7 septiembre 2026

Las lámparas de fototerapia pueden mejorar el sueño de los mayores con poca exposición a la luz natural

Las lámparas de fototerapia pueden mejorar el sueño de los mayores con poca exposición a la luz natural
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    MADRID, 7 Sep. –

    Un nuevo estudio de la Universidad de Surrey (Reino Unido) revela que las lámparas de fototerapia pueden mejorar el sueño, los niveles de actividad y los ritmos circadianos de los adultos mayores en zonas urbanas con escasa exposición a la luz natural.

    Los científicos creen que estos métodos podrían ofrecer una alternativa no farmacológica y de bajo costo para promover un envejecimiento saludable en entornos urbanos. El trabajo se publica en ‘Journal of Pineal Research’.

   En el primer estudio de este tipo realizado en condiciones reales, los científicos de Surrey, como parte del proyecto europeo ENLIGHTENme, investigaron si los beneficios de la suplementación lumínica mediante lámparas de fototerapia de alta luminosidad podían trasladarse a la vida cotidiana. Estudios controlados en laboratorio han demostrado sistemáticamente que lámparas similares pueden reducir la desincronización circadiana, que, si no se corrige, puede provocar problemas de sueño, desequilibrios hormonales y un mayor riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

Conscientes de que la exposición a la luz en la vida real está fuertemente influenciada por factores conductuales y ambientales, el equipo también examinó los principales determinantes que influyen en cómo y cuándo las personas utilizan estas lámparas.

   El doctor Daan van Der Veen, profesor titular de sueño y cronobiología en la Universidad de Surrey, recuerda que la exposición a la luz diurna es crucial para regular los ritmos circadianos y patrones de sueño. Sin embargo, afirma, «a menudo los adultos mayores en áreas urbanas, debido al deterioro de su visión o quizás a problemas de movilidad que les impiden salir al exterior, no reciben esta exposición a una buena luz, lo que puede provocar problemas de sueño y de salud, aumentando su riesgo de padecer enfermedades crónicas».

   Durante el estudio, los científicos reclutaron a más de 200 participantes de entre 63 y 92 años de edad procedentes de tres ciudades europeas culturalmente diversas (Tartu, Bolonia y Ámsterdam) cuyas variaciones estacionales de la luz diurna diferían entre sí.

   La profesora Debra Skene, catedrática de Neuroendocrinología de la Universidad de Surrey, agrega: «Nos entusiasma que los resultados que hemos obtenido en estudios de laboratorio con personas mayores se estén replicando ahora en condiciones de la vida real, con distintos niveles de luz natural y en diferentes culturas».

Tras dos semanas de evaluaciones iniciales, los participantes se dividieron en dos grupos: un grupo de suplementación lumínica, al que se le proporcionó una lámpara de fototerapia, y un grupo de control, que no dispuso de ninguna lámpara.

A los participantes del grupo de suplementación lumínica se les pidió que colocaran la lámpara a la altura de la cabeza en la habitación donde pasan la mayor parte del tiempo en casa y que la encendieran una hora después de despertarse y la apagaran como máximo cuatro horas antes de su hora habitual de dormir, durante un período de 12 semanas.

   Todos los participantes llevaron un monitor de actigrafía de muñeca y un sensor de luz colgante para medir los niveles de actividad y la exposición a la luz. El estudio se repitió en todas las estaciones para tener en cuenta los cambios en la luz natural.

LOS MADRUGADORES OBTIENEN MÁS BENEFICIOS DE LA LUZ POR LA MAÑANA

   Los científicos descubrieron que los participantes con una mayor exposición inicial a la luz natural mostraron niveles de actividad diurna significativamente más altos, un estado de vigilia más consolidado durante el día y reportaron una mejor calidad del sueño en comparación con aquellos con una menor exposición a la luz.

   También se observó que aquellos clasificados como ‘madrugadores’ o ‘alondras’ que comenzaban la suplementación lumínica más temprano por la mañana eran significativamente más activos durante el día y presentaban ritmos de actividad-descanso menos alterados que sus pares que la iniciaban más tarde. Además, el grupo que finalizaba la suplementación lumínica más temprano, reduciendo así la exposición a la luz vespertina, mostró una menor fragmentación de la actividad-descanso.

    El análisis de los datos proporcionados por los participantes durante las evaluaciones iniciales de referencia mostró que los participantes con trastornos metabólicos (incluida la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad y las afecciones cardiovasculares) presentaban niveles significativamente más bajos de exposición total a la luz en comparación con aquellos que no informaron de ningún trastorno metabólico.

CL11