La remodelación de la depuradora de Lodosa-Sartaguda concluirá a comienzos de 2027
PAMPLONA 9 Oct. (Agencias) –
El departamento de Cohesión Territorial del Gobierno de Navarra, a través de la Dirección General de Administración Local y Despoblación, ha propiciado una inversión de 6,4 millones de euros para la renovación y remodelación integral de la depuradora de Lodosa-Sartaguda y los polígonos industriales de El Ramal, Los Cabezos y Gobella, una obra financiada con el canon de saneamiento. La actuación, cuya finalización se prevé en 2027, servirá para modernizar el tratamiento y saneamiento de agua de los casi 6.500 habitantes de los municipios, así como para las empresas de la zona. Las obras de modernización de la depuradora comenzaron el pasado mes de noviembre.
En la visita a las obras, el consejero de Cohesión Territorial del Ejecutivo foral, Óscar Chivite, ha destacado el servicio puntero que supondrá para los habitantes de la zona y para su industria. Asimismo, ha resaltado el valor de un óptimo tratamiento de las aguas, por lo que supone para la seguridad hídrica de los navarros.
Por su parte, la presidenta de la Mancomunidad de Montejurra, Susana Castanera, ha resaltado el compromiso de la Mancomunidad con el futuro, la salud y la calidad de vida de los municipios. Ha señalado que las obras de la depuradora de Lodosa-Sartaguda son un compromiso con la cohesión territorial, la igualdad de Servicios y el medioambiente.
Durante la visita, el consejero Chivite ha estado acompañado del director general de Administración Local y Despoblación, Jesús María Rodríguez, el director gerente de Nilsa, Fernando Mendoza, y la presidenta de la Mancomunidad de Montejurra.
Las obras acometidas en la planta de depuración de aguas de Lodosa-Sartaguda han venido motivadas por un crecimiento demográfico notable en ambos municipios, cuya población conjunta está en torno a los 6.500 habitantes. Otro factor que ha desencadenado esta inversión ha sido la significativa expansión de la industria agroalimentaria en la zona.
La capacidad operativa de la planta actual se verá incrementada con la construcción de las nuevas instalaciones, que contempla una carga de depuración de aguas mayor. La nueva estación depuradora podrá tratar el equivalente a la contaminación en las aguas de 76.000 habitantes, frente a los 21.700 para los que fue diseñada hace casi 25 años. El caudal máximo admisible será de 180 litros por segundo, ante los 48 litros por segundo de caudal medio actual.
La obra implica una remodelación integral de la línea de agua y también del tratamiento de fangos, descartando elementos como el edificio de tuberías soplantes o el reactor. Asimismo, la actuación prevé renovar por completo la calderería, las válvulas, las botoneras y los accesorios de fundición.
El cronograma de las obras contempla cuatro fases, manteniendo en todo momento el servicio operativo para que el agua residual siga siendo tratada permanentemente y continúe dando servicio ininterrumpido a la población y a las empresas.
Durante la primera fase de ejecución de las obras de remodelación integral de la depuradora de Lodosa-Sartaguda y los polígonos industriales de El Ramal, Los Cabezos y Gobella, se han llevado a cabo la ampliación del tratamiento de fangos y el nuevo reactor, ambas actuaciones en una zona de ampliación, externa a la depuradora inicial. También se han ejecutado los trabajos de media tensión que ampliarán la potencia de suministro eléctrico y la construcción de un segundo filtro.
Durante la segunda fase de la intervención, se han contemplado los trabajos en el decantador secundario, ejecutándose el bombeo a un nuevo reactor, que conecta la línea de agua de la antigua y la nueva instalación, y se ha demolido el actual reactor. En la tercera fase, se están realizando actuaciones en las infraestructuras de la entrada de agua y en el decantador primario.
En la última fase se ejecutarán obras en el edificio de control de la actual instalación, los remates y la urbanización perimetral. Además, se procederá a la puesta en marcha de la nueva planta, así como las pruebas pertinentes, que durarán entre dos y cuatro meses. En este periodo final, se harán los ajustes necesarios con agua real en el marco del funcionamiento diario de la nueva instalación.
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