Amnistía Internacional reclama a las autoridades de Etiopía investigar los crímenes del Ejército de Liberación Oromo
MADRID 7 Mar. –
La ONG Amnistía Internacional ha instado al Gobierno de Etiopía a iniciar investigaciones sobre la violencia sexual, violaciones, ejecuciones sumarias y desplazamiento masivo de mujeres cometidos por el grupo armado separatista Ejército de Liberación Oromo (OLA) en los últimos años dentro del conflicto con las autoridades etíopes.
«Durante siete años, al amparo de la oscuridad causada por un apagón informativo y mediático, los combatientes de la región de Oromia han causado un inmenso sufrimiento a los civiles. Estos abusos repetidos no solo son horribles, sino que pueden constituir crímenes de guerra», ha indicado el director regional de Amnistía Internacional para África Oriental y Meridional, Tigere Chagutah.
Asimismo, han exigido al grupo armado que ordene «de inmediato» a todos sus integrantes cumplir con el Derecho Internacional Humanitario y desmovilizar a todos aquellos combatientes que hayan cometido violencia sexual o cualquier otro tipo de torturas.
«Nos violaban todos los días, dos veces al día. Sobre las 11.00 horas y las 18.00 horas. Sentía miedo a esa hora todos los días. Me decían: ‘Morirás. Nunca volverás a casa'», relata el testimonio de una superviviente recogido en el informe publicado por la citada ONG.
El conflicto, recrudecido en 2019, ha enfrentado a las fuerzas militares etíopes con el grupo separatista en una disputa que «continúa afectando gravemente a la población civil».
El Frente de Liberación Oromo (OLF) luchó durante décadas por la secesión de la región de Oromía, pero en 2018 anunció que renunciaba a la lucha armada, aceptando la oferta de amnistía del primer ministro, Abiy Ahmed, el primer oromo en ocupar el cargo en el país africano. Sin embargo, el rebelde OLA se escindió del OLF tras el acuerdo de paz, continuando con la lucha armada y reivindicando múltiples ataques en los últimos años.
Las personas supervivientes consultadas por Amnistía han declarado que sufrieron palizas por las que todavía hoy tienen secuelas físicas y que no accedieron a recibir asistencia médica –incluidos abortos y pruebas de infecciones de transmisión sexual– por miedo a represalias y el estigma asociado a la violencia sexual.
También han denunciado que las restricciones del Gobierno etíope han provocado el silenciamiento de la situación en la región de Oromía, impidiendo que actores internacionales y nacionales puedan saber e alcance de los abusos contra civiles.
«Estos actos cobardes fueron en parte facilitados por un bloqueo de las comunicaciones que impidió que el resto del mundo supiera de las constantes atrocidades contra la población civil. Esta no es la primera vez que las autoridades etíopes recurren a la censura en tiempos de crisis. Es probable que el panorama sea aún más desolador», ha sentenciado Chatugah.
La ONG ha concluido que los abusos se han perpetrado en un «clima de impunidad» acompañado de un silencia por parte de los diferentes actores implicados. «El ciclo de abusos contra la población civil, especialmente contra las mujeres y las niñas, debe terminar», ha zanjado la nota emitida por Amnistía Internacional.
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