Un año después de su muerte vuelve la obra del fotógrafo Sebastiao Salgado

Descienden los pingüinos en fila y vemos al primero como solo puede captarlo un maestro: en el aire, lanzándose a los brazos de la madre agua. “Aqua mater”, decía Sebastiao Salgado. Es la primera exposición tras su muerte, donde el agua cobra vida a los ojos de pescadores o de jaguares, en forma de iceberg o nube gigante. El reflejo de las cebras en el agua demuestra que en la exposición todo es blanco o negro. Salvar o no salvar a un planeta que nos da de beber, aunque sea picando el hielo o absorbiendo con pajita las gotas de lluvia que aún no se han filtrado en la tierra. Foto a foto, Salgado denuncia el cambio climático con la fuerza de las tormentas, el rugir de las cascadas, el deshielo de los glaciares… Un mundo sediento de reflexión.
