15 octubre 2026

El Tribunal de Cuentas alerta de que las ayudas de la UE a la innovación apenas llegan al mercado

El Tribunal de Cuentas alerta de que las ayudas de la UE a la innovación apenas llegan al mercado
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BRUSELAS 15 Oct. (Agencias) –

El Tribunal de Cuentas Europeo ha advertido este jueves de que los 17.000 millones de euros destinados por la Unión Europea a impulsar la innovación industrial entre 2014 y 2020 no se dirigieron sistemáticamente a los proyectos con mayor potencial comercial y que la Comisión Europea tampoco hizo un seguimiento suficiente para comprobar si las ayudas permitieron a las empresas convertir sus investigaciones en productos y servicios capaces de llegar al mercado.

Así lo recoge un informe publicado por los auditores europeos, que cuestiona los resultados de parte de las inversiones realizadas a través de Horizonte 2020, el principal programa comunitario de investigación de aquel periodo, y alerta de la falta de información para determinar si los fondos públicos generaron beneficios económicos duraderos.

«En aras de un verdadero liderazgo industrial, la UE debe garantizar sistemáticamente que la inversión pública se traduzca en innovaciones comercializables, una mayor participación del sector privado y un crecimiento económico sostenible. Esto no siempre ha sido así», ha advertido el miembro del Tribunal responsable de la auditoría, Petri Sarvamaa.

En concreto, el análisis se centra en la iniciativa de «liderazgo industrial» de Horizonte 2020, que contaba con una dotación de unos 17.000 millones de euros para reforzar la competitividad del tejido empresarial europeo, especialmente de las pequeñas y medianas empresas, mediante el desarrollo de nuevas tecnologías y su aplicación en actividades comerciales.

Sin embargo, el Tribunal ha constatado que aproximadamente la mitad de los recursos se destinó a entidades sin ánimo de lucro, como universidades y centros de investigación, pese a que esta línea de financiación debía favorecer la llegada de los avances científicos al mercado, y considera que no quedó suficientemente claro cómo se tuvieron en cuenta las necesidades de las pymes a la hora de distribuir las subvenciones.

Los auditores también han detectado deficiencias en ‘InnovFin’, un instrumento europeo concebido para facilitar préstamos e inversiones a compañías innovadoras, ya que solo una pequeña parte de sus fondos llegó a las empresas de menor tamaño y no existen datos suficientes para determinar si contribuyeron realmente a desarrollar productos con salida comercial.

En cambio, el organismo fiscalizador reconoce que las subvenciones específicas para pymes sí resultaron eficaces para facilitar la transferencia de tecnología, aunque su aprovechamiento comercial fue «modesto» debido a las dificultades para obtener financiación, las barreras regulatorias y la falta de planificación para explotar los resultados de los proyectos.

A estas carencias se suma que ni Horizonte 2020 ni su sucesor, Horizonte Europa, establecen requisitos de acceso vinculados a la capacidad innovadora de los solicitantes, lo que, a juicio del Tribunal, aumenta el riesgo de que las ayudas no se concentren en las iniciativas con mayores posibilidades de generar nuevos productos y oportunidades de negocio.

Asimismo, los auditores reprochan a la Comisión que no evaluara adecuadamente la evolución empresarial de los beneficiarios, una ausencia de seguimiento que dificulta conocer hasta qué punto el apoyo comunitario contribuyó a mejorar su competitividad y crecimiento a largo plazo.

«Sigue existiendo un desfase entre investigación y comercialización, incluso en el caso de la investigación cercana al mercado», ha lamentado Sarvamaa, que ha instado a reducir esa distancia en los próximos programas europeos y a prestar mayor atención a la expansión de las empresas y al rendimiento de las inversiones públicas.

Por su parte, la Comisión Europea ha reconocido las limitaciones detectadas por el Tribunal en la disponibilidad, integridad y fiabilidad de los datos sobre las compañías participantes, aunque ha defendido que Horizonte 2020 desempeñó un papel importante en el fortalecimiento de la capacidad científica y tecnológica de Europa, además de contribuir al empleo y al crecimiento económico.

En su respuesta a la auditoría, el Ejecutivo comunitario ha asegurado que ya ha introducido cambios en Horizonte Europa, correspondiente al periodo 2021-2027, para mejorar la evaluación de las ayudas mediante indicadores más precisos y la incorporación de información externa sobre la situación financiera de los beneficiarios, con el objetivo de medir sus efectos incluso años después de la finalización de los proyectos.

Bruselas ha reivindicado también el papel «valioso» de los centros de investigación a la hora de acercar las nuevas tecnologías a las empresas y ha subrayado que las actividades financiadas alcanzaron los niveles de desarrollo tecnológico previstos, especialmente en la industria manufacturera y los sectores de elevado consumo energético.

No obstante, ha admitido que el programa anterior no permitió medir suficientemente la capacidad de innovación de los participantes, por lo que estudiará cómo reforzar este aspecto en las próximas evaluaciones, si bien ha aceptado solo parcialmente las recomendaciones del Tribunal sobre el análisis de los resultados empresariales.

En cambio, la Comisión ha rechazado las propuestas relativas al futuro Fondo Europeo de Competitividad, al argumentar que tanto este instrumento como el próximo Horizonte Europa para 2028-2034 siguen sujetos a negociaciones entre las instituciones comunitarias y que no corresponde anticipar su resultado.

CL11