La OMS pide una tregua humanitaria de seis meses para aumentar la respuesta frente al brote de ébola en RDC
MADRID, 26 Ago. –
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho un llamamiento a una tregua humanitaria de seis meses para permitir aumentar la respuesta frente al ébola e intentar controlar la cadena de transmisión de la enfermedad, que deja ya más de 2.700 fallecidos desde mediados de mayo, en el que se ha convertido en el brote más mortífero en la historia del país africano.
El director regional del organismo para África oriental, Mohamed Yakub Janabi, ha indicado desde la capital de Etiopía, Adís Abeba, que «el reto en estos momentos no reside en el conocimiento ni en las herramientas», argumentando que las mismas están disponibles, si bien el problema deriva de que parte de la población afectada está fuera del alcance de los equipos sanitarios.
Así, ha reiterado que el acceso a estas comunidades es el principal obstáculo para la respuesta sanitaria, motivo por el que ha reclamado a las partes en conflicto, entre ellas el Ejército y el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) –así como decenas de grupos armados–, que pacten una tregua para que estos equipos «puedan acceder con seguridad y sin trabas a las comunidades afectadas».
«Cuando logramos llegar a la población, detenemos la transmisión. Cuando no podemos, el virus continúa propagándose», ha reseñado Janabi, una situación que está viéndose además complicada por el hecho de que la cepa causante de este brote, la Bundibugyo, no cuenta con vacuna ni tratamiento aprobado.
En este sentido, tanto Janabi como el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, y el director de los Centros de Control de Enfermedades de África (CDC Africa), Jean Kaseya, han incidido en un comunicado conjunto en que los equipos sanitarios «trabajan bajo una presión extraordinaria, a menudo en zonas inseguras o de difícil acceso».
«Su labor debe ir acompañada de acciones concretas: seguridad, equipo de protección, capacitación, suministros médicos suficientes, pago puntual, apoyo psicosocial y acceso a diagnósticos rápidos y atención de apoyo de alta calidad en caso de enfermar. La seguridad del personal de primera línea es fundamental para detener la transmisión», han destacado.
Asimismo, han destacado que la respuesta sanitaria ha permitido obtener «progresos», si bien han hecho hincapié en la necesidad de más fondos. «La financiación tardía cuesta vidas. La financiación fragmentada deja lagunas. El ébola se aprovecha de ambas», han alertado.
«Sobre el terreno, en la OMS y los CDC Africa hemos establecido una estrecha integración entre las organizaciones de salud y ayuda humanitaria que colaboran con el Gobierno», han explicado, antes de insistir en que «los donantes deben apoyar y fortalecer esa integración, en lugar de respaldar esfuerzos aislados y descoordinados».
ÚLTIMO BALANCE DE LAS AUTORIDADES
Las autoridades congoleñas han elevado en su último balance a 5.656 el número de casos de ébola confirmados desde la declaración del brote, que deja ya 2.715 fallecidos –una tasa de letalidad del 48%–, con 792 hospitalizados y un total de 1.245 pacientes recuperados del virus.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) ha especificado en su boletín diario que durante las últimas 24 horas se han registrado 72 nuevos casos y 18 fallecidos, mientras que en este periodo 30 pacientes han recibido el alta. Además, ha subrayado que la provincia de Ituri sigue siendo el epicentro del brote, con el 83,4% de los casos detectados.
El brote se convirtió la semana pasada en el más mortífero en la historia del país, superando el registrado entre 2018 y 2020, con las proyecciones apuntando a que podría llegar a superar al registrado entre 2014 y 2016 en África occidental, que dejó 28.616 casos y 11.325 fallecidos en Guinea, Liberia y Sierra Leona, según datos de la OMS.
De hecho, las cifras registradas desde el inicio del brote lo han convertido en el de más rápida propagación en la historia, dado que en el de 2014-2016 fueron necesarios cinco meses para llegar al umbral de las mil muertes, mientras que en este caso se han registrado más de 2.000 en menos de tres meses, lo que refleja la magnitud de la emergencia.
RDC –que en diciembre de 2025 decretó el fin de otro brote, en este caso en Kasai– es considerado el país con más experiencia del mundo en el manejo del virus del ébola, habiendo enfrentado más de una docena de brotes desde que se identificó el virus en 1976 en un doble brote que tuvo uno de sus epicentros en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, del que tomó el nombre la enfermedad.
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