Los dientes de leche revelan una ventana crítica del cerebro del bebé a los metales entre los 6 y 9 meses
MADRID, 27 Abr. Agencias –
Nuevos análisis de dientes de leche de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai (Estados Unidos) identifican ventanas del neurodesarrollo en las que el cerebro humano es particularmente vulnerable a la exposición a metales.
El trabajo, que involucra dientes y evaluaciones de 489 niños, sugiere que de 6 a 9 meses de edad es un período de vulnerabilidad potencialmente mayor.
«La exposición a metales tóxicos durante la ventana posnatal de 6 a 9 meses puede conducir a alteraciones detectables en el volumen cerebral, la conectividad funcional y la integridad de la sustancia blanca más adelante en la vida», *escriben los autores en ‘Science Advances’.
Las intervenciones durante este período podrían ser cruciales para promover resultados de salud mental en la adolescencia y para mitigar los efectos adversos en el desarrollo cerebral, según el trabajo. Para el mismo, examinaron los patrones de crecimiento de los dientes de leche para rastrear los efectos de la exposición fetal e infantil a nueve metales en el neurodesarrollo a lo largo de la infancia.
Los dientes de leche comienzan a formarse en el segundo trimestre, por lo que sus patrones de crecimiento conservan un registro estratigráfico de las exposiciones prenatales y posnatales.
Mediante el análisis de dientes desprendidos naturalmente de 489 niños de entre 8 y 14 años residentes en la Ciudad de México, el equipo cuantificó las concentraciones semanales de plomo, zinc, cobre, manganeso, magnesio, litio, estroncio, bario y estaño desde 20 semanas antes del nacimiento hasta 40 semanas después.
Los autores también utilizaron cuestionarios para evaluar el comportamiento de los niños y resonancias magnéticas para medir la estructura y función de su cerebro. Esto permitió identificar periodos de desarrollo en los que una mayor exposición a metales se correlacionaba con más problemas de comportamiento y alteraciones morfológicas cerebrales adversas.
«Estos hallazgos resaltan que los efectos de la exposición a metales están influenciados por la coexposición a metales neuroactivos y, fundamentalmente, por el momento de la exposición», escriben los investigadores, reconociendo que varios de los metales neuroactivos, incluido el zinc, también son nutrientes esenciales.
Al respecto, reconocen: «Tanto la deficiencia como el exceso pueden ser perjudiciales».
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