El mayor golpe al mercado negro de juguetes falsificados

Dos ciudadanos chinos custodiaban una nave en un polígono industrial en Parla (Madrid) cuando los agentes entraron. Dentro había más de 600.000 artículos que carecían de controles de seguridad y calidad. Simultáneamente registraron otros cinco locales en Getafe y Fuenlabrada a nombre del mismo propietario, que se encontraba fuera de España. Los productos, copias de populares series de plataformas de ‘streaming’, suponían un grave riesgo de asfixia e intoxicación para los menores. Así ha culminado la que ya se considera la mayor intervención de juguetes falsificados hasta la fecha en España. En un despliegue coordinado en la Comunidad de Madrid, los agentes han logrado retirar del mercado estos productos. Según los informes técnicos, la calidad de los materiales era muy inferior a los estándares legales, lo que convertía a estos juguetes en «trampas» para los más pequeños, explica el Inspector Jorge Vidal, jefe de la Brigada de Propiedad Intelectual. Al ser materiales extremadamente endebles, se rompen con facilidad en piezas diminutas que pueden ser ingeridas. Los componentes químicos utilizados en su fabricación no cumplen la normativa europea, elevando el riesgo de intoxicación por contacto o succión. Los agentes han expuesto este lunes algunas muestras del material intervenido en el Complejo Policial de Canillas, donde los responsables de la investigación han mostrado la fragilidad de estas piezas. «No es solo un fraude económico, es un riesgo directo para la salud pública y suponen un gran daño para las marcas originales. Están de moda, son muy demandados. Eso es lo que se protege, que sólo los distribuidores oficiales puedan venderlos. Estos productos además son de muy mala calidad y los consumidores lo asocian, haciendo mucho daño a estas marcas», relata este investigador. Ahora investigan cuál ha sido la cadena de distribución. Los flujos de envío levantaron las sospechas. Salían de China en aviones y barcos hasta países de Europa, desde donde se introducían en España por camiones. Estas no son las rutas habituales.
