Mallorca volverá a salir a la calle en una manifestación contra la saturación turística marcada por la tensión social
PALMA 25 Jul. –
Mallorca volverá a salir a las calles este domingo en una nueva manifestación contra la saturación turística marcada por la tensión social surgida a raíz de la detención de dos jóvenes activistas acusadas de vandalizar inmobiliarias.
La protesta, convocada por la plataforma ‘Menys Turisme, Més Vida’, arrancará a las 19.00 horas en la plaza de Espanya y recorrerá las avenidas hasta la plaza del Tub, seguirá por las Ramblas y el Born y finalizará en Ses Voltes.
Allí los organizadores leerán un manifiesto y la artista Maria Hein cantará ‘La Balanguera’, el himno de Mallorca. La jornada, que se espera calurosa y a la que se recomienda llevar agua, paraguas y abanicos, se cerrará con las actuaciones de Nastallat y Sa Corrala.
Son varias las manifestaciones contra el colapso turístico que se han producido en Mallorca en los últimos años, pero la del domingo llega envuelta en un ambiente de tensión social generado por la publicación de un manual de acción directa no violenta y la detención de dos activistas.
El documento compartido por ‘Menys Turisme, Més Vida’ llamaba a realizar acciones no violentas contra la turistificación generada por alquileres turísticos, inmobiliarias o negocios «gentrificadores», supuestos responsables de un sistema económico que «ahoga» a la ciudadanía balear.
Entre otras cuestiones, proponían «decorar» fachadas mediante pintadas o bloquear las cerraduras de apartamentos turísticos, siempre alerta de la presencia policial y usando vestimenta que dificulte la identificación.
Durante varios días provocó reacciones, muchas de ellas negativas, desde el ámbito político, empresarial y social. Incluso llegó a generar cierta división entre la plataforma y algunos de sus integrantes, como el GOB, Terraferida o CCOO, que se opusieron a cualquier forma de acción que comportara el uso de la violencia.
La polémica escaló cuando, este mismo mes de julio, la Guardia Civil detuvo a dos activistas acusadas de vandalizar cinco inmobiliarias del municipio de Santa Maria, en las que realizaron pintadas, fracturaron vidrieras y bloquearon cerraduras.
El atestado remitido al juez, que decidió dejarlas en libertad, incluía vigilancias, requisa de objetos y análisis de teléfonos móviles al considerar que, además de haber cometido un delito de daños y otro contra el patrimonio, las jóvenes formaban parte de una organización criminal.
En este caso, y aunque el jefe del Instituto Armado en Baleares salió en defensa de una actuación policial que consideró proporcionada, tanto los movimientos sociales como los partidos de izquierdas se han posicionado del lado de las activistas.
DE LA REDUCCIÓN DE PLAZAS A LOS CORTES DE AGUA
La protesta, que llega unas semanas después de que miles de personas se unieran en Es Trenc en una cadena humana en defensa de los espacios naturales de Mallorca, tiene como principal reclamo un cambio en el rumbo del modelo socioeconómico de Baleares.
No obstante, según explicaron desde ‘Menys Turisme, Més Vida’, las peticiones son tan extensas como variadas y van desde la reducción de las plazas turísticas hasta los cortes de agua a los grandes consumidores como los campos de golf o los hoteles.
Los manifestantes también exigirán prohibir la compra especulativa de viviendas por parte de no residentes y fondos de inversión, eliminar el alquiler vacacional, impulsar planes de movilidad sostenible, limitar el acceso a espacios naturales, multiplicar el importe de la tasa turística, destinar el suelo rústico a la agricultura o frenar la ampliación de los aeropuertos.
Todas estas propuestas y muchas más son, han defendido desde la plataforma, el trabajo que las administraciones no están queriendo hacer para poner freno al sector turístico. De «mirar hacia otro lado», han advertido, seguirán saliendo en las calles.
EL GOVERN «ENTIENDE EL MALESTAR»
El portavoz del Govern, Antoni Costa, dijo el viernes, al ser preguntado por la protesta, que «entiende el malestar» de la ciudadanía de Baleares con el turismo.
«El Govern ha admitido que Baleares ha tocado techo, que ha llegado al límite y no puede crecer más, por eso ha tomado medidas contundentes para evitar un mayor crecimiento pero una cosa es la contención y los límites y otra el decrecimiento», subrayó.
No obstante, reclamó a quienes apuestan por el decrecimiento «digan la verdad», porque a su parecer tendría consecuencias sobre el empleo y la economía. «Habría gente que tendría que hacer las maletas», advirtió.
Algo similar dijo la presidenta del Govern, Marga Prohens, dijo después de reunirse el viernes con el Rey Felipe VI. Dijo entender el «malestar» de una parte de la población por la saturación turística, pero responsabilizó a la izquierda del crecimiento «desbocado» durante sus últimas dos legislaturas al frente del Ejecutivo autonómico.
Su trabajo, defendió ante el monarca, se ha basado en «escuchar el descontento», que a su parecer está «avalado por unos números totalmente insostenibles», y adoptar medidas de contención.
Aunque los periodistas le preguntaron si entendía que la ciudadanía pudiese estar molesta con sus políticas turísticas, se limitó a considerar «un insulto a la inteligencia» que el PSIB «intente hacer ver que esto ha empezado ahora».
LOS EMPRESARIOS SE DEFIENDEN
la presidenta de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB), Carmen Planas, había aprovechado la coyuntura para remarcar el posicionamiento de la patronal en el debate turístico.
Los empresarios defendieron que los residentes de Baleares viven «de todo lo que el turismo aporta» y rebatieron la idea de que esta actividad económica sea la causante, por sí sola, de problemas sociales como el del acceso a la vivienda o la saturación de los servicios públicos.
Además, jugando con el nombre de los organizadores de la manifestación, pusieron en duda que «menos turismo signifique automáticamente más vida» y pidieron que cualquier debate sobre el modelo económico del archipiélago se lleve a cabo «sin extremismos».
La Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) no ha visto con buenos ojos una protesta que, a su parecer, «utiliza el turismo como un saco de boxeo».
«No es justo que se culpe al turismo de una falta de planificación por parte de las administraciones de los últimos 20 años», sostuvo su presidente, Javier Vich, quien recomendó a los manifestantes «alinear un poco más el mensaje y centrar las quejas donde realmente son».
CL11
