9 septiembre 2026

La cara menos conocida del deporte infantil: ansiedad, miedo a fallar, y presión pueden convertirlo en un problema

La cara menos conocida del deporte infantil: ansiedad, miedo a fallar, y presión pueden convertirlo en un problema
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   MADRID, 9 Sep. –

   Un partido puede ser una oportunidad para aprender a gestionar la frustración, ganar confianza, y sentirse parte de un equipo, pero también puede convertirse en una fuente de ansiedad, de miedo a fallar, o de presión. La diferencia no siempre está en el deporte que practica el niño, sino en todo lo que ocurre a su alrededor.

   Un proyecto realizado con jóvenes futbolistas de la Comunidad de Madrid ha puesto cifras a esta realidad: antes de la intervención psicológica, alrededor del 35% presentaba riesgo de problemas psicológicos, mientras que un 7% mostraba niveles bajos o muy bajos de bienestar, y un 3% presentaba indicadores compatibles con sintomatología depresiva.

   Los resultados posteriores apuntan, sin embargo, a que intervenir sobre el conjunto del entorno deportivo puede marcar la diferencia: mejoró el bienestar psicológico, disminuyó el grupo de jóvenes con mayor malestar, y la sintomatología depresiva se redujo prácticamente a la mitad entre quienes presentaban esos indicadores.

   La conclusión, según explica en contenido para el portal Infosalus Ana de Cevallos, psicóloga general sanitaria y deportiva y coordinadora técnica del equipo de profesionales del proyecto PsiDE, obliga a mirar más allá del propio deportista: «Para cuidar la salud mental de los jóvenes hay que intervenir sobre todo el ecosistema deportivo».

   Así, en el caso de los niños y de los adolescentes hay un matiz fundamental: no basta con hacer deporte para proteger la salud mental. La presión por ganar, el miedo a equivocarse, los entrenamientos excesivos, o unas expectativas poco realistas pueden convertir una actividad inicialmente beneficiosa en una fuente de ansiedad y malestar.

   El proyecto PsiDE, ‘Promoción del bienestar psicológico en futbolistas menores de edad’, se trata de una iniciativa de investigación aplicada desarrollada con jóvenes futbolistas de clubes de la Comunidad de Madrid, y que fue puesto en marcha por la Fundación del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y la Real Federación de Fútbol de Madrid en colaboración con la Fundación MAPFRE.

ALTOS VALORES DE MALESTAR PSICOLÓGICO EN NIÑOS

   Antes de la intervención, alrededor del 35% de los participantes presentaba riesgo de problemas psicológicos; además, un 7% mostraba niveles bajos o muy bajos de bienestar psicológico, y un 3% proyectaba indicadores compatibles con sintomatología depresiva. Tras la intervención, el bienestar psicológico mejoró y la sintomatología depresiva entre los menores que presentaban mayor malestar se redujo prácticamente a la mitad.

   «Es un dato que llama mucho la atención, pero no diría que sorprende a quienes trabajamos cada día con jóvenes deportistas. En consulta y en los clubes llevamos tiempo observando que muchos chicos que llegan con dificultades relacionadas con la ansiedad, con la autoestima, con el miedo a fallar, o de gestión emocional. El deporte no crea esos problemas, pero tampoco los hace desaparecer automáticamente por arte de magia», advierte esta psicóloga general sanitaria y deportiva.

LA IMPORTANCIA DE UN ENTORNO SALUDABLE E INCLUSIVO

   Así, la también vocal de la sección de psicología del deporte en el Colegio de psicólogos de Madrid, y coordinadora técnica del equipo de profesionales de la psicología del proyecto de PsiDE deja una idea clave: el deporte puede convertirse en un importante factor de protección para la salud mental, pero para ello debe practicarse en un entorno seguro, saludable, inclusivo, y libre de una presión excesiva, en el que familias y entrenadores también desempeñen un papel activo en el bienestar de los menores.

   «El proyecto permitió detectar que alrededor del 7 % presentaba niveles bajos o muy bajos de bienestar psicológico y un 3 % mostraba indicadores compatibles con sintomatología depresiva. Son cifras que nos recuerdan que la prevención es imprescindible y que no debemos esperar a que aparezcan problemas graves para actuar», asevera esta experta.

   No obstante, como se ha comentado, la intervención psicológica mejoró el bienestar de los participantes y disminuyó el grupo con mayor malestar. Esto lo achaca esta psicóloga deportiva a que el principal acierto fue entender que el bienestar no depende únicamente del deportista: «Trabajamos habilidades psicológicas como la regulación emocional, la confianza, la motivación, o la comunicación, pero al mismo tiempo acompañamos a entrenadores, familias, y responsables de los clubes para mejorar el clima en el que esos jóvenes entrenaban cada semana».

   De hecho, De Cevallos celebra que los resultados fueron muy esperanzadores y el grupo de jóvenes con mayor malestar psicológico disminuyó un 12 %, el riesgo global de problemas psicológicos también se redujo y, en aquellos menores que presentaban síntomas compatibles con depresión, esa sintomatología se redujo prácticamente a la mitad tras la intervención. «Además, los clubes mejoraron de forma muy clara sus medidas de protección y bienestar, pasando aproximadamente del 76 % al 86 % de cumplimiento», agrega.

   Por eso, según insiste, ese es probablemente el mensaje más importante: cuando cuidamos el contexto, no sólo mejora el bienestar psicológico, sino que también lo hacen la experiencia deportiva y las condiciones para que el rendimiento aparezca de forma más saludable.

   Es más, en este contexto destaca que, en las categorías de formación, las expectativas de los entrenadores y de las familias en la salud mental de los menores cumple un papel «absolutamente fundamental».

   De hecho, resalta esta psicóloga general sanitaria y deportiva que los entrenadores y las familias son quienes más influyen en cómo un niño interpreta lo que ocurre en el deporte. «Un mismo partido puede convertirse en una experiencia de aprendizaje o en una fuente de ansiedad dependiendo de cómo reaccionen o acompañen los adultos», avisa.

   Cuando el mensaje pone el foco en el esfuerzo, el aprendizaje, y el disfrute, favorecemos la confianza y la motivación. «Cuando todo gira alrededor del resultado o de no cometer errores, aumenta la presión y disminuye el bienestar», alerta esta experta.

   Por eso, insiste De Cevallos, que en PsiDE no se trabaja únicamente con los deportistas, sino también se acompaña a los entrenadores, se les ofrecen herramientas, y se les intenta hacer conscientes del impacto que tienen en sus jugadores es vital. «Uno de los aprendizajes más importantes del proyecto ha sido que para cuidar la salud mental de los jóvenes hay que intervenir sobre todo el ecosistema deportivo», concluye esta especialista.

CL11