6 octubre 2026
El fenómeno El Niño impactará la vida de 347 millones de niños
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NACIONES UNIDAS — Más de 347 millones de niños y niñas en casi 100 países se verán afectados por el fuerte fenómeno meteorológico El Niño que se espera para los próximos meses, por lo que Unicef pide a los gobiernos actuar para garantizar los servicios de la infancia y proteger a las comunidades más vulnerables.

Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), señaló que “para los niños y niñas, El Niño es mucho más que un fenómeno meteorológico. Puede suponer un aumento de los desplazamientos, la malnutrición, la escasez de agua y los brotes de enfermedades”.

“Los niños y niñas también corren el riesgo de que se cierren las escuelas, mientras que las familias podrían enfrentarse a mayores dificultades económicas”, añadió.

Resaltó que, según estimaciones de Unicef, “más de 347 millones de niños y niñas viven en zonas donde se espera que las condiciones sean más secas o más húmedas debido a El Niño, por lo que debemos actuar ahora para proteger a las comunidades y a la infancia”.

El Niño es un patrón climático recurrente -cada dos a siete años- con vientos más cálidos sobre el océano Pacífico ecuatorial, con lo que se alteran los sistemas meteorológicos en todo el mundo, intensificando las sequías en algunas áreas y desatando lluvias más fuertes, con súbitas inundaciones, en otras.

Es posible que en los próximos meses -desde este octubre hasta diciembre- se registre uno de los más intensos de que se tiene constancia, con el agravante impulso del cambio climático.

Unicef advierte que fenómenos extremos, como inundaciones intensas y sequías graves, pueden poner en peligro la vida, la salud y la educación de los niños y niñas en casi 100 países y territorios.

Según sus cálculos, el mayor número de niños y niñas que podrían sufrir estas condiciones se encuentra en Asia y el Pacífico (190 millones).

Le siguen África oriental y meridional (41 millones), América Latina y el Caribe (41 millones), Europa y Asia Central (22 millones), Oriente Medio y Norte de África (20 millones) y África occidental y central (20 millones).

Por ejemplo, en Colombia en América Latina, y Fiji, Papúa Nueva Guinea y Filipinas en el área del Pacífico, se espera que los niños y niñas se enfrenten a condiciones más secas asociadas a El Niño.

Ello probablemente provoque sequía agrícola y escasez de agua, con el consiguiente riesgo de que aumenten los desplazamientos y se agrave la malnutrición aguda.

En cambio, los niños y niñas que se encuentran en la región del Cuerno de África -sobre todo en Somalia- se enfrentarán a unas condiciones climáticas más húmedas de lo habitual, lo que podría provocar inundaciones fluviales y repentinas, propagar enfermedades transmitidas por el agua e interrumpir la educación.

En el caso de los niños y niñas que viven en países en crisis o afectados por conflictos, como Afganistán o Chad, El Niño puede agravar el hambre, la malnutrición, los desplazamientos y el acceso limitado a los servicios esenciales que ya ha dejado a las comunidades en una situación de gran vulnerabilidad.

A medida que se generalizan los fenómenos meteorológicos extremos, los niños y niñas podrían correr más riesgo de verse separados de sus familias, sufrir violencia y explotación o ser víctimas de matrimonio infantil.

Por ejemplo, durante la sequía que azotó el Cuerno de África en 2022, los casos de matrimonio infantil aumentaron de media 119 % en las zonas de Etiopía que sufrieron sus efectos.

A escala mundial, 1100 millones de niños y niñas -casi la mitad de la población infantil del planeta- ya están expuestos a un mínimo de tres peligros climáticos concurrentes, como la sequía, el calor extremo o las inundaciones, y se espera que El Niño agrave aún más estas crisis.

Entre 2016 y 2023, los desastres relacionados con el clima provocaron más de 20 000 desplazamientos infantiles cada día. El episodio de El Niño de 2026-2027 podría hacer que los desplazamientos repentinos sean más frecuentes, ya que los fenómenos meteorológicos extremos obligan a las familias a abandonar sus hogares.

En 2025, los fenómenos relacionados con el clima interrumpieron el aprendizaje de unos 171 millones de estudiantes en todo el mundo, una cifra que podría aumentar a medida que El Niño provoque sequías e inundaciones más graves, con cierre de escuelas y mayor riesgo de ausentismo y abandono escolar.

En su llamado a la atención de las comunidades vulnerables, Unicef recuerda estimados de que por cada dólar invertido en la reducción y prevención del riesgo de desastres se pueden ahorrar hasta 15 dólares en costos de recuperación.

Sin embargo, en la actualidad, menos de uno por ciento de la financiación humanitaria se destina a la acción preventiva.

El llamado de Unicef se dirige a que los gobiernos, los donantes y los aliados actúen sin esperar a que se agraven las necesidades, con inversiones en fortalecer los sistemas resilientes al clima, proteger los servicios esenciales para la infancia, y garantizar el acceso humanitario a las comunidades afectadas.

A-E/HM

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