El FMI estima que la factura económica de las guerras supera la de las peores crisis o desastres naturales
MADRID, 8 Abr. (Agencias) –
Los costes económicos derivados de los conflictos bélicos superan a los asociados con las crisis financieras y los provocados por desastres naturales graves y el daño a la actividad es también más persistente que en otro tipo de ‘shocks’, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), que dedica un capítulo de su ‘Informe Económico Mundial’ al impacto macroeconómico de las guerras.
En promedio, la institución calcula que la producción en las economías afectadas directamente disminuye drásticamente al inicio del conflicto, aproximadamente un 3%, y continúa cayendo en los años posteriores, alcanzando pérdidas acumuladas de alrededor del 7% en cinco años.
«Los costes de producción estimados derivados de los conflictos superan los que suelen asociarse con las crisis financieras -incluidas las crisis bancarias, cambiarias y de deuda- y los provocados por desastres naturales graves», advierte.
Asimismo, el FMI destaca que las pérdidas son evidentes en todos los sectores y persisten incluso después de una década, añadiendo que los costes económicos de las guerras se extienden más allá de las economías de las zonas de conflicto.
En este sentido, estima que los terceros países experimentan efectos negativos en su PIB de alrededor del 1% o menos durante los dos primeros años posteriores al inicio del conflicto, con pérdidas que se disipan gradualmente a partir de entonces, probablemente a medida que se ajustan las rutas comerciales, las empresas reorientan las cadenas de suministro y las respuestas políticas ayudan a absorber los impactos iniciales.
«Si bien estos efectos indirectos son considerablemente menores que las grandes y sostenidas pérdidas de producción que sufren las economías de las zonas de conflicto, ponen de manifiesto que los grandes conflictos imponen costes económicos considerables que van mucho más allá de los países donde se producen las hostilidades», explica.
Por otro lado, el informe advierte de que la recuperación económica tras las guerras «suele ser lenta y desigual», pero depende fundamentalmente de cómo sea la paz, puesto que, en los casos en que la paz se consolida tras el fin de las hostilidades, la producción se recupera, pero sigue siendo modesta en relación con las pérdidas sufridas durante la guerra, mientras que, si la paz resulta frágil, la recaída en el conflicto socava las perspectivas de recuperación y la producción no se recupera.
De este modo, el FMI considera que las políticas encaminadas a reforzar la capacidad estatal para prestar servicios esenciales pueden ayudar a reducir el riesgo de recaída en el conflicto y sostiene que la estabilización macroeconómica, la reestructuración de la deuda y el apoyo internacional desempeñan un papel central en la recuperación posterior a una guerra.
«La evidencia de análisis empíricos y estudios de caso indica que las recuperaciones exitosas suelen estar respaldadas por una reestructuración de la deuda temprana y decisiva, que ayuda a restablecer la sostenibilidad fiscal y crea espacio para la estabilización macroeconómica tras una paz sostenida», apunta.
Asimismo, destaca que las recuperaciones exitosas también han estado acompañadas de un «dividendo de paz», en el que la reducción del gasto militar generó margen fiscal para gastos no militares y sociales, junto con políticas para abordar la pérdida de capital humano, incluidas medidas para apoyar el retorno e integración de los refugiados.
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