10 marzo 2026

Sílvia Soler publica ‘Érem tan joves’: «Una imagen puede sugerir más de mil palabras»

Sílvia Soler publica 'Érem tan joves': "Una imagen puede sugerir más de mil palabras"
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BARCELONA, 10 Mar. –

La escritora Sílvia Soler, que ha publicado este martes ‘Érem tan joves’ (Univers), ha asegurado que le ha gustado mucho el ejercicio de escribir un libro a partir de fotografías familiares: «Una imagen puede sugerir más de mil palabras», ha dicho en un encuentro con periodistas.

En ‘Érem tan joves’, Soler rebusca en los álbumes familiares y describe y presenta una serie de fotografías, a partir de las cuales busca «tirar del hilo» para relatar una anécdota o hacer una reflexión.

El libro forma parte de la colección ‘Joie de Vivre’ de Univers: «Hablando de fotos antiguas, el toque de nostalgia es bastante inevitable. Pero yo siempre he dicho que pienso que si es una nostalgia que no te paraliza, nos tenemos que poder permitir también el gusto por la nostalgia».

RECORRER LA FOTOGRAFÍA

En la obra, el lector recorre escenas familiares de los antepasados de Soler, y de sus padres, hermanos e hijos, así como de sus viajes y amistades, y también se imagina –a través de los capítulos finales– fotos que la autora no llegó a hacer o fotos «imposibles».

«Hay una fotografía que es imposible y es la que cierra el libro. Es imposible porque no pudo ser nunca y es una parte muy íntima de mí, que es la foto de mis padres con mis hijos y sobrinos, con sus nietos», ha relatado.

En muchos casos, la escritora trata de deducir — asegura que con total libertad– el contexto de las imágenes o quiénes aparecen, imaginando qué motivos les llevarían a llevar ciertos atuendos o a poner determinadas expresiones faciales: «Eso es lo que yo quería hacer, poner el foco para ver cosas que a simple vista, a primer vistazo, no se ven».

Así, a lo largo de la obra, la autora descubre la vida de los antepasados de la autora en Figueres o Bàscara (Girona); recuerda sus viajes a Londres o la Provenza francesa, o rememora algunas de sus fiestas de juventud.

UN OBSTÁCULO PARA LA MEMORIA

Soler, citando a Joan Fontcuberta y Xavier Antich, ha reflexionado sobre si la fotografía puede ser un obstáculo para la memoria: «Ellos defienden que cuando tú recuerdas una tarde en tu casa con tus padres cuando eras pequeño, si solo la recuerdas, seguramente el recuerdo se va ampliando y cada vez es más grande. En cambio, si te enseñan una foto de aquel momento, el recuerdo queda encapsulado en aquella imagen».

«A la vez, yo he comprobado que no es verdad. Es decir, que mirando fotografías de los álbumes se me han despertado recuerdos que estaban en el entorno de la fotografía o eran de la época. Por lo tanto, en realidad también amplían la memoria. Quiero decir, que ya me gusta esta contradicción», ha proseguido.

EL VALOR DE HACER FOTOS

La autora ha destacado que un primo le facilitó en una comida familiar la fotografía más antigua que aparece en el libro, de sus tatarabuelos; tras inmortalizar el momento con una ‘selfie’, pensó que probablemente aquella foto no llegaría a sus tataranietos.

«Yo hago un álbum al año, en digital, pero pierdo muchas por el camino. Y creo que se van a perder muchas por el camino. De la misma forma que los correos electrónicos no los conservamos como conservamos las correspondencias de los escritores muertos», ha reflexionado.

Soler, que dice jugar con la foto imperfecta y la amistad imperfecta en algunos momentos del libro, ha puesto en valor el rol de la foto analógica: «Quizás eran un poco más auténticas porque no estábamos tan pendientes de la estética, estábamos pendientes de captar un momento que, por la razón que sea, era bonito, o que teníamos ganas de recordar».

Ha señalado que, al revistar los álbumes de cuando era pequeña, se ha dado cuenta de que su padre tenía mucha tendencia a hacer fotos intentando «captar la vida cotidiana», algo que relaciona con el hecho de no llevar el móvil en el bolsillo a todos lados.

EL PAPEL DE LA FAMILIA

La autora ha apuntado a la centralidad de la familia, para bien o para mal: «Si no quisiese a mi familia, también es probable que escribiese mucho sobre ellos, como han hecho miles de autores».

En esa línea, pone de ejemplo el último libro de Natza Farré, ‘L’última vegada que et dic adeu’, que insiste a recomendar de cara a Sant Jordi: «Son dos visiones prácticamente contrapuestas de la familia, pero ambas estuvimos de acuerdo enseguida en que la familia es muy importante».

CL11