27 octubre 2026

España pierde 44.500 millones de euros al año por no activar el propósito empresarial, según ImpactCo

España pierde 44.500 millones de euros al año por no activar el propósito empresarial, según ImpactCo
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MADRID, 27 Oct. (Agencias) –

España afronta un coste de oportunidad de 44.500 millones de euros anuales, equivalente al 2,6% del PIB, por no activar el propósito empresarial, según el informe ‘El Coste Invisible’ de ImpactCo, que analiza la brecha entre la declaración de tener un propósito empresarial y su aplicación efectiva en la gestión.

Según el estudio, que ha sido presentado este martes, si las empresas españolas activaran su propósito y materializaran ese potencial, las cuentas del Estado podrían recibir aproximadamente 19.600 millones de euros adicionales al año sin necesidad de subir impuestos, ampliar el déficit, ni emitir deuda.

El informe plantea el propósito empresarial como una palanca para mejorar la productividad, retener talento, impulsar la innovación y generar valor compartido. Para ello, propone pasar de la declaración a la acción e integrar el propósito en los indicadores de gestión, las decisiones de inversión, la política salarial, la relación con los proveedores y la medición del impacto social y medioambiental.

Durante la presentación del informe, el presidente de ImpactCo, Ángel Bonet, ha defendido que el modelo económico actual «está agotado» y genera dos grandes problemas: uno medioambiental y otro relacionado con las desigualdades entre clases sociales.

España cerró 2025 con un producto interior bruto (PIB) de 1,69 billones de euros y un crecimiento del 2,8%. Sin embargo, el informe señala que el 34,8% de los niños y adolescentes del país, más de 2,7 millones, se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social, la segunda tasa más alta de la Unión Europea. Asimismo, el 10% más rico concentraba el 57,2% de la riqueza en España en 2025.

Según los creadores del informe, estos indicadores reflejan una de las contradicciones que aborda el estudio: el crecimiento económico no siempre se traduce en un bienestar compartido. La cuestión no es únicamente cuánto valor genera la economía, sino «cómo se distribuye y en qué medida contribuye al progreso de la sociedad».

Bonet ha señalado que esta brecha podría reducirse mediante una aplicación efectiva del propósito empresarial. «La desigualdad es una trampa de productividad: las economías muy desiguales crecen más lentamente», ha afirmado.

En este sentido, ha defendido que internalizar costes, mejorar las condiciones laborales y aumentar la formación contribuiría a un crecimiento más sostenible e inclusivo y favorecería la creación de una clase media.

El informe identifica una brecha entre la declaración del propósito y su integración efectiva en las organizaciones. Aunque el 70% de las empresas españolas declara tener un propósito, el 39% lo confunde con la misión y la visión. Esta distancia también se refleja en el compromiso laboral: «el engagement en España se situó en el 10% en 2025, frente al 18% de hace diez años».

El director del Instituto de la Economía del Propósito, Enrique Burgos, ha subrayado que esta falta de compromiso puede repercutir en la productividad, el absentismo y la rotación del talento.

Según el informe, el coste de reemplazar a un empleado varía según el puesto y puede alcanzar el 400% del salario anual en perfiles directivos y altamente especializados.

El absentismo constituye otra fuente de impacto económico. Según las estimaciones recogidas en el informe, su coste en España alcanzó los 29.114 millones de euros en 2024. Al incorporar los costes de sustitución y la producción no recuperada, el impacto total puede ascender a 128.668 millones de euros.

«Todo esto pone de manifiesto que las empresas han de tener un propósito real e implementado que maximice el valor compartido, es decir, beneficios económicos a la vez que sociales», ha afirmado Bonet.

El director de la Cátedra de Empresas con Propósito de la Universidad de Navarra (UNAV), Álvaro Lleó, ha explicado que el propósito puede entenderse de distintas formas: como el ADN de una compañía, su razón de ser, su esencia o su filosofía. Para que las empresas puedan definirlo con claridad, ha señalado, es necesario que tengan una visión clara de aquello que las identifica.

Lleó, a su vez, ha destacado que el propósito puede ser una herramienta para «sacar la fuerza para superar obstáculos», además de un elemento que «ilusiona y da energía». Asimismo, ha detallado que el propósito cuenta con tres dimensiones: se formula desde la identidad de la empresa, constituye el sentido en el que se basa y se concreta en su misión.

Según Álvaro Lleó, esta visión permite abordar tanto los desafíos internos de las organizaciones como su relación con el entorno. En el ámbito interno, el propósito puede contribuir a atraer y fidelizar talento y a reforzar los vínculos entre las compañías y sus trabajadores. Hacia el exterior, puede ayudar a «generar confianza, mejorar la reputación y la legitimidad de las empresas y responder a las demandas sociales y a las expectativas de los inversores».

El vicedecano de Profesorado de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Navarra, Javier Arellano, ha destacado el rigor y la base científica del informe, que reúne datos microeconómicos y mesoeconómicos para trasladarlos a una perspectiva macroeconómica. En su elaboración han participado 80 empresas, más de 40.000 empleados y 6.000 directivos.

Arellano también ha señalado que las propuestas orientadas a mejorar el propósito empresarial pueden ofrecer mejores resultados que los incentivos económicos al generar menos efectos secundarios y vínculos más robustos y duraderos.

‘El Coste Invisible’ constituye, además, una base de trabajo para las futuras líneas de investigación de la Cátedra de Empresas con Propósito de la Universidad de Navarra, con el objetivo de profundizar en la relación entre la gestión empresarial, la creación de valor y el progreso económico y social.

CL11