27 octubre 2026

Qué ocurre en el cerebro de las personas con rasgos narcisistas cuando alguien pasa vergüenza

Qué ocurre en el cerebro de las personas con rasgos narcisistas cuando alguien pasa vergüenza
Compartir esto:

   MADRID, 27 Oct. Diario Dia –

   Interesados en la relación entre la empatía y el narcisismo grandioso, investigadores de neurociencia de la Universidad de Aalto (Finlandia) han utilizado resonancia magnética funcional (RMf) para investigar cómo los rasgos narcisistas influyen en la activación cerebral en una situación que refleja la vida cotidiana.

    Los hallazgos, publicados en ‘Cerebral Cortex’ muestran que los cerebros narcisistas están menos sincronizados entre sí durante momentos en los que las personas suelen experimentar una sensación de vergüenza compartida.

   Muchas personas presentan rasgos narcisistas en mayor o menor grado, como la confianza en su propia superioridad, un sentimiento de superioridad y el deseo de ser el centro de atención. Sin embargo, algunas personas muestran rasgos narcisistas notablemente más pronunciados que otras, y la base neuronal del llamado «narcisismo grandioso» rara vez se ha estudiado en situaciones sociales complejas.

    «Las personas con un alto grado de rasgos narcisistas reaccionan de forma diferente ante la vulnerabilidad ajena. Pueden sintonizar con la interacción de manera distinta, prestar atención a aspectos diferentes de la misma o hacer interpretaciones diferentes de lo que sucede», explica el investigador doctoral Matias Piispanen.

    En cambio, en las áreas cerebrales asociadas con la empatía, la activación de los sujetos menos narcisistas fue relativamente similar entre todos los participantes, lo que implica una experiencia más compartida también a nivel neuronal. Las diferencias surgieron en áreas asociadas con la interpretación de situaciones sociales y con la empatía cognitiva.

    «Las personas con un alto nivel de rasgos narcisistas no necesariamente establecen conexiones de apoyo o genuinas con los demás, lo que puede generar dificultades y malentendidos en la interacción», afirma Piispanen.

VÍDEOS CON SITUACIONES DE VERGÜENZA SOCIAL

    El estudio comenzó con una encuesta en línea para medir los rasgos de personalidad narcisista, que fue completada por casi mil participantes. De este grupo, se invitó a participar en una resonancia magnética funcional (RMf) a personas con muchos rasgos narcisistas, y se formó un grupo de control con personas que presentaban pocos rasgos narcisistas. El conjunto de datos final incluyó a 58 participantes.

    Los investigadores se centraron en la similitud o disimilitud de la activación cerebral entre los participantes en un escenario realista donde otra persona se enfrentaba a una amenaza social. Según las ideas del sociólogo Erving Goffman de la década de 1950, las personas intentan proyectar una determinada imagen de sí mismas en las interacciones sociales. Proteger esta imagen para que no se vea menoscabada se conoce comúnmente como ‘salvar las apariencias’. Esta autoimagen es vulnerable porque los demás pueden aceptarla o rechazarla, provocando ansiedad o vergüenza no solo en la persona afectada, sino también en quienes observan la situación.

    Goffman argumenta que los participantes en una interacción suelen intentar proteger tanto su propia imagen como la de los demás; es decir, realizan un trabajo de imagen.

    Durante la exploración cerebral, los participantes vieron vídeos en los que otra persona (un actor profesional) contaba historias personales y recibía comentarios sobre ellas. Las historias trataban sobre situaciones de la juventud y la edad adulta en las que el narrador había sido excluido o admirado.

Tras las narraciones, el narrador recibía comentarios de otra persona que amenazaban su reputación. Por ejemplo, los comentarios podían cuestionar si la admiración recibida era merecida o sugerir que la exclusión había sido culpa suya.

UNA FORMA MÁS COMPLEJA DE ESTUDIAR LA EMPATÍA

    El estudio sugiere que la gestión de la imagen pública puede diferir entre individuos con muchos rasgos narcisistas y aquellos con pocos.

    Anteriormente, la empatía se había estudiado principalmente utilizando estímulos específicos y controlados (como expresiones faciales emocionales) en lugar de situaciones más complejas que implicaban que las personas contaran historias o dieran o recibieran comentarios.

    «Un escenario de la vida real es mucho más complejo y requiere mayor interpretación y evaluación de la situación. Además, no se les pidió específicamente a los participantes que empatizaran con la experiencia del narrador. Esto nos permitió observar cómo seguían y procesaban espontáneamente una situación social compleja a medida que se desarrollaba», concluye Piispanen.

CL11