5 agosto 2026
Una nueva variedad de garbanzo impulsa la resiliencia climática en África
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BULAWAYO, Zimbabue – La investigación y la producción de nuevas semillas de garbanzo se han convertido en la nueva frontera de la resiliencia climática en el sur de África, mientras los agricultores luchan contra el descenso de la producción de cereales.

Los agricultores de Zambia, Malaui y Mozambique se están beneficiando de una nueva variedad de garbanzo que, según los investigadores, requiere menos fertilizante nitrogenado, en un momento en que estos insumos agrícolas se han convertido en la última víctima de las perturbaciones del comercio mundial que están disparando los costes de producción.

Esta variedad, de alto valor nutricional, también está aumentando los ingresos de los agricultores y potenciando las exportaciones, afirman los investigadores.

Durante mucho tiempo, los agricultores africanos han tenido que lidiar tanto con rendimientos escasos como con cultivos de bajo valor nutricional, en un contexto de preocupación por el retraso en el crecimiento, especialmente entre los niños.

Estas intervenciones en el ámbito de las ciencias agrícolas llegan en un momento de inquietud sobre la mejor manera en que el Sur global, afectado por el cambio climático, puede hacer frente a la naturaleza cada vez más compleja de la producción alimentaria.

El Instituto Internacional de Investigación de Cultivos para las Zonas Tropicales Semiáridas (Icrisat, en inglés), con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a través del Fondo de Participación en los Beneficios (BSF) del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, está impulsando los esfuerzos para «reducir la dependencia de insumos agrícolas costosos».

Según un informe reciente del Icrisat, «la iniciativa cobra especial relevancia en un momento en el que la inestabilidad geopolítica, las interrupciones en el suministro de fertilizantes y el aumento de los costes de producción están afectando a los vulnerables sistemas agrícolas de las zonas áridas de toda África meridional».

Como consecuencia de la interrupción de las redes mundiales de distribución de alimentos, los precios de los productos básicos se han disparado en África, mientras los gobiernos se apresuran a impulsar tanto la producción como los ingresos de los agricultores, y las instituciones financieras internacionales siguen instando a los gobiernos a eliminar las subvenciones agrícolas.

«Dado que los precios de los fertilizantes y los costes de producción agrícola siguen aumentando a nivel mundial, los cultivos de leguminosas resilientes, como los garbanzos, están cobrando cada vez más importancia a la hora de ayudar a los agricultores de Malaui y del sur de África a mantener la productividad, reforzar la seguridad alimentaria y reducir la dependencia de insumos agrícolas costosos», explicó Himanshu Pathak, director general del Icrisat.

Varios países del sur de África han sufrido una serie de presiones climáticas y económicas, lo que pone de relieve la urgencia de reforzar la resiliencia, según los investigadores del Icrisat.

Según la Red del Sistema de Alerta Temprana contra la Hambruna, países como Zimbabue también se enfrentarán a déficits de cereales en las regiones de escasas precipitaciones hasta principios de 2027, lo que subraya aún más la urgencia de contar con nuevas variedades resistentes a la sequía.

Aunque los países desarrollados llevan años comprometiéndose a apoyar a los países más pobres para hacer frente al impacto del cambio climático en la producción alimentaria, los investigadores señalan que se han tomado pocas medidas para abordar la inseguridad alimentaria histórica de África.

Según la última investigación del Icrisat, «el garbanzo requiere menos aportes de fertilizantes nitrogenados, lo que lo convierte en una opción atractiva para los agricultores que se enfrentan al aumento de los costes de producción y a las presiones climáticas».

«Notablemente adaptado a las zonas tropicales semiáridas, el garbanzo muestra una notable resiliencia en condiciones ambientales adversas, como el calor y la sequía», señala un informe actualizado del Icrisat.

«Su alto contenido nutricional, su larga vida útil y su versatilidad culinaria lo convierten en un ingrediente favorito en diversos platos tradicionales y modernos, lo que consolida aún más su papel en las dietas de todo el mundo», añade la agencia en un informe en el que se detallan los beneficios de esta variedad de garbanzo.

«En muchas regiones de tierras áridas, los agricultores se enfrentan a unos costes de producción crecientes, a una disminución de la fertilidad del suelo y a patrones climáticos cada vez más impredecibles», afirmó James Mwololo, científico que dirige el proyecto de mejora genética de leguminosas del Icrisat.

«El garbanzo se está convirtiendo en un cultivo estratégico para la agricultura de tierras áridas, ya que ofrece a los agricultores una vía viable para mantener la productividad y los ingresos en condiciones de cultivo cada vez más difíciles», señaló Mwololo, quien también es el investigador principal del proyecto.

Los rendimientos del garbanzo siguen siendo bajos en Malaui, donde los agricultores cosecharon algo más de 800 kilogramos por hectárea el año pasado, «a pesar de que las variedades mejoradas tienen el potencial de producir hasta tres toneladas por hectárea», añadió Mwololo.

El especialita detalló que «con un mayor acceso a semillas de calidad, se espera que la producción nacional se triplique con creces respecto a la cifra de referencia de 2022, que es de 2.570 toneladas métricas, mientras que el número de hogares agrícolas beneficiados podría pasar de 22.000 a más de 66.000 para 2027».

Estas intervenciones con base científica han sido bien acogidas por los representantes de los agricultores, quienes afirman ver oportunidades de mercado para la nueva variedad de garbanzo que, según el Icrisat, mejorará los ingresos a nivel familiar.

«Nuestra colaboración con el Icrisat va más allá del desarrollo tradicional de semillas mejoradas», afirmó Gloria Pekani, directora ejecutiva de Milele Agro-processors en Malaui.

Y añadió:  «También se trata de crear oportunidades de mercado más sólidas y de apoyar los medios de vida de los agricultores, los procesadores y las comunidades que dependen cada vez más de cultivos resilientes como el garbanzo».

Malaui está considerado uno de los países más pobres del mundo, donde persisten los problemas de nutrición, y es uno de los varios países en los que la agrociencia se presenta como una panacea a largo plazo para la inseguridad alimentaria.

En países como Sudán, la FAO señala que la producción de cereales se encuentra en su nivel más bajo de la historia debido al «conflicto en curso, el aumento de los costes de los insumos agrícolas y las perturbaciones en los medios de vida y los mercados, lo que agrava aún más la inseguridad alimentaria en todo el país».

Se espera que la nueva investigación sobre el garbanzo aborde estas preocupaciones en todo el continente africano, donde países como Mozambique —donde se está llevando a cabo la fase piloto de la investigación— se enfrentan a los mismos retos derivados de los conflictos civiles que Sudán, los cuales han perturbado las actividades agrícolas rurales.

CL14