¿Pueden los nuevos fármacos para adelgazar ayudar a combatir el alcoholismo? Un estudio abre la puerta a un nuevo uso
MADRID, 22 Jul. –
Un estudio de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg de Estados Unidos publicado en línea en la revista de acceso abierto ‘BMJ Open’ revela que el uso de agonistas más recientes del receptor GLP-1 (semaglutida o tirzepatida) para la obesidad o la diabetes en personas con trastorno por consumo de alcohol se asoció con una reducción en los ingresos hospitalarios relacionados con el alcohol.
Los resultados sugieren un posible papel de los fármacos semaglutida (‘Ozempic’, ‘Wegovy’) y tirzepatida (‘Mounjaro’) en el tratamiento del trastorno por consumo de alcohol.
Si bien los agonistas del receptor GLP-1 se utilizan principalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad, se han reportado casos de reducción del consumo de alcohol entre los pacientes que toman estos fármacos, lo que llevó a los autores a investigar el impacto potencial en las hospitalizaciones relacionadas con el alcohol entre adultos con trastorno por consumo de alcohol.
El estudio comparó las hospitalizaciones relacionadas con el alcohol en 40.703 adultos con trastorno por consumo de alcohol y diabetes tipo 2 u obesidad que comenzaron a tomar un agonista del receptor GLP-1 más reciente (semaglutida o tirzepatida) o un fármaco comparador entre el 1 de enero de 2018 y el 31 de diciembre de 2024. Los participantes se dividieron en cuatro ensayos que involucraban poblaciones clínicamente distintas: el ensayo de medicamentos antidiabéticos (ADM), el ensayo de medicamentos contra la obesidad (AOM), el ensayo de medicamentos para el trastorno por consumo de alcohol con diabetes tipo 2 (MAUD-T2D) y el ensayo de medicamentos para el trastorno por consumo de alcohol con obesidad (MAUD-obesidad).
En comparación con los participantes que tomaron un fármaco comparador activo, aquellos que tomaron agonistas del receptor GLP-1 tuvieron un menor riesgo de ingreso hospitalario relacionado con el alcohol durante los cuatro ensayos.
El uso de agonistas del receptor GLP-1 se asoció con un riesgo un 26% menor de hospitalización relacionada con el alcohol que otros medicamentos para la diabetes durante el ensayo de medicamentos para la diabetes (ADM, por sus siglas en inglés), y un riesgo un 32% menor de hospitalización relacionada con el alcohol que otros medicamentos para la obesidad durante el ensayo de medicamentos contra la obesidad (AOM, por sus siglas en inglés).
En los ensayos MAUD, los comparadores activos fueron fármacos para el trastorno por consumo de alcohol, incluidos acamprosato, disulfiram y naltrexona. En comparación con la administración de fármacos para el trastorno por consumo de alcohol, el uso de agonistas del receptor de GLP-1 en adultos con diabetes tipo 2 se asoció con un riesgo un 63% menor de ingreso hospitalario relacionado con el alcohol durante el ensayo, y en adultos con obesidad, el uso de agonistas del receptor de GLP-1 se asoció con un riesgo un 65% menor de hospitalizaciones relacionadas con el alcohol.
Los autores reconocen varias limitaciones en su estudio. La más importante es que el trastorno por consumo de alcohol está subestimado, en parte debido a la estigmatización, y cuando se documenta, puede registrarse de forma variable, con una menor notificación en zonas con alta privación social. Los resultados relacionados con el alcohol podrían no haber sido suficientemente registrados, ya que se definieron mediante códigos de diagnóstico y pruebas de laboratorio para detectar la exposición al alcohol. Además, el estudio registró las hospitalizaciones desde el inicio hasta la finalización del tratamiento en un entorno de ensayo clínico, por lo que los efectos del tratamiento en un entorno clínico promedio podrían ser diferentes.
Finalmente, puede haber habido cierta confusión en relación con el estatus socioeconómico, la estabilidad clínica subyacente o la gravedad del trastorno por consumo de alcohol y la participación en el sistema de salud, ya que los agonistas del receptor GLP-1 más recientes son terapias de mayor costo y los pacientes con acceso a estos medicamentos pueden diferir de los grupos de comparación.
El riesgo de confusión residual fue mayor en los ensayos sobre trastornos por consumo de alcohol (TCA), como lo refleja la reducción del riesgo de hospitalizaciones no relacionadas con el alcohol con el uso de agonistas del receptor GLP-1. Los autores señalan que los resultados de los ensayos sobre TCA deben interpretarse con mayor cautela, ya que también se observaron altas tasas de interrupción del tratamiento, lo que aumenta el potencial de sesgo.
No obstante, los autores concluyen: «El inicio del tratamiento con agonistas del receptor GLP-1 de nueva generación en pacientes con trastorno por consumo de alcohol se asoció con un menor riesgo observado de hospitalización relacionada con el alcohol, con asociaciones similares en poblaciones con diabetes tipo 2 y obesidad. Estos hallazgos podrían sugerir un papel potencial de los agonistas del receptor GLP-1 en el contexto del trastorno por consumo de alcohol», concluyen los investigadores.
DOI: 10.1136/bmjopen-2025-109259
CL11
