24 abril 2026
Por qué es importante la construcción de la paz indígena en el mundo actual
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WASHINGTON – En la actualidad hay unas 132 guerras en el mundo, que han provocado el desplazamiento de 200 millones de personas. De todos estos conflictos, 80 % se desarrollan en zonas sensibles desde el punto de vista de la biodiversidad, donde viven pueblos indígenas.

Se estima que hay 476 millones de indígenas en el mundo, repartidos por 90 países y territorios, que hablan la mayoría de las aproximadamente 7000 lenguas del mundo y representan 5000 culturas, creencias y formas de vida diferentes.

Actualmente, muchas guerras en todo el mundo se libran en tierras donde viven los pueblos indígenas. Estos pueblos originarios suelen vivir en zonas fronterizas disputadas, en primera línea de conflictos violentos, insurgencias y delincuencia organizada, con un impacto humanitario devastador.

Recordamos todas las vidas que hemos perdido en nuestros territorios. Recordamos la sabiduría que nos ayudará a superar esto y allanará el camino para la sanación de las personas, para la paz y para el único planeta en el que todos convivimos. La paz, y no las guerras, será el camino.

Los esfuerzos de pacificación suelen negociarse en altos niveles políticos en los que los pueblos indígenas rara vez están representados. Las relaciones entre los Estados y los pueblos indígenas deben tenerse siempre en cuenta si se quiere resolver algunos de los conflictos más prolongados del mundo.

La autora, Binalakshmi Nepram

La protección de la paz, de los pueblos y del planeta no puede ser completa si se deja atrás a los pueblos indígenas, tal y como se establece también en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que las naciones de todo el mundo se han comprometido a alcanzar en las Naciones Unidas para 2030.

Por lo tanto, cualquier esfuerzo de construcción de la paz en los conflictos globales debe involucrar e incluir a los pueblos indígenas. El mundo de hoy necesita una construcción de la paz significativa que funcione para todos.

Los pueblos indígenas tienen sus propias tradiciones, cultura y prácticas espirituales que ayudan a resolver la violencia y a construir la paz local. Aunque a menudo son muy exitosos, los esfuerzos de los pueblos indígenas son infravalorados por la comunidad dedicada a la construcción de la paz o ignorados por completo en los procesos formales de paz.

Hace dos años, comenzamos a identificar algunas de las causas fundamentales de estos conflictos violentos que están ocurriendo actualmente, y tratamos de analizar lo que está sucediendo en el mundo hoy en día.

Esto es lo que descubrimos: para mitigar los conflictos violentos que ocurren en nuestro mundo hoy en día, es imperativo que comprendamos lo que está sucediendo en los territorios donde viven los pueblos indígenas y que trabajemos con ellos para ofrecer soluciones.

Las mujeres indígenas de todas las culturas y naciones también han desarrollado formas extraordinarias de protesta no violenta y mecanismos para hacer frente a décadas de militarización, armamento y violencia estructural que han marcado sus vidas durante décadas. Debemos situarlas en primera línea de los esfuerzos nacionales y globales de consolidación de la paz.

Los pueblos indígenas han convivido durante siglos con la violencia en sus vidas, pero la resiliencia que han demostrado frente a una violencia arraigada es digna de mención.

Desde tiempos inmemoriales, los pueblos indígenas han desarrollado formas innovadoras de consolidación de la paz.

Reconocemos la Gran Ley de la Paz del pueblo Haudenosaunee, así como el Loiyunmba Shinyen de Manipur, formas indígenas de gobernanza y elaboración de constituciones que se desarrollaron en el siglo XII tanto en América como en Asia y en muchas otras partes del mundo.

Reconocemos el extraordinario papel de las mujeres indígenas, nuestras madres, abuelas y antepasadas, que han forjado métodos innovadores de construcción de la paz contra todo pronóstico.

Los pueblos indígenas llevan intentando colaborar con las Naciones Unidas desde la década de 1970 para resolver, mitigar y prevenir los conflictos violentos.

Observamos que la primera vez que el ámbito de la paz de las Naciones Unidas prestó especial atención a los pueblos indígenas fue en relación con el proceso de paz en Guatemala en el año 1995, en el punto 42 del orden del día de la Asamblea General de la ONU (A/49/882), de fecha 10 de abril de 1995.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (Undrip, en inglés), adoptada en 2007, contiene varios artículos muy relevantes para la prevención de conflictos. Diecisiete años después de la adopción de la Undrip, los conflictos en las tierras y territorios indígenas han aumentado más que nunca. Ahora estamos buscando nuevas soluciones y vías.

Las cuestiones relacionadas con la paz quedaron excluidas del mandato original formal del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, y no fue hasta mayo de 2016 cuando el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (UNPFII) designó el conflicto, la paz y la resolución de conflictos como tema especial de su decimoquinta sesión.

Hace dos años, para abordar esta cuestión, organizamos la Primera Cumbre Mundial sobre la Construcción de la Paz Indígena.

La Cumbre se celebró en Washington, los días 11 y 12 de abril de 2024 y reunió a 120 constructores de paz indígenas de más de 30 países. Tras la Cumbre, se adoptó y firmó una Declaración Internacional sobre la Construcción de la Paz Indígena, y nació la Red Global de Constructores de Paz, Mediadores y Negociadores Indígenas.

Tras la Cumbre, colaboramos con los Estados miembros de la ONU, lo que condujo a la adopción de una Resolución de la Asamblea General de la ONU sobre la Construcción de la Paz Indígena en diciembre de 2024.

En la Primera Declaración Internacional sobre la Construcción de la Paz Indígena, adoptada en abril de 2024, se acordó que la Cumbre se celebraría cada dos años hasta que redujéramos los conflictos en los territorios indígenas en un 50 %.

Por lo tanto, nos reunimos para la Segunda Cumbre Mundial sobre la Construcción de la Paz Indígena, que reunirá a más de 200 extraordinarios constructores de paz indígenas —ancianos, mujeres, líderes y jóvenes indígenas— de 80 países pertenecientes a siete regiones socioculturales del mundo, los días 25 y 26 de abril de 2026 en la ciudad de Nueva York, paralelamente al Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas.

La Cumbre Mundial tiene como objetivo empoderarnos, comprender lo que está sucediendo en el mundo, compartir enfoques indígenas para la construcción de la paz, compartir conocimientos, estudios, ciencia, investigación y prácticas que nos permitan trabajar para mitigar los conflictos violentos. La Cumbre se celebra con la esperanza de que las generaciones futuras contribuyan a la sanación de las personas y del planeta.

Los objetivos de la Segunda Cumbre Mundial sobre la Construcción de la Paz Indígena son encontrar formas de aplicar la Primera Declaración Internacional sobre la Construcción de la Paz Indígena, adoptada el 12 de abril de 2024; reflexionar sobre los 20 años de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; y hacer un llamamiento a las Naciones Unidas y a los Estados miembros para que proclamen un Decenio Internacional de la Construcción de la Paz Indígena, 2027-2037.

La Cumbre también será testigo del lanzamiento de la Marcha Global de Madres Indígenas por la Paz, la Sanación y la Unidad, que comenzará a partir de la Cumbre y se prolongará durante dos años sin interrupción en zonas de todo el mundo que se encuentran en conflicto, y culminará en la Tercera Cumbre Global sobre la Construcción de la Paz Indígena en 2028.

T: MF / ED: EG

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