Omisiones oficiales alimentan al gusano barrenador en México
MÉXICO – A pesar de contar con una hoja de ruta para la erradicación del gusano barrenador del ganado, México dejó de ser territorio libre de la enfermedad que causa esta especie parasitaria.
El control y supresión del gusano barrenador del ganado (GBG) le tomó a México 19 años (de 1972 a 1991), una política exitosa que se exportó a toda América Central para crear un cerco sanitario que llegó hasta la selva del Darién en Panamá.
Pero el exceso de confianza y el desmantelamiento de parte de la infraestructura para su combate, desde 2012, permitieron el regreso de esta plaga que podría aumentar hasta en 3% el costo de producción del ganado bovino, elevando el precio de carne y lácteos.
La hoja de ruta para la supresión y erradicación progresiva del gusano barrenador del ganado (GBG) del continente americano, diseñada originalmente en 2011 y actualizada en 2018, estipula vigilancia epidemiológica continua y redes de alerta; control y supresión de poblaciones con técnica del insecto estéril (TIE) para controlar la miasis, la infestación causada por las larvas de la mosca transmisora (Cochliomyia hominivorax).
Además, establece el manejo de movimientos de ganado; inspección y certificación sanitaria; capacitación técnica, educación para productores y comunicación de riesgo, así como integración regional y cooperación internacional para mantener barreras sanitarias.
Pero la Secretaría (ministerio) de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) incurrieron en el desmantelamiento de la capacidad productiva de insectos estériles, tuvieron una respuesta tardía a las alertas regionales sobre aparición de la plaga, fallaron en el control de movilidad animal y el mantenimiento de la barrera sanitaria en el sur del país fue insuficiente.
México tenía estatus oficial de país libre de GBG desde 1991, respaldado principalmente por programas de erradicación basados en la TIE. Pero los vacíos mencionados condujeron a su reintroducción y expansión progresiva, que representan incumplimientos importantes frente a los pilares técnicos de la hoja de ruta.
Lo anterior, a pesar de contar con los fundamentos institucionales y técnicos para cumplir con la hoja de ruta de eliminación del GBG.
Las autoridades mexicanas incurrieron en omisiones que fertilizaron el terreno para que la mosca transmisora del padecimiento volara sin cadenas hacia la piel de los animales a lo largo del sur-sureste del país, provocando cuantiosos daños económicos.
William Toledo, académico de la Facultad de Medicina de la pública Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, lo resume como: exceso de confianza.
El estatus libre de GBG “no quiere decir que México no tuviera algún tipo de riesgo. La aparición se da porque Senasica deja de realizar los cuidados y vigilancia necesaria para impedir que el gusano no regresara. Una de esas decisiones fue parar la producción de moscas estériles. Dejamos de hacer muchas cosas, hubo falta de vigilancia y de prevención”, dijo desde la sureña ciudad de Puebla.
México cumplió o al menos parcialmente con la notificación oficial del brote, la liberación de moscas estériles y acuerdos binacionales y cooperación externa con el Departamento (ministerio) de Agricultura de Estados Unidos (Usda, en inglés) y el Instituto Internacional de Cooperación Agrícola para enfrentar la reemergencia en 2025.
El parásito también afecta gravemente a las mascotas y a la fauna silvestre. Por ejemplo, en el sur del estado estadounidense der Texas, entre 25 % y 80 % de los cervatillos moría por GBG y lo mismo sucedió en 2015 con el ciervo rojo en las Pampas, en el centro-oeste de Argentina.
Oriundo del continente americano, el GBG es endémico en 30 millones de kilómetros cuadrados (km2) que abarcan a todos los países de América del Sur, con la excepción de Chile; más Cuba, Haití, Jamaica, República Dominicana y Trinidad y Tobago.
En contraposición, había una superficie de 12 millones de km2 –América del Norte y Central– que estaba libre de la enfermedad, gracias a la ejecución desde mediados del siglo XX de programas de cooperación técnica internacional para la eliminación de la plaga mediante la introducción de estrictos programas de control y el uso de la TIE.
El padecimiento ocasiona la muerte de los animales recién nacidos, incapacita a los animales y eleva su mortalidad; limita la producción de carne y leche; genera gastos mayores por la inspección diaria de los animales y aplicación de tratamientos preventivo o curativo, así como repercusiones socioeconómicas al ser una barrera para el comercio de animales.
La TIE consiste en la crianza masiva de insectos macho, esterilizados por exposición a radiación ionizante. Luego de su liberación al entorno, su apareamiento con hembras fértiles no desemboca en reproducción, por lo que la población decae progresivamente. Este mecanismo biológico requiere la liberación constante de machos estériles en cantidades que superen a las de los fértiles.
A consulta del periodista sobre los hallazgos de esta investigación, Senasica la remitió a Sader, que no contestó. Tampoco la Organización Mundial de Sanidad Animal (Omsa) respondió al cuestionamiento del reportero.

Ciencias Unam
Reaparición
En junio y julio de 2023, Panamá y Costa Rica notificaron brotes, lo que demostró que la línea Maginot del Darién, en la frontera con Colombia, había cedido. Hasta ese año, ambos países estaban libres de la presencia de la mosca. En consecuencia, Panamá declaró emergencia zoosanitaria al detectar nuevos casos de miasis.
El insecto prosiguió su vuelo hacia el norte. En 2024 el gubernamental Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria de Nicaragua declaró alerta sanitaria, luego de reportar 13 casos.
Los brotes constituyeron la mayor expansión del parásito desde la década de 1980, según la Omsa.
Entre julio y diciembre de 2024 México registró tres casos con 187 animales susceptibles.
A mediados de ese año, Senasica activó el Dispositivo Nacional de Emergencia de Sanidad Animal, que incluyó el control de la movilización en la frontera sur mediante dos barreras de defensa, la promoción de la notificación y difusión de información sobre la plaga, así como la distribución de tubos colectores de muestras y larvicidas.
Pero el plan no contuvo al gusano, pues para el primer semestre de 2025 ya había 2921 casos, con 12 2087 animales susceptibles. Incluso aparecieron 13 casos humanos, la mayoría en el sureño estado de Chiapas
El plan especial instituyó una primera barrera preventiva con cuatro puntos de inspección en los municipios de Huixtla, La Trinitaria y Catazajá, en Chiapas, y en el municipio de Tenosique, Tabasco, donde llevaron a cabo revisiones de ganado y baño con insecticida.
Situó también un segundo control con dos puntos de inspección en el municipio de Agua Dulce, Veracruz, y Arriaga, Chiapas, donde aplica una revisión obligatoria de los embarques que cruzan por esas zonas, verificando los flejes y la constancia de baño emitida en los puntos ubicados en la primera barrera.
Pero dejó una parte importante de la vigilancia en manos de los ganaderos, en un claro ejemplo de alejarse de las obligaciones, como controlar la importación de animales de países afectados por la plaga, fortalecer las medidas de bioseguridad en las unidades de producción y tratar rápidamente las heridas en el ganado.
Sin embargo, las medidas no interrumpieron el paso de la mosca. Desde 2024, el país ha registrado 17 737 casos, de los cuales 12 126 afectaron al ganado. Del total, los estados de Chiapas (6124), Oaxaca (3006) y Veracruz (2704) presentaron la incidencia mayor.
A mediados de marzo de este año, había 1046 casos activos, de los cuales 610 eran ganado bovino, en 19 estados, con un incremento de 316 animales en comparación con el mes previo, según datos de Senasica.
Oaxaca lidera los contagios, con 215 casos, seguido de Veracruz (182) y Chiapas (128). Mientras, Veracruz reporta más miasis en personas (ocho) y le siguen Chiapas, Oaxaca y Quintana Roo (tres cada uno).
Entre noviembre de 2024 y mayo de 2025, las autoridades liberaron 885 millones de moscas estériles.
Senasica diseñó ocho hipótesis sobre la expansión del GBG y de las cuales las más probables eran el contrabando bovino desde Guatemala y la migración de mosca fértil desde el sur en búsqueda de alimento. Ambas han influido en la expansión.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoce obstáculos para combatir la plaga, cuyo avance es más veloz que la capacidad operativa de los países, especialmente en zonas rurales y de difícil acceso. El rezago técnico, institucional, educativo y logístico, así como la centralización operativa en las capitales o ciudades grandes, agravan el contexto.
La crisis animal no ha sido un suceso imprevisto. En su reciente libro Ni venganza ni perdón, Julio Scherer Ibarra, quien fuera consejero jurídico de la presidencia durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), señala que la sanidad animal fue un punto divergente con el entonces secretario de Agricultura, Víctor Villalobos.
López Obrador “decía que eso no se necesitaba, que solo era un gastadero de dinero. Víctor, en cambio, argumentaba siempre que sin sanidad nos bloquearían la frontera con Estados Unidos y que se necesitaba una cultura de sanidad animal para que no tuviéramos ninguna bronca con las vacas importadas y la carne exportada. Y eso fue, finalmente, lo que sucedió”, cita el libro (pág. 82).
Estados Unidos ha usado la crisis para agregar otro azote a su vecino del sur. En noviembre de 2024, el Usda vetó las importaciones de ganado vivo, caballos y bisontes desde México, reabrió la frontera luego de acordar inspección mejorada y protocolo de tratamiento.
Pero en mayo pasado, el Usda volvió a clausurar el límite y, luego de una reapertura gradual, cerró otra vez la frontera en julio de 2025, prohibición que aún persiste.
Desde inicios de este siglo, el tráfico de ganado desde Guatemala ha sido un problema, pero hasta ahora impacta en la proliferación de casos. Incide también la posibilidad de trasladar animales importados hacia otros estados ajenos a la frontera.
Y en ello la corrupción juega también un rol, como lo reconoció el propio secretario de Agricultura, Julio Berdegué, en la conferencia matutina del 15 de abril de 2026, al reconocer la existencia de un mercado negro de venta de aretes de identificación del ganado, lo que facilitó la movilización irregular de bovinos a lo largo de la frontera sur.
“Ya el gobierno federal, a través de Senasica, tiene control de los aretes en Chiapas. Entonces, eso va a cerrar este mercado ilegal, mercado negro de aretes”, aseguró.
Pero no es la primera vez, pues uno de los más recientes brotes en el país, que duró de 1992 a 1994, surgió por el contrabando de ganado centroamericano.
El rubro presupuestario también ha jugado un papel en la crisis, pues entre 2018 y 2021 la asignación a Senasica bajó casi 30%, aunque repuntó a partir de 2022, sin llegar a los niveles del presupuesto histórico.
Si el organismo tuvo una cuenta de unos 357 millones de dólares en 2018, esta cayó a unos 282 millones este año, un resbalón de 11 % frente a 2025. A pesar de que Oaxaca registra el mayor número de infecciones, recibe menos dinero que Chiapas y Veracruz.

Peso considerable
Estimaciones de Senasica sobre el impacto del brote, a los que tuve acceso, muestran la carga que implica el control y combate de la mosca. La dependencia calculó un costo de producción promedio de 1,25 dólares por kilogramo de carne y de tratamiento de casi 13 dólares por cabeza.
En un escenario de inventario estable y peso de animales sin cambios entre 2000 y 2019, las cifras son positivas–aun con presencia de GBG– y dieron una relación costo beneficio nacional de 1,45, esto es por cada peso invertido el beneficio suma 1,45. El otro escenario, sin plaga y con mayores inventarios y peso del ganado, arrojó una relación costo beneficio de 1,51.
Senasica resalta en su reporte que la llegada y dispersión del GBG puede generar costos adicionales a la producción bovina entre 2 % y 3 % en los costos estimados de la producción, que impactaría directamente en la producción de carne y leche
La mayor esperanza para los productores es el arranque, previsto en dos meses, de la reconversión del complejo Moscamed en Metapa de Domínguez, en Chiapas.
La instalación, que funcionó de 1979 hasta 2012, estuvo dedicada al combate de la mosca del Mediterráneo. Esta planta aspira a la producción de 100 millones semanales de moscas estériles, con una inversión entre Estados Unidos y México de 51 millones de dólares.
Para el especialista Toledo, el combate irá más allá de 2026 y demandará medidas estructurales.
“La única forma de atajar la expansión es liberando moscas estériles. Van a liberar millones de moscas y eso va a frenar la reproducción. No tenemos de otra que educar. Y es importante la vigilancia de a pie, que el productor revise sus animales todo el día, fortalecer puntos fitozoosanitarios (de inspección)”, planteó.

Cuando el éxito pasa
El control y supresión del GBG en México tomó 19 años. En 1972 los gobiernos de México y Estados Unidos crearon la Comisión México Americana para la Erradicación del Gusano Barrenador del Ganado (Comexa), con la finalidad de evitar que la plaga afectara a la ganadería de la región.
Dos años después concluyó la construcción de la Planta Productora de Moscas Estériles en Tuxtla Gutiérrez (Chiapas), donde operó un método de control biológico, central para la erradicación del GBG.
Para febrero de 1991 se declararon libres de la plaga Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Tras de una cruzada exitosa, los gobiernos de México y Estados Unidos acordaron a partir de abril de ese año la desaparición de Comexa y cerraron la planta de producción de moscas estériles, proceso que culminó en 2013.
De hecho, en el quinto informe de gobierno de la Secretaría de Agricultura del gobierno de López Obrador, correspondiente a 2022-2023, la dependencia dirigida por Villalobos indica que en ese periodo se realizó el “estudio y plan de reingeniería civil para la transformación de la planta de irradiación Moscamed a planta de tratamiento con irradiación para frutas con potencial de exportación, principalmente el mango, ubicada en Metapa de Domínguez, Chiapas. Lo anterior, con el fin de aprovechar la infraestructura en desuso de la anterior Planta Moscamed”.
Así, la única instalación productora, que opera hasta este 2026, es la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del GBG, ubicada en el Distrito de Pacora, cerca de la capital panameña, con una capacidad productiva de 90 millones de insectos estériles por semana.
El último caso que detectó Comexa fue el 10 de julio de 1990 en Campeche. En febrero de 1991, México se declaró oficialmente libre de la plaga, después de una liberación total de 250 631 millones de moscas estériles y una inversión de 413 millones de dólares.
Entre 2020 y 2025, los países libres de GBG debían alcanzar el reconocimiento oficial por la Omsa.
La emergencia concluye cuando ocurre ausencia de casos en un periodo de seis meses. Pero si persisten las condiciones climáticas y el trasiego de ganado a través del límite sureño, la mosca volará entre las rendijas de la política pública, en el peor escenario por otros 19 años
RV: EG
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