15 septiembre 2026

EEUU reconoce «déficits estratégicos» de municiones y casi 29.000 millones de euros gastados en la guerra contra Irán

EEUU reconoce "déficits estratégicos" de municiones y casi 29.000 millones de euros gastados en la guerra contra Irán
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El Pentágono admite 18 militares muertos y más de 400 heridos, así como decenas de aeronaves y centenares de edificios destruidos o dañados en bases estadounidenses 

La cifra no incluye los gastos desde el 29 de junio de 2026

MADRID, 15 Sep. (Agencias) –

El organismo oficial de control del Pentágono ha publicado este lunes un informe especial sobre la guerra de Irán que constituye el primer recuento oficial del Departamento de Defensa sobre las pérdidas de equipamiento e instalaciones estadounidenses sufridas durante la llamada operación ‘Furia Épica’ (OFE), de la que destaca un coste de casi 29.000 millones de euros, junto a «déficits estratégicos» en el inventario de municiones y «cuellos de botella» en el reabastecimiento de las mismas.

Así lo ha indicado la Oficina del inspector general del Departamento de Defensa en un extenso informe de 44 páginas cotejado por Europa Press y que recoge que el «coste estimado» por la cartera es de «33.400 millones de dólares (28.919 millones de euros) a 29 de junio», es decir, sin contar las operaciones llevadas a cabo durante la mayor parte del verano. De este monto, más de dos tercios –22.300 millones de dólares ó 19.312 millones de euros– derivan de «municiones consumidas».

Sin embargo, el informe reconoce «retos» a la hora de calcular los fondos destinados a esta guerra, ya que «el Congreso no asignó findos específicamente». «La ausencia de una partida presupuestaria específica para la OFE dificulta el cálculo del «coste» total de dicha operación», apunta.

Además, anota que la estimación del coste no incluye los derivados de «reparar la infraestructura dañada», ya la cartera «aún no ha definido cuál será su futura postura en la región, cómo construirá sus bases ni qué porcentaje de los costes de construcción sufragarán los aliados y socios». «Tampoco contempla repercusiones económicas más amplias, como el aumento de los precios del combustible derivado del cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán», ha añadido la oficina del inspector.

Asimismo, el documento recuerda que la Casa Blanca presentó al Congreso el 24 de junio una solicitud de 87.600 millones de dólares (casi 75.900 millones de euros) en fondos suplementarios, incluyendo 67.100 millones de dólares (más de 58.100 millones de euros) para el Pentágono «destinados principalmente a cubrir las necesidades de la OFE».

Menos de un mes después, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró ante el Congreso que sin fondos suplementarios, el Departamento de Guerra (DoW) podría enfrentarse a déficits críticos que amenazarían su capacidad para pagar a los miembros de las fuerzas armadas, reponer parte del equipo y las municiones consumidos durante operaciones de contingencia y mantener operaciones globales vitales

Paralelamente, el inspector ha agregado los 113 millones de dólares (97,9 millones de euros) en gastos comunicados por el Departamento de Estado a 2 de junio, incluidos 79,2 millones de dólares (68,6 millones de euros) en «contingencias derivadas del conflicto, tales como gastos de evacuación para el personal del Departamento y sus familiares, ciudadanos estadounidenses y nacionales de terceros países que cumplían los requisitos». A ello se suma un «coste estimado» de 184 millones de dólares en daños a dependencias diplomáticas estadounidenses en Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Con todo, el órgano de control del Pentágono destaca la elevada proporción de fondos destinados a municiones, cuya disponibilidad ha sido uno de los principales problemas achacados a las fuerzas estadounidenses durante la operación ‘Furia Épica’, aunque en la víspera el jefe del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), Brad Cooper, aseguró que «no está en absoluto preocupado» por una posible escasez.

El informe del Inspector General, no obstante, recoge citando a la Oficina del subsecretario de Defensa para Adquisiciones y Sostenimiento (OUSWAS) que «el consumo de municiones durante la OFE ha provocado déficits estratégicos en el inventario y ha puesto de manifiesto cuellos de botella en la base industrial para el reabastecimiento de municiones».

Pese a ello, ha indicado que el Departamento «está trabajando para agilizar los procesos de adquisición y reducir los plazos de producción, así como para acumular reservas de materiales críticos, componentes y municiones seleccionadas».

Fuera del gasto en las operaciones vinculadas a la ofensiva contra Irán, el informe también recoge las pérdidas sufridas durante la guerra, que incluyen 18 militares muertos y más de 400 heridos, así como daños a o, directamente, la destrucción de decenas de aeronaves y centenares de edificios en bases estadounidenses en Oriente Próximo.

«El Departamento de Guerra ha informado de que, entre el 28 de febrero y el 30 de junio, siete miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses murieron en combate y otros siete fallecieron en incidentes no hostiles durante las operaciones de combate de la OFE», recoge el documento, que agrega que «otros cuatro militares murieron en combate en el mes de julio». Asimismo, «417 militares resultaron heridos en combate» hasta el 30 de junio.

La oficina cifra en «más de 50.000» los miembros de las Fuerzas Armadas desplegadas en apoyo a la operación y «por toda el área de responsabilidad» del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), una decisión tomada a fin de «reducir la vulnerabilidad de las tropas y mantener la capacidad de combate».

En cuanto a los daños materiales, el texto en cuestión indica, citando al CENTCOM, que, «durante el conflicto, los ataques iraníes dañaron y destruyeron cientos de edificios y estructuras en bases estadounidenses situadas en Kuwait, Bahréin, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irak, Omán y Jordania».

«Además, decenas de aeronaves estadounidenses resultaron destruidas o dañadas durante la operación», apostilla el inspector general del Pentágono, para luego precisar una cifra de 57 aeronaves, más de la mitad de ellos drones MQ-9 ISR, frecuente objeto de derribos reivindicados por las fuerzas iraníes.