23 abril 2026
Cuando las renovables envejecen: el desafío de desmantelar los primeros parques eólicos en Chile
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Este tipo de conflictos no son ajenos al caso chileno.

En los últimos años, distintas comunidades indígenas han cuestionado la instalación de proyectos eólicos en sus territorios, acusando falta de participación efectiva, impactos ambientales y decisiones tomadas sin consulta adecuada. En octubre de 2025, comunidades mapuche de la Región de Los Ríos cuestionaron al Servicio de Evaluación Ambiental por aprobar un parque eólico sin considerar sus observaciones, reabriendo el debate sobre cómo se distribuyen los costos y beneficios de la transición energética en el país que, en 2015 implementó su primera política energética de largo plazo.

En este sentido, los paisajes de Chile y el continente han sido permanentemente modificados y existe un vacío regulatorio que deja en la incertidumbre no solo a las comunidades que habitan en los alrededores, sino que también nos pone frente a un problema a gran escala, del cual advierte el experto del Centro de Transición Energética.

“Desde el punto de vista ambiental, el principal desafío radica en la disposición final de las palas, cuya complejidad no está determinada únicamente por su tamaño, sino por su composición. Las resinas termoestables que conforman su matriz son de difícil reciclado, y la fibra de vidrio, carece actualmente de métodos de reciclaje económicamente viables. Si bien la fibra de carbono, utilizada en palas de mayor dimensión, ofrece más posibilidades en ese sentido, su costo elevado es una limitante”, sostiene Hoffer.

Bajo esta explicación, es categórico al señalar que, sin una planificación adecuada, estos residuos pueden terminar en vertederos, con impactos significativos sobre el suelo.

A esta dimensión ambiental se suma una arista social que comienza a cobrar relevancia. Iván Saavedra, director del IESD y exjefe del Departamento Eléctrico de la Comisión Nacional de Energía (CNE)agrega que un manejo inadecuado del cierre puede tener consecuencias profundas en la percepción de las comunidades.

Un mal cierre puede erosionar la legitimidad de la transición energética. Si una comunidad percibe que el proyecto generó beneficios durante su operación pero que en su fase final deja pasivos visibles, como residuos voluminosos e infraestructura abandonada, se instala una sensación de asimetría entre los beneficios y las cargas del proyecto”, explica.

CL14