24 abril 2026
Negociaciones de Cuba y EEUU avanzan entre secretos y vaivenes
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LA HABANA – “Si Estados Unidos no acepta negociar en los términos cubanos, no hay negociación”, afirmó el miércoles 22 el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en una entrevista televisiva con un medio brasileño, realizada en el emblemático Palacio de la Revolución de la capital.

Según el mandatario, “primero hay que conversar”, estudiar las cuestiones en la que ambos gobiernos pueden trabajar, “y mostrar la disposición de hacerlo de manera constructiva”.

“Si una de las partes no favorece ese diálogo, no favorece esa conversación, quiere imponer, rompe la conversación, rompe la negociación”, dijo en el programa de entrevistas del medio digital Ópera Mundi.

Asimismo, exigió “una condición de igualdad” y que los problemas internos de Cuba o su sistema de gobierno no se ventilen en la mesa de negociaciones

La entrevista con el medio brasileño ocurrió dos días después de que el gobierno cubano confirmara, el lunes 20, un encuentro diplomático en La Habana, ocurrido a finales de la segunda semana de abril, entre representantes de Estados Unidos y Cuba.

En este país se ve ese encuentro reservado como un avance de las negociaciones para poner fin el cerco petrolero impuesto a finales de enero por el presidente Donald Trump.

“Es un asunto sensible que, como hemos dicho, manejamos con discreción. Pero puedo confirmar que recientemente se celebró aquí un encuentro entre delegaciones de Cuba y Estados Unidos”, dijo a medios estatales, Alejandro García del Toro, subdirector general a cargo de Estados Unidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El funcionario añadió que “eliminar el bloqueo energético contra el país era una prioridad principal”, y “ninguna de las partes estableció plazos o realizó planteamientos conminatorios, como ha sido mencionado por medios de prensa estadounidenses. Todo el intercambio se produjo de forma respetuosa y profesional”.

Pocos días atrás, varios medios estadounidenses, como The New York Times o Axios, habían mencionado, citando a fuentes del Departamento de Estado, la llegada de “una delegación de alto nivel” a la nación caribeña, pero con supuestos límites de tiempo y demandas innegociables por parte de los políticos enviados.

“Me alegra escuchar que las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos avanzan. No sé bien las interioridades, pero espero que cumplan con las necesidades del pueblo cubano, que ahora mismo son muchas”, dijo a IPS Amanda Corrales, una enfermera jubilada de 61 años.

El 13 de marzo, Díaz-Canel ya había anunciado la oficialización de conversaciones con la administración Trump, en la primera admisión oficial de un diálogo bilateral para salir de las presiones estadounidenses. Posteriormente, varios políticos cubanos han insistido en que el sistema político ni el cargo público de ningún funcionario estaban sujetos a negociación.

La delegación diplomática enviada por Washington tuvo otra novedad: fue la primera vez que una aeronave del gobierno estadounidense aterrizaba en la isla desde que, en marzo de 2016, el presidente Barack Obama visitó el país, dentro del proceso de normalización de las relaciones bilaterales, que se truncó con llegada a la casa por primera vez de Trump, al año siguiente.

Al finalizar enero, Trump presionó más al anunciar aranceles para cualquier nación que suministrara combustible a La Habana, un bloqueo que ha disuadido a otros gobiernos de enviar crudo y que colocó a la isla en un colapso energético, paliado parcialmente con un plan de contingencia con fuertes medidas de ahorro como racionar la venta de combustible, entre otras.

La isla depende de las importaciones de combustible y produce solo alrededor del 40 por ciento del petróleo necesario para su red eléctrica. Cuando el 13 de marzo Díaz-Canel reconoció que no había entrado al país ningún cargamento de combustible, la crisis energética causaba cortes de unas 15 horas diarias en la capital y hasta mucho más en otras provincias.

Trump ha indicado en varias ocasiones que el gobierno de la isla caerá y que tendría el “honor de tomar Cuba”. No obstante, en marzo permitió que un tanquero ruso entregara alrededor de 740 000 barriles de crudo a la isla.

Rusia anunció un segundo envío de combustible, mientras el 13 de abril Trump aseguró que su gobierno podría volver a «concentrarse en Cuba» una vez concluya la guerra con Irán, iniciada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.

“Se llama un nuevo amanecer para Cuba”, dijo el mandatario estadounidense el viernes 17, durante una audiencia en Phoenix. “Pongan atención a lo que pasa”, añadió.

“Hemos escuchado varias declaraciones desde Washington y no todas se han traducido en acciones prácticas”, afirmó el canciller ruso, Serguéi Lavrov, durante una rueda de prensa ofrecida el 15 de abril en China.

“Aconsejaría a Estados Unidos que, cuando no le guste algún gobierno, inicie el diálogo con él”, sentenció Lavrov.

El presidente cubano, Miguel-Díaz Canel, pronuncia un discurso durante un acto en La Habana el 16 de abril de 2026. La guerra “No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla”, dijo el mandatario en esa ocasión. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Supuestas demandas

Entre los supuestos contenidos filtrados de las reservadas negociaciones ocurridas en La Habana, se encuentra una propuesta de los diplomáticos estadounidenses al gobierno de la isla para permitir la entrada de internet gratuita al país, a través de los satélites Starlink, de la empresa SpaceX, propiedad del magnate Elon Musk.

Asimismo, Estados Unidos instaría a Cuba a realizar cambios económicos para atraer capital extranjero, hacer crecer el sector privado y llevar a cabo la transición a una economía de mercado, así como formas de compensación a los ciudadanos y empresas estadounidenses cuyos bienes y propiedades fueron confiscados en la década de 1960.

“Está bien que se negocie y se sanen las heridas. Lo que yo supongo que, después de tantos años, no venga un cubanoamericano a reclamar mi casa, a decir que si era suya, y que se forme todo ese enredo”, dijo a IPS Gloria González, una cuidadora del hogar de 43 años, residente en La Habana.

De acuerdo a los medios estadounidenses, Cuba también tendría que permitir una mayor libertad política y liberar a los presos políticos, aunque el gobierno de la isla rechaza que tenga prisioneros por cuestiones políticas.

Cuba anunció el 2 de abril que indultaría a más de 2000 presos –sin especificar el motivo de cada una de las condenas–, una de las mayores liberaciones de este tipo en años y la segunda en menos de un mes: en marzo se comprometió a excarcelar a 51 presos tras mantener conversaciones con El Vaticano.

La embajada cubana en Washington afirmó en un comunicado que era un “gesto humanitario y soberano”, diseñado para coincidir con la Semana Santa, una importante festividad religiosa en el país, y que la excarcelación no incluiría a presos condenados por asesinato, delitos de drogas, agresión sexual o “delitos contra la autoridad”.

En la reunión diplomática, la delegación estadounidense también planteó su preocupación por los grupos de inteligencia y militares extranjeros que operan en Cuba con el permiso del gobierno, según las fuentes de Axios y The New York Times. Rusia, China y Cuba han negado la presencia de bases de espionaje extranjeras en la isla.

De acuerdo a las filtraciones, las exigencias Estados Unidos no contemplan un cambio de régimen en la gobernanza de la nación caribeña, acorde a la política que enarbola Trump desde el cambio de administración en Venezuela: la de alinear a países hostiles a los intereses del país norteño, sin cambiar sus liderazgos y, así, no arriesgarse a periodos de inestabilidad.

La bandera cubana ondea frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana. Según el gobierno cubano, las negociaciones entre Estados Unidos y la nación caribeña se ha producido de forma respetuosa, y sin plazos o “planteamientos conminatorios”. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Contraparte cubana en el flujo de las negociaciones

A la vez que transcurrían las negociaciones en La Habana, Díaz-Canel, ataviado con uniforme verde olivo, instó el 16 de abril a prepararse para amenazas serias por parte de Estados Unidos, en un discurso en La Habana por el Aniversario 65 de la proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana, ocurrida tres días antes de la invasión en Bahía de Cochinos.

“El momento es sumamente desafiante y nos convoca otra vez, como en aquel 16 de abril de1961, a estar listos para enfrentar serias amenazas, entre ellas la agresión militar. No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ¡ganarla!”

Ese mismo día, el presidente asistió a la inauguración del V Coloquio Internacional Patria que reunió hasta el viernes 18 a cerca de 150 participantes de unos 23 países, un espacio de referencia para el análisis de la comunicación política y digital en el Sur global, que además rendió homenaje al centenario del natalicio del líder histórico de la revolución cubana, Fidel Castro.

“El Coloquio asume la urgencia de pensar la comunicación digital como un terreno de disputa frente a los proyectos de dominación que hoy amenazan a los pueblos, en particular a América Latina. La agenda de Donald Trump… se presenta como un factor de alto riesgo: busca reinstalar la lógica del ‘patio trasero’”, enuncia la convocatoria del encuentro.


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En una entrevista con el académico de izquierda y ex vicepresidente español Pablo Iglesias (2020-2021), transmitida el 25 de marzo en la televisión local, Díaz-Canel sostuvo que si Estados Unidos optara por escalar el conflicto hacia el plano militar, Cuba se defendería.

“En estos momentos en Cuba se está desarrollando un plan de elevación de la preparación para la defensa de todo el pueblo”, dijo.

En el capitalino Palacio de las Convenciones, en un encuentro realizado el 20 de marzo entre los más altos funcionarios del país y miembros del Convoy Nuestra América, la flotilla humanitaria, Díaz-Canel mencionó que en 40 000 zonas del país se estaban ejecutando los llamados Días de la Defensa.

En estos simulacros bélicos, los civiles realizan entrenamiento militar con armamento, acorde a la doctrina miliar defensiva cubana de la era soviética, denominada “la guerra de todo el pueblo”.

En una entrevista con el programa Meet the Press, de la cadena estadounidense NBC News, el 12 de abril, el presidente respondió a la pregunta de la periodista Kristen Welker sobre si está preparándose ante la posibilidad de un ataque estadounidense:

“Constantemente se está diciendo de que Cuba es la próxima, de que se va a agredir a Cuba, que hay salidas para Cuba, que van a tomar a Cuba… tenemos que responsablemente proteger a nuestro pueblo, proteger nuestro proyecto, proteger nuestro país. Entonces, sí nos preparamos para la defensa”, dijo.

ED: EG

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