Grandes y pequeñas patronales se oponen a la iniciativa de Renfe de crear una empresa de autobuses
MADRID, 23 Mar. Agencias –
El conjunto del sector del autobús, incluyendo grandes, medianas y pequeñas empresas, se ha opuesto a los planes de Renfe de constituir una nueva empresa que se dedique a prestar los servicios alternativos de transporte por carretera cuando los trenes no pueden circular, ya sea por obras en las vías o por emergencias provocadas por los temporales.
El departamento de Viajeros del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), que reúne a las principales patronales del sector, ha emitido un comunicado para manifestar su rechazo a esta iniciativa de Renfe, que califica de «innecesaria y contraproducente», y en defensa de la empresa privada.
No obstante, hasta 10 empresas –la mayor parte de ellas con una flota de más de 300 autobuses– ya han trasladado a Renfe su interés por participar en el proceso y en recibir los pliegos del futuro contrato que la empresa pública licitará. Además, la nueva empresa no tendrá mayoría de capital público, puesto que será la compañía privada que se adjudique este contrato la que controlará el 51% de su capital.
En cualquier caso, el conjunto de las patronales insta a Renfe a reconsiderar esta decisión y a explorar alternativas que permitan cubrir sus necesidades operativas sin distorsionar el equilibrio del sector.
Desde Confebús, la principal patronal de autobuses y que representa a gigantes como Alsa, inciden en su defensa de la economía de libre mercado y de la empresa privada «como núcleo básico de creación de riqueza y de prestación de servicios a la sociedad».
«En el mercado español hay suficientes empresas privadas para hacerlo en las mejores condiciones. Además, esta iniciativa deja fuera a muchas de las empresas del sector, compuesto en su mayoría por Pymes», añaden.
Sin embargo, Renfe lleva unas semanas aduciendo que se encuentra con muchas dificultades cada vez que tiene que buscar autobuses para cubrir rutas que no puede hacer en tren, sobre todo en momentos de emergencia, lo que eleva el gasto, al mismo tiempo que perjudica a los usuarios.
Precisamente, Renfe espera ahorrar casi 200 millones de euros a lo largo de los 15 años que podría durar su alianza con una empresa privada de autobuses, un ahorro que el sector del autobús podría temer que se haga contra sus márgenes de beneficio.
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