Dos algas invasoras ponen en riesgo el desarrollo de las praderas de posidonia en Baleares
PALMA 18 Ago. Diario Dia –
Dos algas invasoras pueden llegar a reducir hasta un 50% la biomasa de las nuevas plantas de posidonia y alterar las comunidades de microorganismos asociadas a sus raíces.
Así se desprende un estudio experimental llevado a cabo por el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea, CSIC-UIB), que se centra en la presencia de dos macroalgas invasoras que están frenando el desarrollo de la posidonia.
La investigación, según ha informado el Imedea en un comunicado, también ha determinado que el incremento del dióxido de carbono asociado a la presencia de estas algas invasoras tiene un impacto «limitado» sobre las plántulas y no supone mejoras significativas en la fotosintesis, el crecimiento o la producción de biomasa.
Durante más de cinco meses, los investigadores han estudiado las primeras fases de vida de la posidonia ante dos importantes cambios ambientales en el Mediterráneo, el aumento del CO2 y la consecuente acidificación del mar, y la expansión de las algas invasoras ‘Caulerpa cylindracea’ y ‘Lophocladia trichoclados’.
La conclusión es que la presencia de estas últimas ha provocado que las plántulas tengan menos hojas, que reduzcan su superficie foliar y que su biomasa caiga entre un 40 y un 50 por ciento.
«En Baleares, donde la conservación de la posidonia es una prioridad ambiental, los resultados muestran que controlar la expansión de las algas invasoras puede ser una de las actuaciones más eficaces para favorecer la regeneración natural de las praderas», ha explicado la investigadora principal del estudio, Iris Hendriks.
CAMBIOS EN EL MICROBIOMA DE LAS RAÍCES
El estudio también permitió constatar que la presencia de las macroalgas invasoras reducen la diversidad bacteriana asociada a las raíces y modifica la composición de su microbioma.
Estas comunidades de microorganismos están relacionadas con procesos como la nutrición de la planta y su respuesta frente a situaciones de estrés, ha explicado el Imedea.
Los resultados muestran que las invasoras, por lo tanto, no solo afectan al desarrollo de las plántulas sino que también tienen un impacto negativo a las comunidades microbianas asociadas a sus raíces.
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