica la atenuante de drogadicción y el reconocimiento de que parte de la venta de sustancias la destinaba a sufragar dicho consumo, ha compartido banquillo en la Audiencia de Valladolid con otra joven de la misma nacionalidad, María Alejandra A.P, acusada por los mismos hechos y que, a diferencia de la primera, ha mantenido su inocencia, frente a los cuatro años de privación de libertad y 10.000 euros de multa que ha pedido para ella la fiscal del caso.
Durante el juicio, tan solo se ha celebrado la prueba respecto de la segunda de las encausadas, quien fue detenida junto con Amelia sobre las 18.00 horas del día 26 de enero de 2024 en la confluencia de la Avenida de Segovia con la calle Ebro, en el barrio de Las Viudas, por donde patrullaban varios agentes de la Policía Nacional de Paisano en labores de Seguridad Ciudadana al tratarse de una zona caracterizada por la venta de sustancias y objetos robados.
Los dos policías de paisano que participaron en su detención, en declaraciones recogidas por Agencias, han explicado que aquella tarde decidieron identificar a las dos mujeres, una de las cuales, sin especificar, era ya conocida por dedicarse al «trapicheo» en el barrio de España. La identificación de ambas se produjo tras comprobar que al paso de un coche patrulla rotulado comenzaron a mostrar una actitud «huidiza» y cierto «nerviosismo», además de que habían visto a Amelia entrar y salir continuamente, teléfono móvil en mano, del quiosco ‘El Machote’.
Fue entonces cuando, como así han coincidido ambos agentes, escucharon cómo Amelia se dirigía a su acompañante con un «¡vete!», indicación que la segunda llevó a cabo en compañía de un niño que, como así comprobaron luego los policías, era hijo de la primera.
Los funcionarios policiales interceptaron a María Alejandra y ya en compañía de las dos sospechosas solicitaron el apoyo de un coche patrulla y el auxilio de una compañera para proceder al cacheo de las detenidas, algo que se hizo entonces en los aseos de un bar próximo. En ese registro, la funcionaria policial halló en bolsillo de la cazadora que llevaba puesta Amelia dos «bultos» envueltos en una bolsa de color morado y todo ello oculto dentro de un «calcetín usado», así como 105 euros en posesión de dicha joven y otros 130 que portaba la segunda acusada.
Al preguntar a las detenidas qué llevaban en esa bolsa, uno de los agentes de paisano ha sido categórico al recordar que las dos, «de forma simultánea», dieron una respuesta que atestigua que sabían perfectamente de qué se trataba: «Ya sabéis lo que es, cocaína», ha precisado el policía, si bien su compañero de actuación no ha sido tan preciso y ha apuntado que lo que sí recuerda, sin posibilidad de error, es que esa frase la dijo Amelia, la ‘camello’ que ha pactado la citada condena de tres años de cárcel.
En su declaración ante el tribunal, a preguntas únicamente de su letrado, Fernando Capellán, del despacho Tresierra y Asociados, María Alejandra ha negado que conociera que su compañera portaba la droga y se ha desmarcado de los hechos. Ha manifestado igualmente su condición de toxicómana y ha justificado el dinero que portaba en su bolso en el hecho que, pese a no trabajar, percibe una ayuda mensual de unos 900 euros.
«VISIÓN SIMPLISTA»
Pese a la versión dada por la acusada, la fiscal del caso ha mantenido para María Alejandra su petición de cuatro años de cárcel al considerar acreditado que actuó de forma «concertada» con Amelia, al tiempo que ha calificado de «visión simplista» la invocación de su inocencia por el mero hecho de que a ella no se le ocupó droga alguna.
«El delito no se configura sólo por la posesión, pues también incluye otro tipo de actos que contribuyan o faciliten el tráfico de sustancias», ha recordado la acusadora pública, que, además, ha recordado que uno de los agentes ha puesto en boca de las dos acusadas el «ya sabéis qué es, cocaína» y también ha hecho referencia a la «especial vinculación» existente entre las dos ocupantes del banquillo, hasta el punto de que Amelia dejó el día de autos, antes de ser interceptadas, que María Alejandra tratara de huir del lugar en compañía de su hijo.
En el lado opuesto, el defensor de María Alejandra ha insistido en su solicitud de absolución en aplicación del principio ‘in dubio, pro reo’, al entender que no se puede pedir una pena tan grave para su patrocinada por cuanto ni se le ocupó droga alguna ni fue vista realizando actos que pudieran inducir que se estaba dedicando a la venta al ‘menudeo’.
«Ni siquiera hay elementos periféricos para desvirtuar su presunción de inocencia», ha indicado el letrado, quien para justificar los 130 euros que portaba en el bolso ha aportado un certificado que acredita la ayuda que entonces recibía su clienta.
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