27 marzo 2026

Fernando Jáuregui publica ‘Quemados’: «Me preocuparía muchísimo que se quemase Leonor I, agarre de futuro y continuidad»

Fernando Jáuregui publica 'Quemados': "Me preocuparía muchísimo que se quemase Leonor I, agarre de futuro y continuidad"
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Archivo - Fernando Jáuregui, periodista y escritor español.


Archivo – Fernando Jáuregui, periodista y escritor español.

– EDUARDO PARRA/Agencias – Archivo

   MADRID, 27 Mar. (Agencias) –

   El periodista y escritor Fernando Jáuregui publica ‘Quemados’ (Almazura), un ensayo en el que denuncia la «quemazón» literal y metafórica de la sociedad española y donde advierte de que le «preocuparía muchísimo» que se «quemase» Leonor I, «agarre de futuro y continuidad», en referencia a la generación que encabeza la Princesa de Asturias. El autor sostiene que España está dejando a los jóvenes un país «mal pavimentado» política y socialmente, más pendiente de quién ocupará el colchón de La Moncloa en 2027 que de cómo será la vida en 2050.

   En su opinión, estos jóvenes tienen pinta de estar «bastante» quemados ahora mismo por lo que ve de sus tendencias y porque «no puede ser» que un 30% opine que Franco «era un señor estupendo«. Un «disparate, según apunta, que tiene que ser combatido con una labor pedagógica que «no consiste solamente en hacer celebraciones del regreso de la democracia, como se ha hecho el año pasado». Algo, a su juicio, «ridículo» y que no ha tenido «la menor influencia». «Hay que hacer una labor de ejemplo. Como no son nada ejemplares nuestros gobernantes pues, ¿qué le vamos a hacer?», se pregunta.

INCENDIO DE SU CASA

   Jáuregui relata que el origen inmediato del libro está en el incendio que el pasado verano arrasó su casa en la urbanización de Viñuelas, en Tres Cantos (Madrid), mientras él estaba en Santander. El fuego destruyó el jardín, un seto de 30 años, varios árboles, un coche y las instalaciones térmicas y de internet, y aún hoy continúa la reconstrucción, sustituyendo el seto por un muro de piedra y trabajando entre grúas y excavadoras. «Hay vecinos que todavía no han reconstruido nada de lo suyo«, lamenta, poniendo en cuestión el discurso oficial de que todo se ha regenerado.

   El periodista denuncia la «escasa» atención que las administraciones dedican a los adminitrados, sobre todo ante una catástrofe, y recuerda que el verano pasado se quemó casi el 1% del territorio nacional, sobre todo en la llamada España vaciada. Critica que las instituciones se dedicaran a echarse las culpas unas a otras en lugar de atender las necesidades de los 50.000 o más afectados». En este punto, ironiza con que la única ayuda que ha recibido de la Comunidad de Madrid han sido unas plantas que aún no ha podido plantar porque su finca sigue en obras.

   Sobre el cambio climático, mantiene que su opinión no ha variado: es un hecho que agravará los grandes fuegos y desencadenará migraciones hacia zonas más templadas. En este contexto, insiste en que otro verano de incendios como el pasado «no sería soportable«.

«ESPAÑA FUNCIONA MAL»

   Al pasar de la literaridad a la metáfora, Jáuregui sostiene que España es «un país quemado» también desde el punto de vista político y cívico. Habla de una ciudadanía «bastante alienada«, muy centrada en la escapada de fin de semana o el aperitivo, pero al mismo tiempo «muy quemada» por la falta de respuesta y la «inveracidad» de los poderes públicos. Denuncia que la mentira oficial y las noticias falsas lanzadas desde las instituciones se han convertido en constantes y concluye que, en el plano asistencial, «España funciona mal» y ofrece a sus ciudadanos una atención muy inferior a la que merecen.

   El autor enlaza esta sensación de «quemados» con la indignación que hace 15 años cristalizó en el 15M, movimiento al que asistió desde su antigua redacción junto a la Puerta del Sol. Recuerda la euforia y los eslóganes ingeniosos de aquellos días, pero admite que el impulso «quedó en nada» porque quienes intentaron gestionarlo «no fueron tan ejemplares como parecía«. Aun así, sostiene que hoy hay «más motivos para estar indignados que antes» y advierte de que el sentimiento pasivo de quemazón puede transformarse en una indignación activa en cualquier momento.

   Con todo, Jáuregui expresa su temor a que un nuevo estallido social pueda ser capitalizado esta vez por la extrema derecha, y no por la izquierda como ocurrió hace década y media. Por eso rechaza «revoluciones de contenedor quemado» y reclama una «revolución en las mentes» que pase por regenerar la democracia: limitar mandatos, obligar a la cooperación entre gobierno y oposición en asuntos de Estado, hacer funcionar al Parlamento como verdadero arquitecto del sistema y dejar atrás lo que define como «política testicular», el «esto se hace porque me sale«.

REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA

   «Necesitamos una reactivación, una regeneración de la democracia, que es todo lo contrario a lo que nos están predicando, desde la ultraderecha hasta la ultraizquierda», lamenta.

   Así, en el terreno ideológico, lamenta la destrucción del centro político, desde la UCD hasta experiencias más recientes, y sostiene que la desaparición de ese espacio impide construir mayorías de centroizquierda y centroderecha templadas como las alemanas. Por ello, considera «imprescindible» un renacimiento de opciones centradas que obliguen a PSOE y PP a entenderse en grandes cuestiones.

   Jáuregui defiende el voto «crítico y reflexivo» frente al voto «del cabreo«, porque solo el primero obliga a los líderes de los partidos a girar hacia donde marcan los ciudadanos. Reclama, además, una sociedad civil más fuerte y combativa y cita el consejo del geriatra Pedro Ribera, padre de la exvicepresidenta y comisaria europea Teresa Ribera, que le ha inspirado en sus últimos libros: «Para llegar bien a mayor hay que beber agua, mantenerse activo física y mentalmente y protestar». En este sentido, lamenta que en España se protesta mucho «en las cenas de amigos» y poco en espacios organizados.

TRUMP: «EL MAYOR PIRÓMANO UNIVERSAL»

   Respecto al orden mundial, subraya que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es un «pirómano de libro», y también un «incendiario» porque, además, provoca los fuegos «a beneficio propio». «Comparable a Trump no hay nada. Trump es el mayor pirómano universal«, dice para negar que al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pueda aplicarsele una condición similar porque «no sería justo». «Más que pirómano (Sánchez) es constructor de muros y los muros es lo último que necesitamos en la política de este país ahora mismo», enfatiza.

    Con el panorama nacional que describe y ante la próxima visita del Papa a España, el escritor pide a León XIV que sea «muy valiente». «Este es un país muy injusto socialmente, hay muchas desigualdades, en el que la democracia debe adquirir una mayor prevalencia –describe–. Me gustaría que fuese una visita no solo de cánticos y rezos en plazas públicas. Espera, por tanto, que el Pontífice haga valer su autoridad moral y avisa de que no tiene que ser una visita «cómoda» para nadie, ni siquiera para los fieles. «Espero mucho de esa visita», sentencia.

PERIODISMO: SE MUERE «A CHORROS»

   Sobre el papel del periodismo, critica que las nuevas generaciones funcionan mucho a través de unas redes sociales que se fijan más en lo accidental que en lo importante y admite: «Se nos está muriendo a chorros«. Pero, al mismo tiempo, defiende que se hacen cosas «heroicas» como los compañeros que investigan cosas que «nadie quiere que se publiquen y lo hacen «muy a su costa» porque inmediatamente los colocan en las «fachosferas» o en el «pesebrismo», según quién los coloque.

    El epílogo del libro recoge un decálogo, «casi un manifiesto», para evitar «incendios, incendiarios, necios lerdos, golfos y otras calamidades» que si influye para que mejore la demoracia española mejore un poco, «estupendo», según Jáuregui, y si influye para evitar algunos incendios «físicos o morales», pues «estupendo también».

    «Insisto que empieza a haber calor ya. Y esto hay que pensarlo. Que no puede ocurrirnos lo mismo que nos ocurrió el año pasado. Sobre todo, en cuanto a degradación moral de nuestras administraciones echándose la culpa unas a otras», concluye el periodista que desliza que «a lo mejor» se presenta a las elecciones de su pueblo (en una lista independiente).

CL2