Los economistas estiman que la economía española crecerá un 2,4% en 2026, pese al repunte de la inflación
MADRID, 20 Jul. Diario Dia –
El Consejo General de Economistas de España (CGE) ha proyectado un crecimiento de la economía española del 2,4% para el conjunto del año, por encima del 0,9% previsto para la eurozona por la Comisión Europea, pese al repunte de la inflación.
Así se desprende del observatorio financiero correspondiente al primer semestre de 2026, elaborado por la Comisión Financiera y el Servicio de Estudios del CGE.
Durante la presentación del informe, la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, ha destacado que la economía española sigue creciendo y consolidándose como una de las más dinámicas de Europa, tal y como reconocen los principales organismos internacionales. Además, ha señalado que el objetivo es que este crecimiento se traslade en beneficios tangibles para los hogares, los ciudadanos y las empresas.
«Estamos trabajando por un modelo económico que mejore el poder adquisitivo, reduzca las desigualdades, continúe generando empleo de calidad y siga impulsando la internacionalización como palanca de competitividad», ha remarcado.
El escenario central del observatorio financiero apunta a que la actividad española se apoya en la fortaleza de la demanda interna, el empleo, el turismo y los servicios de alto valor añadido. Sin embargo, el informe advierte de una menor aportación del sector exterior, del crecimiento del gasto público por encima de la economía y del aumento de los costes laborales, factores que pueden erosionar la competitividad si no van acompañados de mejoras de productividad.
«Es el momento de impulsar medidas que refuercen la productividad, la seguridad jurídica, la inversión empresarial y el desarrollo de vivienda, y que consoliden la diversificación energética y comercial», ha enfatizado el presidente del Consejo General de Economistas, Miguel Ángel Vázquez Taín.
Para 2026, el CGE estima una inflación media del 2,9%, una tasa de paro del 9,8%, un déficit público del 2,4 % del PIB y una deuda pública del 99,2%.
Según explican, la inflación ha repuntado durante el semestre, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía, y persiste el riesgo de que sus efectos se trasladen al resto de los bienes, los servicios y los salarios. De su lado, la afiliación se mantiene en máximos y el paro registrado ha bajado de 2,3 millones de personas, aunque advierten de que el aumento de la población activa limitará el descenso de la tasa de desempleo.
FUERTE DESEQUILIBRIO ENTRE OFERTA Y DEMANDA DE VIVIENDA
El informe no aprecia actualmente una situación técnica de estanflación, pero sí una combinación de menor dinamismo y mayores presiones inflacionistas que exige seguimiento.
De su lado, se advierte de que la vivienda sigue presentando un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda. Las compraventas y las hipotecas mantienen una evolución favorable, mientras los precios y el coste de la financiación sobrepasan la capacidad de esfuerzo de una parte creciente de los compradores. «Esta situación orienta la oferta hacia la demanda con capacidad de acceso, no necesariamente hacia la que presenta mayor necesidad», se señala en el observatorio.
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