La Cruz Roja y la ONU llaman a restringir las armas autónomas

NACIONES UNIDAS – El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y la presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr), Mirjana Spoljaric, pidieron este martes 25 a los Estados que negocien prohibiciones y restricciones claras sobre los sistemas de armas autónomas.
La petición llega tres años después de su primer llamamiento conjunto y en un momento en que, según advierten, la distancia entre los avances tecnológicos y la capacidad de los Estados para regularlos se ha ampliado.
“Hoy renovamos este llamamiento con una urgencia aún mayor. Las preocupaciones fundamentales no han cambiado, pero los riesgos se han intensificado. Estamos peligrosamente cerca de cruzar una línea roja moral: que las máquinas seleccionen de forma autónoma a seres humanos como objetivos”, señalaron en una declaración.
Su llamado se produce en medio de informes no confirmados sobre el uso actual de drones totalmente autónomos guiados por inteligencia artificial en campos de batalla.
Los drones armados se han utilizado profusamente, en los últimos años, en las guerras de Rusia y Ucrania, Azerbaiyán y Armenia, en la Franja de Gaza, en Afganistán, y también en conflictos internos en Yemen, Sudán, Myanmar y Siria, e incluso en Haití contra bases de bandas criminales.
La preocupación central expresada por Guterres y Spoljaric es cuánto control conservarán las personas sobre el uso de la fuerza a medida que las armas adquieren mayores niveles de autonomía.
Sostienen que una mayor autonomía supone una escalada, porque reduce el control humano sobre el uso de la fuerza, en momentos en que las tecnologías avanzadas empleadas en los campos de batalla ya están aumentando los riesgos para los civiles y la infraestructura civil.
Una mayor autonomía plantea además una cuestión esencial en cualquier conflicto: quién responde cuando se comete un error o se viola el derecho internacional.
El llamamiento advierte que, sin prohibiciones y restricciones claras, podría ser cada vez más difícil establecer responsabilidades por errores o infracciones, y podrían erosionarse las protecciones que garantiza el derecho internacional humanitario.
Subraya que “una falta de acción rápida y decisiva costará vidas”.
Ello porque “dejará a las generaciones futuras un mundo en el que la ausencia de prohibiciones y restricciones claras y específicas sobre estas armas abre la puerta a prácticas que erosionarían las protecciones que el derecho internacional humanitario debe garantizar”.
Según Guterres y Spoljaric, la carrera hacia sistemas con mayores niveles de autonomía ya está en marcha, y la propia comunidad tecnológica ha comenzado a advertir sobre los riesgos.
Científicos e ingenieros implicados en el desarrollo de estos sistemas han pedido establecer límites.
“Cuando los arquitectos de esta tecnología están pidiendo límites, los Estados no pueden permitirse permanecer pasivos”, insistieron.
Para ambos dirigentes, ha llegado el momento de transformar años de discusiones en normas concretas: “Los Estados deben mostrar valentía política y pasar de las discusiones graduales a una acción decisiva”.
Los Estados llevan años discutiendo estas armas tanto en la Asamblea General de la ONU como en un grupo de expertos gubernamentales de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales.
Según la ONU y el Cicr, esas conversaciones han permitido avanzar hacia un entendimiento sobre el grado de juicio y control humano que debe mantenerse, y sobre las medidas necesarias para cumplir con el derecho internacional humanitario, atender las preocupaciones éticas y reducir el sufrimiento en los conflictos armados.
Guterres y Spoljaric consideran que ese trabajo ofrece ya una base para negociar un instrumento jurídicamente vinculante. La Conferencia prevista para noviembre, indicaron, es la oportunidad para que los Estados decidan dar ese paso, y evitar que los avances de los últimos tres años se pierdan.
La decisión, dicen, tendrá consecuencias mucho más allá de los conflictos actuales, y las generaciones futuras “preguntarán si los líderes actuaron cuando todavía existía la posibilidad de establecer límites antes de que estas armas proliferaran fuera de control”.
“El camino está claro. La necesidad es urgente. La innovación debe servir a la humanidad, no ponerla en peligro”, concluye la declaración de la Cruz Roja y la ONU.
A-E/HM
CL13
