Calparsoro se adentra en los últimos años de ETA para reflexionar sobre la polarización en ‘El confidente’

VALLADOLID, 30 Oct. (Agencias) –
El director Daniel Calparsoro se adentra en los últimos años de ETA en su nueva película, ‘El confidente’, un tenso thriller inspirado en hechos reales y protagonizado por los ganadores del Goya Javier Gutiérrez y Miguel Herrán con el que el realizador busca reflexionar sobre la polarización de la sociedad y la tendencia de los seres humanos a repetir determinados conflictos a lo largo del tiempo.
«Es una película de época entre comillas porque la temática es muy contemporánea, ya que habla de lo que está pasando hoy. Y lo que pasa es que ya ha sucedido antes. Y ahora vuelve a suceder de otra manera», ha asegurado el cineasta en una entrevista con Agencias junto a los protagonistas del filme, con motivo del estreno mundial del largometraje en el marco de la 71 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).
Calparsoro ha explicado que uno de los aspectos que más le atrajo del guion de Fernando Navarro fue precisamente la posibilidad de abordar una historia ambientada en el pasado reciente de España que, sin embargo, interpelase directamente al presente.
La película se articula en torno a la historia de un veterano policía, curtido en la lucha contra la banda terrorista, que detiene a un joven radical implicado en la violencia callejera y descubre en él una oportunidad para alterar el rumbo del conflicto.
Cuando lo convierte en su confidente, desencadena una peligrosa alianza entre dos hombres de mundos opuestos, unidos por la soledad y la esperanza de cambiar las cosas.
El cineasta ha destacado que la cinta plantea el acercamiento progresivo entre estos dos personajes que, inicialmente, parecen situarse en «polos opuestos» y cuya polarización desaparece de forma orgánica a lo largo de la historia.
Una evolución que permite reflexionar sobre «esas repeticiones en las que los seres humanos caen cada cierto tiempo, que es cíclico de alguna manera».
Calparsoro ha subrayado que, aunque se trata de una película ambientada en una época concreta, su temática es «muy contemporánea», al abordar cuestiones como la confrontación ideológica, la capacidad de entendimiento y el papel del Estado en un contexto de violencia.
En este sentido, Herrán ha incidido en la importancia de que el espectador pueda reconocer a las personas que hay detrás de las etiquetas y los grupos a los que pertenecen.
«Más allá de las caricaturas que representa una profesión o pertenecer a un grupo determinado, hay seres humanos, hay personas, hay vidas, hay familias», ha expresado, un punto en el que el actor considera que la película permite descubrir que objetivos que inicialmente pueden parecer incompatibles pueden encontrar puntos de encuentro cuando se profundiza en las circunstancias personales de sus protagonistas.
«Lo que suele haber es humanidad y, en este caso, un objetivo común», ha añadido, antes de expresar su deseo de que el público vea «personas, no caricaturas».
Por su parte, Javier Gutiérrez ha destacado que la cinta combina el entretenimiento propio de un thriller, que incluso puede recordar a una película de espías, con una historia «muy dramática y honda» sobre un periodo reciente de España «muy convulso, con muchos muertos».
No obstante, ha precisado que el centro del relato está en los dos personajes y en la relación de amistad que se construye entre ellos.
Los protagonistas han coincidido en destacar el componente emocional de la película y el protagonismo que adquieren los diálogos y las relaciones personales frente a la acción, un aspecto que Miguel Herrán ha identificado como una evolución en la trayectoria cinematográfica de Calparsoro.
Para el actor, el director ha dejado en esta ocasión parte de la acción que caracteriza otros trabajos para centrarse en «un peso social, una historia entre personajes, una historia de amistad, un cariño, un cuidado» y una representación de la cultura abordada desde una perspectiva personal.
Gutiérrez ha incidido también en ese equilibrio entre entretenimiento y reflexión, al considerar que la película permite al espectador acercarse a una historia reciente del país sin renunciar al ritmo narrativo.
«Es una película muy emotiva», ha apuntado, en referencia a una propuesta en la que los personajes disponen de espacio para expresarse a través de conversaciones y diálogos extensos.
Preguntado por la capacidad de la cinta para trasladar esa relación de amistad al público, el actor ha dejado en manos de los espectadores la valoración final, aunque Calparsoro ha asegurado que los pases previos han permitido comprobar la respuesta emocional de los asistentes.
«Hemos visto gente llorando al final de la película y gente muy impactada emocionalmente», ha explicado el cineasta, quien considera que el objetivo de la cinta está conseguido.
Los intérpretes también han abordado el proceso de construcción de sus personajes y el método de trabajo del cineasta.
Herrán ha explicado que el rodaje le exigió mantenerse constantemente alerta, ya que Calparsoro introducía modificaciones en los textos durante el proceso y permitía a los actores plantear sus propias propuestas.
«Te da herramientas y luego, igual que te digo esto de que de repente te cambia un texto, también te deja que tú lo cambies», ha relatado el intérprete, quien ha valorado la posibilidad de probar distintas opciones y jugar con el personaje sin quedar sujeto de manera estricta a un texto cerrado.
Javier Gutiérrez, que ha «aterrizado en el universo Calparsoro» con su trabajo en esta película, ha destacado su elevado nivel de exigencia y su preparación en el rodaje.
«Es un director que lleva los deberes hechos y eso se nota», ha señalado, antes de añadir que, pese a la exigencia del trabajo, se ha sentido «muy arropado y cuidado durante el proceso».
La relación profesional entre Calparsoro y Herrán, que han coincidido en varias ocasiones anteriores, también ha sido determinante para el actor.
De hecho, ha explicado que aceptó participar en el proyecto sin haber leído siquiera el guion, después de que el director le propusiera incorporarse a su nueva película mientras terminaba otro trabajo.
Gutiérrez, por su parte, ha reconocido que le apetecía trabajar con el cineasta, volver a compartir rodaje con Herrán y abordar un personaje que no había interpretado anteriormente. También ha defendido la importancia de que el cine combine el entretenimiento con historias como la que plantea ‘El confidente’.
La película, escrita por Fernando Navarro y con una duración de 108 minutos, cuenta con dirección de fotografía de Tommie Ferreras, montaje de Antonio Frutos y música de Pablo Bueno.
Su producción corre a cargo de María Luisa Gutiérrez y Álvaro Ariza, entre otros, y se presenta en la Seminci fuera de concurso, en estreno mundial.
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