21 agosto 2026

Cooperativas Agro-alimentarias pide reforzar la posición del productor ante la pérdida de rentabilidad del olivar

Cooperativas Agro-alimentarias pide reforzar la posición del productor ante la pérdida de rentabilidad del olivar
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SEVILLA 21 Ago. Agencias –

Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía ha advertido este viernes de la «complicada situación que atraviesan actualmente numerosas explotaciones olivareras, como consecuencia de la combinación de unos elevados costes de producción y unos precios en origen que, en muchos casos, dificultan alcanzar el umbral de rentabilidad», lo que, por otro lado, «demuestra una vez más la inutilidad de la Ley de la Cadena Alimentaria».

A este respecto y a través de una nota, la federación de asociaciones de cooperativas ha señalado que «el sector viene soportando durante los últimos años un fuerte incremento de los costes vinculados a la actividad agraria, desde los carburantes y la energía hasta los fertilizantes, la maquinaria, el riego, o la mano de obra».

Dicha presión «sigue condicionando de manera muy importante los márgenes de los agricultores y obliga a analizar la situación del mercado, no únicamente desde el punto de vista de los volúmenes comercializados, sino fundamentalmente desde la rentabilidad de las explotaciones. De hecho, según el reciente estudio publicado por la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), los costes medios de producción del olivar se han incrementado alrededor de un 57% durante los últimos seis años».

Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía ha argumentado que «las diferencias son importantes, en función del sistema productivo, pero en el olivar tradicional los costes pueden situarse entre los 4,18 y los 5,31 euros por kilo de aceite, mientras que incluso determinados sistemas intensivos presentan costes superiores a los tres euros por kilo. Esta realidad contrasta con la evolución reciente de las cotizaciones en origen».

Asó, «los datos disponibles durante el mes de agosto sitúan los precios del aceite de oliva en niveles que, dependiendo de la categoría y del sistema de explotación, dejan a una parte significativa del olivar con márgenes muy reducidos o directamente por debajo de sus costes de producción».

La situación es «especialmente llamativa», porque este escenario de precios «coincide con un mercado que mantiene un importante ritmo de comercialización», pues, «durante el mes de julio las salidas estimadas alcanzaron las 135.312 toneladas, casi 20.000 toneladas por encima de la media de julio de las últimas cinco campañas».

Al mismo tiempo, las existencias totales se situaban a 31 de julio en unas 568.700 toneladas, tras reducirse en más de 113.000 toneladas respecto al mes anterior. Estos datos «evidencian que existe actividad comercial y que el aceite de oliva continúa encontrando salida en los mercados».

No obstante, desde Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía se ha insistido en no poner el foco únicamente en las buenas cifras de comercialización, alegando que «el verdadero indicador de sostenibilidad del sector no puede ser cuánto aceite se comercializa, sino si el agricultor puede cubrir sus costes, obtener una remuneración adecuada por su actividad y disponer de capacidad económica para continuar invirtiendo y manteniendo sus explotaciones».

Ante esta situación, la federación regional considera necesario reforzar el trabajo conjunto de todo el sector productor, actuando de manera coordinada con las organizaciones profesionales agrarias y con las administraciones.

DEMANDAS A EUROPA

A este respecto, Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía viene reclamando al Gobierno central y a la Comisión Europea «un mayor control y seguimiento del aceite de oliva procedente de terceros países que entra en el mercado comunitario, tanto a través de contingentes libres de aranceles, como mediante operaciones acogidas al régimen de perfeccionamiento activo (RPA/TPA)».

La federación considera «imprescindible garantizar que todo el aceite de oliva que accede al mercado europeo cumpla estrictamente las mismas exigencias normativas, de calidad, trazabilidad y seguridad alimentaria aplicables a la producción comunitaria, así como reforzar la transparencia sobre los volúmenes y destinos de estas operaciones».

El objetivo es «preservar unas condiciones de competencia equilibradas y evitar que estos instrumentos comerciales puedan ser utilizados de forma que distorsionen el funcionamiento normal del mercado o introduzcan una presión artificial a la baja sobre los precios en origen, tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea (UE)».

CONCENTRACIÓN DE LA OFERTA

En un mercado «cada vez más globalizado y dominado por determinados eslabones de la cadena, el productor necesita incrementar su capacidad negociadora» y, para ello, desde Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía vienen trabajando en las últimas décadas con «una estrategia centrada en la concentración de la oferta, en la integración empresarial y en la creación de estructuras comerciales cooperativas cada vez más potentes».

La cuestión no es solo producir más, «sino de vender mejor», y «posicionar a las cooperativas agroalimentarias andaluzas en los mercados nacionales e internacionales», a la vez que «ganar dimensión como llave para acceder directamente a nuevos países y públicos», mientras se hacen «inversiones en I+D+i, internacionalización y promoción», y se apuesta por «desarrollar marcas, avanzar en transformación y envasado y, en definitiva, a aproximarse cada vez más al consumidor final».

A juicio de la federación andaluza, el sector oleícola español cuenta con «una posición productiva privilegiada», pues «España es el principal productor mundial de aceite de oliva y Andalucía concentra aproximadamente tres cuartas partes de la producción española. Sin embargo, esa fortaleza productiva debe traducirse también en fortaleza empresarial y comercial».

MODELO COOPERATIVO

En este contexto, «el sector oleícola debe saber aprovechar aquellas oportunidades empresariales que permitan reforzar su posición en los mercados, ganar dimensión y avanzar en la cadena de valor. Crecer, tanto horizontal, como verticalmente, incorporar músculo comercial, acceder a nuevas redes de distribución y disponer de marcas reconocidas resulta estratégico para acercar el sector productor al consumidor final, y lo es, especialmente, en un modelo cooperativo como el nuestro».

Ello se debe a que «detrás de una cooperativa no existe únicamente una estructura empresarial, sino cientos o miles de agricultores profesionales y familias que han decidido unir su producción olivarera para comercializar conjuntamente y defender mejor sus intereses. Las cooperativas permiten que el valor generado por la actividad agraria permanezca en el territorio donde se produce».

Además, «generan empleo, mantienen la actividad económica en numerosos municipios rurales, prestan servicios a sus asociados y contribuyen de manera decisiva al mantenimiento del tejido productivo y social de gran parte de Andalucía. No hay que olvidar que el 65% de la superficie de la comunidad está catalogada como rural y, en estos territorios, las empresas cooperativas agroalimentarias desempeñan un papel esencial para el futuro del olivar», el cual «pasa por que el valor generado por el olivar andaluz revierta en quienes lo hacen posible».

CL11