21 julio 2026

Educo insta a los colegios a instalar pérgolas, fuentes o protección solar en las ventanas de cara al inicio de curso

Educo insta a los colegios a instalar pérgolas, fuentes o protección solar en las ventanas de cara al inicio de curso
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MADRID 21 Jul. –

Educo ha instado a los colegios a instalar pérgolas, fuentes o protección solar en las ventanas durante este verano de cara al inicio del curso escolar en septiembre.

La organización advierte de que, si no se toman medidas concretas durante este mes y medio que queda antes del inicio escolar, miles de niños y adolescentes pueden empezar el curso igual que lo acabaron: «pasando tanto calor en clase que les impida estudiar y que afecte a su salud».

En este contexto, recuerda que la última previsión de la AEMET de los meses de julio, agosto y septiembre «muestra que hay una alta probabilidad de que las temperaturas estén por encima de la media durante las primeras semanas del curso escolar».

«Es posible que se repita la misma situación que vivió el alumnado en los meses de mayo y junio cuando en algunos centros las aulas llegaron a 35ºC. No podemos normalizar que miles de niños y niñas intenten aprender en espacios con estas temperaturas. La adaptación de las escuelas a la crisis climática debe ser una prioridad de las administraciones, porque proteger el derecho a la educación también significa garantizar espacios seguros, saludables y preparados para los fenómenos meteorológicos extremos», señala la directora general de Educo, Pilar Orenes.

Orenes avisa de que «si hace demasiado calor en clase, se hace muy difícil aprender», ya que los niños «se concentran menos, cometen más errores, están cansados, falla su memoria y, al no descansar por la noche por culpa del calor, están adormilados».

«Además de la incomodidad que supone para un niño o niña pasar tanto calor, afecta a su salud, porque no son pocos los que se han desmayado o les ha sangrado la nariz por las altas temperaturas», añade.

Según la Asociación Española de Pediatría, cuando se superan los 26 grados, el calor ya afecta al rendimiento académico y a partir de los 32 grados, también a la salud.

La ONG señala que estudios científicos muestran que, cuánto más elevada es la temperatura del aula, mayor es el impacto. El rendimiento del alumnado en tareas escolares, por ejemplo, disminuye un 20% cuando la temperatura de la clase pasa de 20 a 30 grados. Y al revés. Si desciende en 1 grado en aulas situadas entre los 20 y 25 grados, se produce un incremento del 10% en las respuestas correctas en matemáticas.

Los estudios muestran que la temperatura más adecuada para el aprendizaje está entre los 20 y los 22 grados. Los pasados meses de mayo y junio, en algunos lugares de España las olas de calor trajeron, durante dos semanas, temperaturas muy por encima de los 27 grados, coincidiendo con los exámenes finales.

Ante esta situación, Educo reclama a las administraciones soluciones de urgencia. La ONG de educación propone medidas concretas y sencillas que pueden implantarse rápidamente.

A nivel de infraestructuras, se pueden habilitar pérgolas o cubiertas ligeras de fácil instalación, colocar coberturas reflectantes, poner plantas para generar sombra, instalar protección solar en las ventanas o colocar fuentes para que el alumnado tenga acceso a agua de manera continuada y fácil. A nivel de normativas, y sin que haya ningún coste, se deben establecer horarios adaptados a las horas punta de calor y crear protocolos de ventilación.

Al mismo tiempo, es necesario anticiparse a posibles cierres de escuelas provocados por el calor o por otros fenómenos climáticos extremos y garantizar que el aprendizaje pueda continuar.

Durante este mes y medio deberían realizarse planes específicos en cada centro para mantener el aprendizaje, que incluyan la creación de materiales y recursos para poder seguir estudiando en casa, los procedimientos para mantener el contacto con las familias o las medidas concretas que se llevarán a cabo para evitar que el alumnado vulnerable se quede atrás.

«Puede parecer que un mes y medio es poco tiempo para adaptar las escuelas y la educación de cara a setiembre, pero si hay voluntad política y recursos, se pueden hacer algunos cambios pronto. Los 200 millones de euros anunciados por el Ministerio de Transición Ecológica para mejorar la eficiencia energética de las escuelas serán un instrumento útil para su adaptación al calor», celebra la directora general de la ONG.

Por otro lado, destaca que las comunidades autónomas «están trabajando a diferentes velocidades, mientras que algunas cuentan con planes y financiación ya en curso, otras muchas siguen sin estrategia de intervención o con respuestas reactivas según las necesidades identificadas.

«Mientras no se lleven a cabo estas reformas, más profundas y largas en el tiempo, hay que tomar medidas inmediatas como las que proponemos», puntualiza Orenes, al tiempo que agrega que cada curso que pasa sin adaptar las escuelas al cambio climático «aumenta el riesgo de pérdida de aprendizaje para miles de niños y niñas».

Así, ha defendido que «prender requiere poder concentrarse, recordar, participar y sentirse bien». «Adaptar las escuelas al cambio climático es una medida educativa tanto como una medida de protección», concluye.

CL23