Entre Calderón, incunables y cartas reales: la biblioteca que guarda la memoria de Madrid desde 1876
MADRID, 5 Sep. Agencias –
Un total de 23 autos sacramentales escritos de puño y letra por Calderón de la Barca, 235 cartas reales, 15 incunables y miles de partituras y apuntes procedentes de los antiguos teatros madrileños son algunos de los tesoros que custodia la Biblioteca Histórica Municipal, una institución que cumple 150 años convertida en una de las principales salvaguardas de la memoria escrita de Madrid.
Sus fondos descansan entre los muros del Cuartel de Conde Duque y superan los 250.000 volúmenes que permiten recorrer la historia, la literatura, la vida social y las transformaciones de la ciudad desde el siglo XV hasta la actualidad.
La biblioteca fue creada el 14 de febrero de 1876 por acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Madrid, aunque su origen fue mucho más modesto: una colección de libros sobre la capital y parte de la biblioteca privada de Ramón de Mesonero Romanos, cronista de la Villa y primer director de la institución.
Aquel primer núcleo inicial fue creciendo mediante compras y donaciones hasta incorporar primeras ediciones de Lope de Vega, ejemplares del ‘Quijote’ en diferentes idiomas, libros de viajes, manuscritos teatrales, mapas, folletos, refranes y hasta una singular colección veterinaria procedente del antiguo Matadero Municipal.
Antes de instalarse en Conde Duque, la biblioteca ocupó distintos emplazamientos, como la Primera Casa Consistorial, la Casa de la Panadería, la Escuela Modelo y el Hospicio de San Fernando. En 1990 se trasladó a su sede actual, se separó de la Red de Bibliotecas Públicas Municipales y adoptó la denominación de Biblioteca Histórica.
El patrimonio de la institución reúne más de 250.000 volúmenes de obras manuscritas e impresas entre los siglos XV y XXI. Entre sus fondos antiguos figuran 15 incunables, 515 obras del siglo XVI, 1.265 del XVII y 3.994 del XVIII, además de abundantes publicaciones del siglo XIX difíciles de localizar en otras bibliotecas.
A estas piezas se suman primeras ediciones de autores españoles, libros de viajes, manuscritos, mapas y más de 21.000 folletos de temáticas muy diversas. Entre estos últimos hay pliegos de cordel, relaciones de sucesos y reglamentos de instituciones que ofrecen una ventana a la vida cotidiana de diferentes épocas.
La biblioteca conserva también 235 cartas reales escritas entre 1494 y 1834. Sin embargo, una de sus piezas bibliográficas más sobresalientes es el conjunto de 23 autos sacramentales de Pedro Calderón de la Barca, procedentes del Archivo de Villa.
Junto a ellos se encuentra la colección Lope de Vega, formada por 421 volúmenes que incluyen primeras ediciones y obras raras, muchas de ellas encuadernadas por el maestro Emilio Brugalla. La colección Cervantina, por su parte, alberga destacadas ediciones del ‘Quijote’ publicadas en distintos idiomas.
La colección dedicada exclusivamente a Madrid, con más de 35.000 ejemplares, constituye el núcleo más representativo de la Biblioteca Histórica y enlaza directamente con el propósito que impulsó su creación.
Sus fondos reúnen obras sobre la historia, la literatura, la política, la sociedad, el arte y el urbanismo de la capital. En conjunto, componen una biografía documental de Madrid y permiten seguir las transformaciones experimentadas por sus calles, edificios, costumbres y habitantes a lo largo de los siglos.
El fondo fundacional, integrado en parte por libros y folletos procedentes de la biblioteca privada de Mesonero Romanos, quedó recogido en un catálogo redactado por él mismo y publicado en 1877.
Con el paso del tiempo, las adquisiciones realizadas por el Consistorio y las donaciones de instituciones y particulares ampliaron aquel conjunto inicial. Entre los benefactores y organismos que contribuyeron a enriquecerlo figuran la Casa Real, el Ministerio de Fomento, el rey Alfonso XIII, Ricardo Fuente, Juan Eugenio Hartzenbusch, Hilario Peñasco y José Santa María de Hita.
Otro de los grandes tesoros que descansa en Conde Duque es la colección de Teatro y Música escénica. Incorporada a partir de 1898, conserva el repertorio utilizado en los antiguos teatros madrileños de la Cruz y del Príncipe, espacios vinculados a la tradición de los corrales de comedias de la ciudad.
Este fondo está compuesto por cerca de 14.000 apuntes de teatro de diferentes géneros, entre autos sacramentales, dramas y comedias, además de unas 6.000 obras musicales. Entre ellas figuran óperas, zarzuelas, tonadillas y composiciones destinadas a acompañar sainetes.
Los documentos permiten conocer cómo funcionaba el teatro desde dentro. Los apuntes incluyen anotaciones, modificaciones y otros rastros del trabajo cotidiano de actores, músicos y responsables de las representaciones.
La biblioteca cuenta además con una colección Paremiológica, considerada uno de los mejores fondos europeos dedicados a proverbios y refranes, y con la colección Biobibliográfica, centrada en la historia del libro y de la imprenta.
Entre sus fondos más singulares destaca también la colección Veterinaria, integrada por más de 4.500 volúmenes procedentes del antiguo Matadero Municipal. El patrimonio se completa con colecciones sobre la Guerra Civil, tauromaquia y taquigrafía, además de un amplio fondo de literatura española de los siglos XIX y XX.
Tras estos documentos hay un trabajo diario de catalogación, investigación y conservación por parte del equipo técnico de la Biblioteca Histórica.
Los ejemplares más delicados se guardan en cajas de conservación diseñadas para protegerlos del deterioro y garantizar así que manuscritos, impresos y partituras puedan seguir siendo consultados sin poner en riesgo su preservación.
Cabe destacar que la biblioteca está abierta a la ciudadanía y ofrece servicios de consulta e información bibliográfica, tanto presenciales como a distancia. También organiza visitas guiadas y exposiciones y colabora con otras instituciones culturales mediante el préstamo de obras para muestras temporales.
En estos casos, el personal supervisa las condiciones de conservación, transporte y exhibición para proteger las piezas durante todo el recorrido fuera de Conde Duque.
La conservación física convive con la digitalización. En concreto, la institución ha puesto a disposición del público más de 14.000 documentos digitalizados de los siglos XV al XX.
Este proceso facilita el acceso libre y gratuito al patrimonio bibliográfico desde cualquier lugar y reduce la necesidad de manipular los ejemplares originales. Entre los materiales disponibles se encuentran publicaciones antiguas y documentos relacionados con la Gran Vía, la Guerra de la Independencia y el patrimonio teatral y musical madrileño.
La celebración del aniversario tuvo como antesala la exposición ‘Madrid entre libros’, instalada en el Centro Cultural Conde Duque entre el 28 de mayo y el 14 de septiembre de 2025. La muestra recorrió la historia de la biblioteca y reunió algunas de las denominadas «joyas de la biblioteca», como los autos sacramentales de Calderón, incunables, cartas reales y piezas como el ‘Atlas Coelestis’, el ‘Graduale’ o ‘La conjuración de Catilina’.
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