La informalidad sigue castigando al trabajo doméstico

GINEBRA – Cuatro de cada cinco personas trabajadoras domésticas, en todo el mundo, laboran en la informalidad y a menudo sin una protección social efectiva, mostró un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) divulgado este martes 27.
El informe “La situación del trabajo doméstico en 2025: 15 años después del Convenio n.º 189” —adoptado en 2011, equipara los derechos de los trabajadores domésticos con el resto— estima que 80 millones de personas mayores de 15 años trabajan como empleadas del servicio domésticos, frente a los 75,6 millones de 2019.
El trabajo doméstico se mantiene relativamente estable como porcentaje del empleo, representando 2,2 % del empleo total y 4,4 % de los empleados, lo que indica que el aumento mundial refleja un crecimiento general en regiones específicas, más que una expansión del trabajo doméstico en relación con otras ocupaciones.
La informalidad en el trabajo doméstico disminuyó o se mantuvo estable en 91 de los 140 países con datos comparables para 2019 (año de las estimaciones mundiales anteriores de la OIT) y 2025.
Esos países concentran casi 70 % de los trabajadores domésticos del mundo. En los 49 países restantes, que representan 30 % de los trabajadores domésticos, se observó un aumento en la proporción de informalidad.
A pesar de los progresos, se estima que 66,5 millones de trabajadores domésticos, 83,1 % de la fuerza laboral doméstica mundial, siguen en empleos informales -5,1 millones más que en 2019- sin una protección laboral y social efectiva.
Patrick Belser, jefe de la subdivisión de Trabajo Informal de la OIT, dijo que “los avances en muchos países demuestran que el cambio es posible. Pero con más de 66 millones de trabajadores domésticos aún en empleo informal y con salarios cada vez más rezagados con respecto a los de otros empleados, queda mucho por hacer”.
“No podemos afirmar que valoramos los cuidados si infravaloramos a quienes los prestan. Debemos convertir en realidad los derechos consagrados en el Convenio 189, garantizando salarios justos, seguridad social, condiciones de trabajo dignas y protección efectiva para todos los trabajadores domésticos”, agregó.
Las cifras mundiales reflejan la creciente concentración de personas trabajadoras domésticas en países donde la informalidad sigue persistentemente alta, más que un deterioro generalizado de las condiciones laborales en el sector.
Asia y el Pacífico albergan a 40,2 millones de trabajadoras domésticas, aproximadamente la mitad del total mundial, y África registró el mayor incremento entre 2019 y 2025, con 4,2 millones de trabajadoras domésticas adicionales.
En África 93,3 % de las trabajadoras domésticas laboran en la informalidad, situación que también es casi universal en los Estados árabes.
Europa y Asia Central presentan la tasa de informalidad regional más baja, aunque más de una de cada tres trabajadoras domésticas sigue trabajando en la informalidad. América continúa como la región con mayor grado de feminización.
La OIT expone que las personas trabajadoras domésticas prestan servicios esenciales a los hogares, como la limpieza, la cocina y el cuidado de niños, de personas mayores y con discapacidad, pero esa contribución sigue infravalorada.
Las nuevas estimaciones confirman las persistentes desigualdades. Las trabajadoras domésticas ganan, en promedio, solo 53,3 % del salario mensual promedio de otros empleados. Las trabajadoras domésticas informales se encuentran en una situación aún peor, ganando apenas 48,7 %.
Eso demuestra que la brecha salarial se amplió desde 2019, cuando las trabajadoras domésticas ganaban 56,4 % del salario promedio de los demás empleados.
En muchos países, sus salarios aumentaron, pero a un ritmo más lento que los de otros empleados. El resultado global también se ve influenciado por el creciente peso de los países con una gran fuerza laboral doméstica y mayores brechas salariales.
Las largas jornadas laborales siguen muy extendidas: 35,2 % de las trabajadoras domésticas trabajan al menos 49 horas semanales, incluyendo 14,6 % que trabajan 60 horas o más.
Al mismo tiempo, las trabajadoras domésticas tienen más probabilidades que otros empleados de trabajar jornadas muy cortas, lo que puede reflejar subempleo o un empleo fragmentado entre varios hogares.
Las mujeres se enfrentan a desventajas particularmente marcadas. Representan 77,2 % de las personas trabajadoras domésticas en todo el mundo y se concentran desproporcionadamente en trabajos de limpieza y cuidado directo.
Ganan, de media, solo 48 % del salario mensual de otros empleados, en comparación con el 65,8 % percibido por los hombres que trabajan en el mismo sector.
Los avances en muchos países demuestran que el cambio es posible. Pero con más de 66 millones de trabajadoras domésticas aún en empleo informal y con salarios cada vez más rezagados con respecto a los de otros empleados, queda mucho por hacer.
La OIT insta a redoblar los esfuerzos para aplicar el Convenio n.º 189 y la Recomendación n.º 201, con orientaciones detalladas a los Estados miembros para mejorar las condiciones de vida y de trabajo del personal doméstico.
Entre las estrategias recomendadas están establecer salarios mínimos efectivos y avances hacia salarios dignos; protección del tiempo de trabajo; inversión en empleos decentes en el sector de los cuidados; reconocimiento de las cualificaciones, y diálogo social y negociación colectiva sin trabas.
A-E/HM
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