Más de 600 TB de datos y 300 expertos TI: así es el despliegue tecnológico detrás del Gran Premio de F1 de Madrid
MADRID, 11 Sep. –
La Fórmula 1 estrena este fin de semana una nueva parada en su calendario con la llegada del Gran Premio de España a Madrid. El nuevo circuito MADRING, con un trazado de 5,4 kilómetros y 22 curvas -ubicado en el entorno de Ifema Madrid y Valdebebas-, acoge por primera vez una prueba de esta competición y devuelve la F1 a la capital después de más de cuatro décadas.
Detrás de los monoplazas, los equipos y todo lo que el espectador ve durante un fin de semana de competición existe, sin embargo, otra infraestructura mucho menos visible y que lo hace posible. La Fórmula 1 despliega en cada Gran Premio un complejo ecosistema tecnológico capaz de mover entre 600 y 650 terabytes de datos por evento. Al frente de buena parte de esta maquinaria está Lee Wright, director asociado de IT en Fórmula 1, que lleva cerca de dos décadas trabajando en la organización y supervisa sistemas que abarcan desde servidores y redes hasta nube, DevOps, inteligencia artificial y los ordenadores que utiliza el personal.
Una de las particularidades de este despliegue es que la Fórmula 1 funciona de manera prácticamente autosuficiente cuando llega a un circuito. El promotor proporciona esencialmente el espacio físico y determinados servicios básicos, como agua, aguas residuales y comunicaciones. La infraestructura tecnológica necesaria para hacer funcionar el Gran Premio viaja, en cambio, depende de la propia organización. «Somos autosuficientes», explica Wright sobre un modelo que obliga a planificar previamente cada nueva localización mediante visitas técnicas y a reproducir carrera tras carrera una infraestructura capaz de operar en distintos países y condiciones.
El modelo tecnológico de la Fórmula 1 se divide en tres grandes fases: adquisición, procesamiento y distribución. En los circuitos se capturan los datos, mientras que buena parte del procesamiento se realiza de forma remota en el centro de operaciones de Biggin Hill, en Reino Unido. La gran excepción es la telemetría, donde cada milisegundo cuenta. «La telemetría se procesa en pista para conseguir la menor latencia posible», señala Wright. Una decisión especialmente relevante en un deporte en el que los datos generados por los coches deben estar disponibles prácticamente en tiempo real.
Para mantener conectadas ambas partes de la infraestructura se utilizan dos circuitos ópticos de 10 Gbit geográficamente diversos. A través de ellos se transmiten entre 600 y 650 TB de información durante cada Gran Premio, un volumen que refleja hasta qué punto la Fórmula 1 actual depende de los datos.
La logística comienza incluso antes de que los monoplazas salgan a pista. El Event Technical Centre (ETC), la estructura modular que concentra parte de las operaciones técnicas, llega aproximadamente diez días antes de cada carrera. Los equipos críticos se transportan en contenedores preparados con sistemas antivibración y el movimiento entre Grandes Premios puede mantenerse las 24 horas del día. En total, alrededor de 300 profesionales participan en estas operaciones: unos 160 trabajan físicamente en el circuito, mientras otros 140 permanecen en Reino Unido dando soporte remoto.
En este ecosistema, la colaboración tecnológica con Lenovo va más allá del patrocinio. El personal móvil utiliza ‘smartphones’ Motorola y ‘workstations’, mientras que los sistemas de Lenovo forman parte de las plataformas virtuales y de las granjas de servidores de la organización. Uno de los proyectos desarrollados conjuntamente permitió, precisamente, virtualizar la telemetría y trasladar su procesamiento al propio circuito. En lugar de enviar esa información hasta Reino Unido y esperar su retorno, los datos pueden procesarse localmente, reduciendo la latencia en una de las operaciones más sensibles del fin de semana.
La inteligencia artificial también está entrando en estos procesos. Según los datos manejados por el equipo tecnológico de la Fórmula 1, la incorporación de AI PCs ha permitido mejorar alrededor de un 40% los tiempos de ejecución de determinados modelos de cálculo utilizados por desarrolladores y analistas. «Estamos viendo mejoras de alrededor del 40% en el tiempo de ejecución de los modelos», destaca Wright. A ello se suma la infraestructura GPU disponible en el centro de datos, que permite realizar simulaciones e inferencia de IA localmente y desarrollar modelos híbridos sin depender exclusivamente de recursos de entrenamiento en la nube.
La eficiencia de toda esta capacidad de computación es otro de los frentes de trabajo. En el centro de datos del Reino Unido se ha implantado la plataforma de refrigeración líquida Lenovo Neptune, destinada a mejorar la eficiencia energética de los sistemas de alto rendimiento. La organización también ha incorporado el programa de reciclaje de ‘hardware’, con el objetivo de reducir la huella asociada a la renovación de equipos. Para una infraestructura que debe combinar cada vez más capacidad de cálculo con las limitaciones físicas y logísticas de desplazarse por el calendario internacional, reducir espacio, consumo y equipamiento se convierte también en una cuestión operativa.
Y por encima de todo ese flujo de información está la seguridad. La Fórmula 1 maneja datos especialmente sensibles para los equipos, por lo que la telemetría viaja cifrada y segregada. Cada escudería dispone únicamente de las claves necesarias para descifrar sus propios datos, evitando que pueda acceder a la información de sus rivales y garantizando la equidad competitiva.
Es la capa menos visible de un despliegue que, durante el estreno de MADRING, volverá a funcionar detrás de las cámaras: cientos de profesionales, servidores, redes y sistemas de IA moviendo más de 600 TB de datos para que todo lo que sucede en la pista pueda procesarse, analizarse y distribuirse, y llegue a los espectadores, a cualquier parte del mundo, prácticamente en tiempo real.
CL24
