ONU y sus socios trabajan para estabilizar sistemas sanitarios en Venezuela tras los mortíferos terremotos

NACIONES UNIDAS – Dos meses después de que dos devastadores terremotos gemelos azotaran el norte y el centro de Venezuela el 24 de junio, la comunidad humanitaria sigue en primera línea, proporcionando ayuda vital y centrando sus esfuerzos en vías sostenibles para la rehabilitación.
Con los sistemas sanitarios y de agua, saneamiento e higiene (WASH, en inglés) al borde del colapso, las Naciones Unidas (ONU) y sus socios trabajan actualmente para restablecer los servicios críticos mediante la distribución de suministros esenciales, al tiempo que supervisan de cerca las condiciones de recuperación.
Para el 28 de agosto, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) estimaba que aproximadamente 1,3 millones de personas se habían visto afectadas por el catastrófico doblete sísmico y necesitarían ayuda humanitaria durante los próximos seis meses.
Añadía que se han registrado aproximadamente 6509 fallecidos como consecuencia directa de los terremotos, y se han evacuado 60 785 viviendas debido a los daños o a su destrucción. Los datos de personas desaparecidas no se brindaron porque el gobierno de Caracas los mantiene en reserva desde pocos días después de los terremotos.
Los daños en las infraestructuras civiles esenciales han sido inmensos y generalizados. La ONU ha informado de daños no solo dañaron edificios residenciales, sino también en colegios, centros de salud e infraestructuras relacionadas con la producción de alimentos, el agua potable y los espacios seguros para los niños.
Una evaluación preliminar de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (Undrr) cifra las pérdidas totales por daños directos a viviendas e infraestructuras en unos 37 000 millones de dólares.
Mientras, las estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) sitúan las pérdidas más urgentes en 6700 millones de dólares, lo que supone aproximadamente 6 % del producto interior bruto total del país.
Inmediatamente después de los terremotos, el Pnud activó Rapida, un sistema de evaluación rápida que combina imágenes por satélite, seguimiento de daños facilitado por inteligencia artificial, bases de datos de exposición y modelos de intensidad sísmica e ingeniería.
El Programa lo activó para proporcionar al gobierno nacional datos fundamentales sobre la magnitud de la destrucción con el fin de orientar los esfuerzos de recuperación de manera eficaz.
Según la evaluación, los terremotos generaron aproximadamente 2,1 millones de toneladas de escombros a mediados de julio, cantidad que desde entonces se ha integrado en la planificación nacional de gestión de escombros. A finales de agosto, las autoridades nacionales estimaban que se había retirado aproximadamente 21,61 % del total de escombros.
A pesar de estos avances, las condiciones de vida siguen siendo muy precarias para millones de venezolanos. Decenas de miles de personas siguen desplazadas en 80 refugios temporales, tanto el La Guaira, la región sobre la costa del Caribe más impactada, como en Caracas, con muchos barrios afectados.
El hacinamiento generalizado, las condiciones insalubres y la falta de acceso a los servicios básicos han convertido estas instalaciones en focos de brotes de enfermedades.
«En las próximas semanas, los mayores riesgos para la salud pueden derivarse no solo de las lesiones causadas por los terremotos, sino también de las interrupciones en los servicios sanitarios, el hacinamiento, las deficiencias en el abastecimiento de agua y el saneamiento, y el acceso reducido a la vacunación y a la atención sanitaria rutinaria», afirmó Jarbas Barbosa, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
El funcionario panamericano añadió que la cobertura vacunal ya era muy escasa incluso antes de los terremotos.
La ONU y sus socios han dado prioridad al restablecimiento de los sistemas de agua, saneamiento e higiene (WASH), subrayando la necesidad de acceso a agua limpia y segura para prevenir brotes de enfermedades.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señaló que, a pesar de los avances sustanciales en el acceso al agua potable registrados en los últimos dos meses, las fuertes lluvias, la disponibilidad limitada de camiones cisterna y el aumento de los costes operativos siguen poniendo en peligro las operaciones de salvamento.
«Tras los daños catastróficos causados por los terremotos, la prioridad ha sido garantizar que los niños tengan acceso a agua segura y limpia. Pero la recuperación también implica garantizar que las familias puedan contar con agua segura tanto ahora como en el futuro», afirmó Manuel Rodríguez Pumarol, representante de Unicef en Venezuela.
Agregó que «la recuperación requiere mantener lo que funciona y reforzar los servicios que las familias necesitan a largo plazo».
Rodríguez aseguró que «Unicef seguirá proporcionando asistencia técnica, suministros y apoyo operativo para que todos los niños y niñas puedan crecer en un entorno saludable y seguro».
Actualmente, Unicef y el Ministerio del Poder Popular para los Servicios de Agua de Venezuela están movilizando esfuerzos para rehabilitar la infraestructura hídrica esencial en La Guaira, una de las regiones más afectadas.
Con el objetivo de llegar a hasta 250 000 personas, las operaciones comenzarán en octubre e incluirán el refuerzo de la estación de bombeo de Mamo y de la planta de tratamiento de agua de Naiguatá, ambas en La Guaira.
El martes 8 de septiembre, las operaciones de Unicef han llegado al menos a 16 661 personas, entre ellas 5 079 niños. Hasta la fecha, se ha proporcionado acceso a agua potable a varias comunidades, lo que supone un punto de inflexión crucial para estabilizar la salud, la nutrición y la protección.
En las últimas semanas, la respuesta de la OPS ha pasado a centrarse en intervenciones de emergencia inmediatas y en la recuperación temprana. Las áreas clave de actuación incluyen la salud mental, la atención materna y perinatal, el restablecimiento de los servicios interrumpidos y el apoyo continuo a los refugios de transición.
El 4 de septiembre, la OPS publicó un informe de situación en el que detallaba sus operaciones actuales en Venezuela y confirmaba que había enviado 41,3 toneladas métricas de suministros médicos y medicamentos al país, con los que se ha atendido a aproximadamente 70 697 personas.
La OPS y sus socios están trabajando para apoyar las medidas de detección temprana y respuesta, al tiempo que supervisan los riesgos ambientales en los alojamientos de transición.
La organización ha señalado a Caracas y La Guaira, junto con los norcentrales estados de Miranda y Aragua, como las regiones más vulnerables, y ha destacado que ellas necesitan apoyo urgente en materia de atención prenatal y planificación familiar, prevención de la violencia de género y servicios de rehabilitación.
En respuesta a ello, la OPS ha lanzado un llamamiento de 23 millones de dólares para financiar intervenciones sanitarias vitales durante los próximos seis meses.
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