El activista Mckibben valora la gran capacidad de China de abaratar costes en la lucha climática
BARCELONA, 12 Sep. Diario Dia –
El activista y ambientalista estadounidense Bill McKibben valora positivamente la capacidad de China para abastecer al mundo de tecnología de energía limpia a bajo coste: «Es el mayor proveedor de armamento para la guerra más importante de la historia de la humanidad: la lucha contra el calentamiento global», afirma en una entrevista con Agencias.
McKibben publica ‘Here comes the sun’. La última oportunidad para el clima y un cambio para la civilización’ (Capitán Swing), donde afirma que China lleva camino de convertirse en el primer electro-estado de la tierra y aunque considera que no es un modelo que se pueda imitar con exactitud, ya que «su economía de mando y control es única y, a la vez, totalitaria», afirma que su capacidad para abaratar costes es enorme.
En su libro, el activista advierte de que, si no se acelera en el terreno de la energía verde, «el mundo estará devastado en 40 años» y critica la burocracia que frena ese desarrollo, pero lanza también un mensaje de esperanza al explicar que países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Catar, históricas potencias en los que respecta a combustibles fósiles, están construyendo extensos campos de paneles solares.
Respecto al calendario de cierre de las nucleares en España, el experto afirma: «Si se dispone de centrales que pueden mantenerse operativas a un coste razonable, yo lo haría; eso proporciona margen de maniobra mientras se desarrollan energías renovables más baratas. Sin embargo, a largo plazo, esta es una forma de energía muy costosa».
También ha valorado la incidencia del auge de la ultraderecha en el impulso de las renovables y, al respecto, ha puesto como referencia a Estados Unidos, donde «a menudo existe un vínculo estrecho, nostálgico y corrupto, entre las formas de energía tradicionales y la ideología de extrema derecha».
«La extrema derecha tiende a mirar hacia el pasado y suele preferir las grandes instituciones centralizadas que puede controlar; desconfía de las fuentes de energía accesibles para cualquier comunidad, en cualquier lugar», ha subrayado.
El ambientalista alude a la resistencia de determinados movimientos ecologistas a desarrollar infraestructuras de energía renovable: «En Estados Unidos existen los que a veces llamo ‘ecologistas del paisaje’: personas que se oponen, por ejemplo, a los parques solares o eólicos simplemente porque no quieren verlos. Estamos haciendo todo lo posible por cambiar esto».
En este sentido, McKibben participó hace cinco años en la fundación de Third Act, que cuenta con grandes equipos de «defensores de la energía solar» que acuden a reuniones locales en Estados Unidos para exponer argumentos convincentes, tanto medioambientales como económicos, a favor de la energía limpia.
CL11
