La infanta Cristina, de la euforia a la angustia y la preocupación en el último partido de su hijo Pablo Urdangarín
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MADRID, 27 Feb. (CHANCE) –
Demostrando que lo más importante para ella son sus hijos, y tan solo horas después de arropar a la Reina Sofía en el acto homenaje que se ha celebrado en honor a la princesa Irene de Grecia en la Catedral Ortodoxa de San Andrés y San Demetrio de Madrid 40 días después de su muerte, la infanta Cristina ha hecho un viaje relámpago a Barcelona para animar a Pablo Urdangarín en uno de los partidos más decisivos de la temporada para el Fraikin BM Granollers de balonmano.
El conjunto se jugaba buena parte de sus opciones para clasificarse para la EHF European League frente al Oporto y, siguiendo los pasos de Iñaki Urdangarín y Ainhoa Armentia -que han zanjado los rumores de crisis reapareciendo de lo más cómplices y cariñosos en el último encuentro del sobrino del Rey Felipe VI– ha querido estar en las gradas para mostrar su apoyo incondicional a su hijo en un partido que finalmente acabó perdiendo por dos tantos de diferencia.
Acompañada por un grupo de amigos entre los que se encontraban el exregatista Roberto Molina y su mujer, la infanta Cristina ha vuelto a demostrar que es la mayor fan de Pablo aplaudiendo, gritando, y levantándose de su asiento en cada jugada, vibrando intensamente con cada punto.
Especialmente angustiada y preocupada, la hija del Rey Juan Carlos reaccionaba a un percance del juego que terminaba con su hijo tendido en el suelo quejándose con gestos de dolor, aunque afortunadamente todo quedó en un susto y el joven podía continuar en el campo.
Además de doña Cristina, Pablo también contó con el apoyo de los padres y la hermana de Johanna Zott -ausente en esta ocasión-, a los que la tía de la Princesa Leonor saludó cariñosamente en el descanso del partido al encontrarse sentada a varios metros de distancia de ellos.
Tras el pitido final, la infanta abrazaba cariñosamente a Pablo mostrando su faceta más tierna y maternal, consolándole tanto por la derrota como por el fuerte golpe que había recibido minutos antes, y juntos abandonaban el pabellón de lo más unidos no sin antes hacerse varias fotografías con unas jóvenes que no dudaron en acercarse a doña Cristina para inmortalizar el encuentro.
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