24 julio 2026
Se renueva el sistema de alerta ante las emisiones de metano
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LONDRES – El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) anunció la ampliación de sus sistemas de observación, alerta y respuesta ante las emisiones de metano, para ayudar a reducir el calentamiento global durante las próximas décadas.

Las nuevas medidas, con soporte de la organización filantrópica estadounidense Bloomberg Philanthropies, ampliarán el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano del Pnuma y su Sistema de Alerta y Respuesta sobre el Metano, conocido como Mars.

La herramienta utiliza datos satelitales independientes para localizar grandes emisiones casi en tiempo real y enviar avisos a los gobiernos y operadores responsables, a quienes se pide investigar el origen, comunicar sus conclusiones y adoptar medidas para detenerlas.

Inger Andersen, directora ejecutiva del Pnuma, dijo que “ahora podemos observar la contaminación por metano en tiempo casi real, desde el espacio. Con esta capacidad, la inacción no es un descuido, sino una decisión. Los países y los operadores deben actuar”.

“El Pnuma garantizará que cuenten con los datos y el apoyo técnico necesarios para tomar decisiones informadas, incluso mediante la colaboración directa con aquellos que tienen mayor capacidad y oportunidad de actuar, incluidas las compañías petroleras nacionales”, agregó Andersen.

El objetivo es que, para 2030, los gobiernos y las empresas respondan al menos al 80 % de las alertas sobre estas emisiones, conocidas como “superemisores”, que liberan grandes cantidades del gas a la atmósfera y pueden corregirse de manera rápida y a bajo costo.

Hasta ahora solo 10 países han alcanzado esa tasa de 80 %, y a nivel mundial apenas 13 % de las alertas generan una investigación y el envío de información al Programa, pese a que el sistema ya permite identificar casi en tiempo real dónde se están produciendo las emisiones y quiénes tienen capacidad para intervenir.

El anuncio de la renovación del sistema Mars se produjo después de que el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, plantease que “es hora de priorizar la reducción de las emisiones de metano. Una reducción drástica podría generar un alivio visible de la temperatura en el plazo de una generación”.

El metano es responsable de aproximadamente un tercio del calentamiento global actual, y entre las fuentes de sus emisiones están la producción de petróleo, gas y carbón, la agricultura (arrozales) y ganadería (vacas), y los vertederos de basura.

El dióxido de carbono sigue siendo el principal causante del aumento de las temperaturas a largo plazo, mientras que el metano permanece menos tiempo en la atmósfera, por lo que reducirlo ahora puede generar beneficios climáticos más rápidos y ayudar a frenar el calentamiento en las próximas décadas.

Las grandes fugas pueden proceder de instalaciones de petróleo y gas, minas de carbón o vertederos, y en muchos casos se resuelven con reparaciones sencillas y de bajo costo o incluso sin costo neto, señala el Pnuma.

Por ello, la agencia considera que actuar sobre los superemisores es una de las formas más accesibles de obtener reducciones inmediatas, mientras los países avanzan hacia transformaciones de sus sistemas energéticos y productivos.

Desde su lanzamiento en 2023, el sistema ha emitido más de 5000 alertas en 33 países, y contribuido a verificar más de 40 intervenciones en diez de ellos.

En Argelia, por ejemplo, uno de esos avisos condujo a la reparación de una fuga que llevaba décadas activa y cuyo impacto climático a corto plazo equivalía a retirar medio millón de automóviles de las carreteras cada año.

La nueva iniciativa busca reforzar la capacidad de los países para interpretar y responder a las alertas, facilitar el uso de la información por parte de las empresas y mejorar la transparencia y accesibilidad de los datos.

También prestará apoyo específico a compañías nacionales de petróleo y gas, que desempeñan un papel decisivo en muchos de los países donde se encuentran algunas de las mayores fuentes de emisiones.

El Pnuma advirtió, sin embargo, que disponer de mejores imágenes y mediciones no garantiza por sí solo que las emisiones disminuyan, pues se requiere un compromiso político más firme, capacidad técnica, financiación y una mayor cooperación entre gobiernos, empresas y organizaciones internacionales.

“Los satélites nos dan claridad. Ahora debemos responder a esa claridad con acciones”, resumió Andersen.

A-E/HM

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