Pobreza con rostro de mujer: las mujeres representan el 70% de la población en pobreza extrema en el mundo
MADRID, 18 Sep. Diario Dia –
La relatora especial de Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos, Elena Carolina Díaz Galán, ha alertado de que las mujeres representan el 70% de la población en pobreza extrema en el mundo.
Así se ha manifestado en la conferencia magistral del XIX Encuentro del Observatorio sobre Feminismo y Discapacidad de Fundación CERMI Mujeres (FCM), celebrado este 18 de septiembre, dedicado a ‘La feminización de la pobreza y su impacto en el entorno urbano’.
El Observatorio sobre Feminismo y Discapacidad, impulsado por Fundación CERMI Mujeres, constituye un espacio de reflexión crítica que analiza periódicamente las principales cuestiones del debate feminista contemporáneo y sus conexiones con la discapacidad y otras luchas por los derechos humanos, desde una perspectiva estatal, europea e internacional, como indican sus impulsores.
Durante su intervención, Díaz Galán ha afirmado que «la pobreza tiene rostro de mujer» y ha advertido de que las mujeres representan el 70% de las personas en situación de pobreza extrema en el mundo, según datos del Banco Mundial.
También ha señalado que, al ritmo actual, serían necesarios más de 250 años para cerrar la brecha económica de género y ha recordado que solo el 2% de las mujeres de los países en desarrollo son propietarias de tierras.
La relatora ha explicado que las ciudades concentran a más de la mitad de la población mundial y ha defendido que su desarrollo debe abordarse desde un enfoque de derechos humanos, ya que la pobreza supone una vulneración de los derechos económicos, sociales y culturales.
Asimismo, ha avanzado que el próximo 16 de octubre presentará ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, su primer informe sobre ciudades y pobreza, centrado en los vínculos entre la urbanización y la pobreza y en la situación de los grupos de población en especial situación de vulnerabilidad, entre ellos las personas con discapacidad.
Ante esta realidad, Díaz Galán ha defendido la necesidad de incorporar la perspectiva de género, garantizar los derechos esenciales, en particular, los derechos sociales, y asegurar la participación de las mujeres que viven en situación de pobreza en la toma de decisiones y en el diseño y aprobación de las políticas públicas.
En la apertura, la delegada de Derechos Humanos y Agenda Política de Fundación CERMI Mujeres, Sara De Torres Riveiro, ha subrayado que «hablar de pobreza es hablar de mucho más que de ingresos», puesto que esta condiciona el acceso a una vivienda adecuada y digna, a la alimentación, la educación y la justicia, así como la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida autónomo y libremente elegido.
De Torres ha señalado que la Fundación entiende la pobreza, ante todo, como una cuestión de derechos humanos y ha reivindicado la incorporación de una mirada interseccional. En este sentido, ha recordado que el género interactúa con la discapacidad, la edad, el origen, la situación migratoria, el lugar de residencia, las responsabilidades de cuidado y la exposición a distintas formas de violencia. Asimismo, ha planteado la necesidad de transformar las políticas públicas para que integren realmente las perspectivas de género, discapacidad y derechos humanos.
Por su parte, la vicepresidenta ejecutiva de Fundación CERMI Mujeres y presidenta del Comité de Personas Expertas del Observatorio sobre Feminismo y Discapacidad, Ana Peláez Narváez, ha recordado el principio del movimiento de la discapacidad «nada para nosotras sin nosotras» y ha preguntado por la situación de la pobreza extrema entre las mujeres en España y por los mecanismos necesarios para garantizar su participación en las políticas públicas.
Díaz Galán ha respondido que, según datos de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), una de cada cuatro mujeres en España se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, y ha destacado el papel de las administraciones locales, por su cercanía a la ciudadanía y su necesaria coordinación con el resto de las administraciones y con la sociedad civil.
Por su parte, la patrona de Fundación CERMI Mujeres y presidenta de CERMI Andalucía, Marta Castillo Díaz, ha planteado si la autonomía económica de las mujeres con discapacidad debe considerarse también una herramienta para prevenir situaciones de violencia, abuso y dependencia.
Al respecto, la relatora ha señalado que la pobreza no puede entenderse exclusivamente en términos económicos y ha reclamado el cumplimiento efectivo de los principales instrumentos internacionales de derechos humanos, atendiendo a las particularidades de cada territorio.
Por último, la representante de la Red de Madres de Fundación CERMI Mujeres, María del Carmen La Osa Exojo, ha denunciado el círculo de exclusión que vincula pobreza, género y discapacidad.
En particular, ha alertado de que muchas niñas con discapacidad no pueden continuar su itinerario educativo hacia la enseñanza posobligatoria por la desaparición de apoyos como la lectura fácil o el acompañamiento, lo que limita posteriormente sus posibilidades de acceder a un empleo digno, por lo que ha reclamado mecanismos efectivos que permitan eliminar esta discriminación.
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