El activismo digital ciudadano ante la dana fue más ágil que la respuesta comunicativa de las instituciones, según la UV
VALÈNCIA 23 Abr. Agencias –
Una investigación de la Universitat de València (UV) revela que la sociedad civil se organizó «rápidamente» para formar diversas iniciativas ciudadanas y apoyar a los afectados de la dana ante la percepción de una «lenta y deficiente» actuación de las administraciones públicas tras las riadas del 29 de octubre del 2024.
Además, el activismo digital posterior a la catástrofe fue «clave» en la resiliencia socioambiental y entre el 70 y el 80 por ciento de las iniciativas ciudadanas perciben a universidades, institutos y colegios como «entidades fiables», según ha informado la isntitución académica en un comunicado.
Estas son algunas de las conclusiones de un artículo publicado en la revista ‘Partecipazione e Conflitto’ por Javier Serrano y Dolores Pitarch, personal investigador del Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local (IIDL) y el Departamento de Geografía y Maria Josep Picó (Departamento de Teoría de los Lenguajes y Ciencias de la Comunicación) de la UV.
El estudio analizó el papel y encuestó a 22 iniciativas sociales como Salvem Les Fotos y AyudaDANA, para investigar la organización civil y el rol que estas iniciativas sociales tuvieron tras la dana. Entre el 80 y el 90% de las iniciativas ciudadanas encuestadas reportaron «falta de confianza» en el gobierno autonómico y en la Diputació de València, mientras que la mitad «desconfía» del gobierno de cada municipio afectado.
Según la investigación, ante la percepción de una «deficiente respuesta» de las administraciones públicas, se consolidó un «vacío informativo» que la ciudadanía llenó mediante «canales alternativos que generaron confianza». «Las respuestas ciudadanas que emergieron en respuesta al desastre han mostrado que la sociedad civil es capaz de organizarse rápidamente utilizando redes sociales y tecnologías de comunicación para diseminar información y organizar ayudas», ha destacado José Javier Serrano, primer firmante del artículo.
Además, se identificó que las redes sociales fueron el medio preferido para la comunicación de las iniciativas ciudadanas, ya que facilitaron «validar y amplificar» mensajes. Instagram, Facebook y TikTok fueron «cruciales» para movilizar a la ciudadanía, compartir información confiable y construir narrativas alternativas, basadas en la ayuda mutua, según el artículo.
«RESIGNIFICAR» LA CATÁSTROFE
El equipo de investigación señala que las narrativas ciudadanas colocaron el foco de atención en la acción, solidaridad y reconstrucción, «alejándose del catastrofismo», para centrar su esfuerzo en «soluciones, reconstrucción y acciones, lo que permitió resignificar la catástrofe, hecho que contribuyó a disminuir el trauma colectivo».
Además, Javier Serrano, Dolores Pitarch y Maria Josep Picó citan entidades «de confianza» que con el tiempo se han consolidado como Salvem les Fotos, Reamuebla.org o Proyecto Alicia. Iniciativas como Suport Mutu o Alcem-se Esport también coordinaron grupos y sectores específicos.
Otra conclusión que ofrece la investigación es que entre el 70 y el 80% de las iniciativas ciudadanas perciben a las administraciones educativas -universidades, institutos y colegios- como «entidades fiables», a diferencia del gobierno autonómico, la Diputació de València o los ayuntamientos.
La confianza depositada en redes sociales colaborativas y entidades académicas sugiere que, ante posibles futuros desastres, «se debe fortalecer estos canales de comunicación y cooperación, ya que pueden aumentar la resiliencia social» a catástrofes, señalan Serrano, Pitarch y Picó.
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