Mariana Enríquez lleva sus fantasmas a San Sebastián y advierte: «La realidad da más miedo»
SAN SEBASTIÁN, 20 Sep. (del enviado especial de Agencias, Francisco Serrano) –
La escritora Mariana Enríquez lleva sus fantasmas al Festival de San Sebastián con ‘Mis muertos tristes’, la nueva miniserie de Netflix dirigida por Pablo Larraín, aunque tiene claro que, frente a los muertos que regresan para hacerse escuchar, «siempre da más miedo la realidad».
«Siempre da más miedo la realidad, siempre, siempre. Los muertos son como nosotros, pero con la diferencia que ya pasaron», ha asegurado la escritora en una entrevista con Agencias. La miniserie llegará a Netflix el próximo jueves, 24 de septiembre.
La escritora también ha reflexionado sobre cómo la realidad parece acercarse cada vez más a situaciones que antes solo parecían posibles en la ficción. «Hay un dicho que dice que la vida imita al arte, y esto es un poco así. Sobre todo en ciencia ficción, cada vez todo parece más ficción», ha señalado Enríquez. Sin embargo, ha llamado a no vivir desde la «indignación inmediata». «Me parece que no hay que agobiarse tanto, en general. No estar como tan pendiente de la indignación inmediata», ha agregado.
La miniserie toma como punto de partida ‘Mis muertos tristes’, uno de los relatos de Enríquez, y fusiona esta historia con otros dos cuentos para construir un relato de mayores dimensiones, con Emma como personaje central. El proyecto nació cuando la productora Fábula mostró interés por adaptar la obra de la escritora y tuvo acceso a varios cuentos antes de su publicación, tal y como han relatado Enríquez y Larraín.
El cineasta ha confesado que uno de los principales atractivos del material fue precisamente la posibilidad de trabajar con aquello que no necesariamente se ve. «Me interesó mucho poder trabajar no solamente con elementos visuales sino también con eventos sonoros», ha explicado el cineasta, que ha destacado que en la serie hay cosas que los personajes escuchan pero que no llegan a mostrarse.
El director ha preferido alejarse de una clasificación cerrada para definir la ficción y ha hablado de «realismo fantástico», poniendo el foco en que los acontecimientos sobrenaturales se desarrollan en escenarios completamente cotidianos. «Esto ocurre en una cocina, en una casa, en una pieza, completamente común y corriente, en un baño, en algo doméstico, en una familia», ha señalado.
En este contexto aparece también Julie, un personaje joven cuyo comportamiento genera dudas en su entorno y que conecta directamente con uno de los temas de la serie: la dificultad de distinguir entre aquello que se considera un problema de salud mental y una experiencia que realmente está sucediendo. Enríquez ha destacado precisamente esta ambigüedad.
«Las personas que están en un mundo más racional ven el comportamiento de una persona que actúa así y dirían: esta persona no está bien, tiene un problema de salud mental. Sin embargo está hablando de algo que sí le ocurre. Y que es verdad», ha precisado.
Asimismo, la escritora ha señalado que la serie aborda cuestiones como los cuidados dentro de la familia y las dificultades para acceder a determinados recursos de salud mental, aunque ha defendido que estos elementos aparecen integrados en las historias de los personajes y no como un discurso político o social explícito.
En cuanto a su relación con Larraín durante la adaptación, Enríquez ha asegurado que se sintió «totalmente respetada» y ha defendido que una adaptación no tiene por qué ser literalmente fiel al texto original. «Yo no creo que una adaptación tenga que ser fiel», ha afirmado, para matizar que sí debe mantener «el espíritu, la atmósfera, la claridad de lo que se quiere decir».
Por su parte, Larraín ha descrito el encuentro con la escritora y con el proyecto como «un accidente maravilloso» y ha destacado la posibilidad de trasladar sus historias al lenguaje audiovisual. «A veces uno puede admirar algo y por mucho que te guste el material decir: no sé, la voy a cagar, no es para mí», ha explicado.
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